_De la Profecía de Abdías que algunos declaran de estas Indias._
No falta quien diga y afirme, que está profetizado en las divinas
letras tanto antes, que este nuevo orbe habia de ser convertido á
Cristo, y esto por gente Española[83]. A este propósito declaran el
remate de la profecía de Abdías, que dice así: Y la transmigracion de
este ejército de los hijos de Israél, todas las cosas de los Cananéos
hasta Sarepta; y la transmigracion de Jerusalén, que está en el
Bósforo[84], poseerá las Ciudades del Austro; y subirán los salvadores
al monte de Sion para juzgar el monte de Esaú; y será el Reino para el
Señor. Esto es puesto de nuestra Vulgata así á la letra. Del Hebréo
leen los Autores que digo, en esta manera: Y la transmigracion de
este ejército de los hijos de Israél Cananéos hasta Sarfát (que es
Francia), y la transmigracion de Jerusalén, que está en Sefarad (que
es España) poseerá por heredad las ciudades del Austro; y subirán
los que procuran la salvacion, al monte de Sion para juzgar el monte
de Esaú; y será el Reino para el Señor. Mas porque Sefarad, que San
Gerónimo interpreta el Bósforo ó estrecho, y los Setenta interpretan,
Eufrata, signifique á España, algunos no alegan testimonio de los
Antiguos, ni razon que persuada, mas de parecerles así. Otros alegan á
la paráfrasis Caldayca, que lo siente así, y los Antiguos Rabinos que
lo declaran de esta manera. Como á Sarfat, donde nuestra Vulgata y los
Setenta tienen Sarepta, entienden por Francia. Y dejando esta disputa,
que toca á pericia de lenguas, ¿qué obligacion hay para entender por
las ciudades de Austro ó de Nageb (como ponen los Setenta) las gentes
del nuevo Mundo? ¿qué obligacion tambien hay para entender la gente
Española, por la transmigración de Jerusalén en Safarad? si no es que
tomemos á Jerusalén espiritualmente, y por ella entendamos la Iglesia.
De suerte, que el Espíritu Santo, por la transmigración de Jerusalén,
que está en Safarad, nos signifique los hijos de la Santa Iglesia, que
moran en los fines de la tierra ó en los puertos: porque eso denota
en lengua Syriaca Sefarad, y viene bien con nuestra España, que segun
los Antiguos es lo último de la tierra, y cuas toda ella está rodeada
de mar. Por las ciudades del Austro ó del sur, puédense entender estas
Indias, pues lo más de este Mundo nuevo está al medio dia, y aun gran
parte de él mira el polo del sur. Lo que se sigue: y subirán los que
procuran la salvacion, al monte de Sion para juzgar el monte de Esaú,
no es trabajoso de declarar, diciendo que se acogen á la doctrina y
fuerza de la Iglesia Santa los que pretenden deshacer los errores y
profanidades de los Gentiles: porque eso denota, juzgar al monte de
Esaú. Y síguese bien, que entonces será el Reino no para los de España
ó para los de Europa, sino para Cristo nuestro Señor. Quien quisiere
declarar en esta forma la profecía de Abdías, no debe ser reprobado,
pues es cierto, que el Espíritu Santo supo todos los secretos tanto
antes: y parece cosa muy razonable, que de un negocio tan grande, como
es el descubrimiento y conversion á la Fé de Cristo, del nuevo Mundo,
haya alguna mencion en las Sagradas Escrituras. Isaías dice[85]: ¡Ay
de las alas de las naves que van de la otra parte de la Etiopia! Todo
aquel capítulo, Autores muy doctos le declaran de las Indias, á quien
me remito. El mismo Profeta en otra parte dice[86], que los que fueren
salvos de Israél, irán muy lejos á Tharsis á Islas muy remotas, y que
convertirán al Señor muchas y varias gentes, donde nombra á Grecia,
Italia y Africa, y otras muchas naciones; y sin duda se puede bien
aplicar á la conversion de estas gentes de Indias. Pues ya lo que el
Salvador con tanto peso nos afirma, que se predicará el Evangelio en
todo el mundo[87], y que entonces vendrá el fin, ciertamente declara
que en cuanto dura el mundo hay todavia gentes, á quien Cristo no esté
anunciado. Por tanto debemos colegir, que á los Antiguos les quedó gran
parte por conocer, y que á nosotros hoy dia nos está encubierta no
pequeña parte del mundo.