_Qué significan en la Escritura Tharsis y Ofir._
Y si valen conjeturas y sospechas, las mias son, que en la divina
Escritura los vocablos de Ofir y de Tharsis las mas veces no significan
algun determinado lugar, sino que su significacion es general cerca de
los Hebreos, como en nuestro vulgar el vocablo de Indias es general,
porque el uso y lenguage nuestro nombrando Indias es significar unas
tierras muy apartadas, y muy ricas, y muy extrañas de las nuestras;
y así los Españoles igualmente llamamos Indias al Perú, y á Méjico,
y á la China, y á Malaca, y al Brasil: y de cualquier parte de estas
que vengan cartas, decimos que son cartas de las Indias, siendo las
dichas tierras y Reinos de inmensa distancia y diversidad entre
sí. Aunque tampoco se puede negar, que el nombre de Indias se tome
de la India oriental; y porque cerca de los Antiguos esa India se
celebraba por tierra remotísima, de ahí viene, que estotra tierra
tan remota, cuando se descubrió, la llamaron tambien India, por ser
tan apartada, como tenida por el cabo del mundo; y así llaman Indios
á los que moran en el cabo del mundo. Al mismo modo me parece á mí,
que Tharsis en las divinas letras, lo mas comun no significa lugar ni
parte determinada, sino unas regiones muy remotas; y al parecer de las
gentes, muy extrañas y ricas. Porque lo que Josefo y algunos quieren
decir, que Tharsis y Tarso es lo mismo en la Escritura, paréceme que
con razon lo reprueba San Gerónimo[74], no solo porque se escriben
con diversas letras los dos dichos vocablos, teniendo uno aspiracion,
y otro no, sino tambien porque muchísimas cosas que se escriben de
Tharsis, no pueden cuadrar á Tarso, ciudad de Cilicia. Bien es verdad,
que en alguna parte se insinúa en la Escritura, que Tharsis cae en
Cilicia, pues se escribe así de Holofernes en el libro de Judith[75]:
Y como pasase los términos de los Asirios, llegó á los grandes montes
Ange (que por ventura es el Tauro),[76] los cuales montes caen á la
siniestra de Cilicia, y entró en todos sus castillos, y se apoderó de
todas sus fuerzas, y quebrantó aquella ciudad tan nombrada Melothi, y
despojó á todos los hijos de Tharsis y á los de Ismaél, que estaban
frontero del desierto, y los que estaban al mediodia hácia tierra
de Cellón, y pasó el Eufrates, &c. Mas como he dicho, pocas veces
cuadra á la ciudad de Tarso lo que se dice de Tarsis. Teodoreto[77] y
otros, siguiendo la interpretación de los Setenta, en algunas partes
ponen á Tharsis en Africa, y quieren decir que es la misma que fué
antiguamente Cartágo[78], y ahora Reino de Tunez: Y dicen, que allá
pensó hacer su camino Jonás, cuando la Escritura refiere que quiso huir
del Señor á Tharsis. Otros quieren decir, que Tharsis es cierta region
de la India, como parece sentir S. Gerónimo[79]. No contradigo yo por
ahora á estas opiniones; pero afírmome en que no significa siempre
una determinada region ó parte del mundo. Los Magos que vinieron á
adorar á Cristo, cierto es que fueron de oriente, y tambien se colige
de la Escritura[80], que eran de Sabá, y de Epha, y de Madian; y
hombres doctos sienten que eran de Etiopia, y de Arabia, y de Persia.
Y de estos canta el Salmo y la Iglesia: Los Reyes de Tharsis traerán
presentes. Concedamos, pues, con San Gerónimo, que Tharsis es vocablo
de muchos significados en la Escritura, y que unas veces se entiende
por la piedra crisólito ó jacinto: otras alguna cierta region de la
India: otras la mar, que tiene el color de jacinto cuando reverbera
el Sol. Pero con mucha razon el mismo Santo Doctor niega, que fuese
region de la India el Tharsis donde Jonás huía, pues saliendo de Jope,
era imposible navegar á la India por aquel mar; porque Jope, que hoy
se llama Jafa, no es puerto del mar Bermejo, que se junta con el mar
oriental Indico, sino del mar Mediterráneo, que no sale á aquel mar
Indico: de donde se colige clarísimamente, que la navegacion que hacía
la flota de Salomon[81] de Asiongaber (donde se perdieron las naves
del Rey Josafát) iba por el mar Bermejo á Ofir y á Tharsis; que lo uno
y lo otro afirma expresamente la Escritura[82], fué muy diferente de
la que Jonás pretendió hacer á Tharsis. Pues es Asiongaber puerto de
una ciudad de Iduméa, puesta en el estrecho, que se hace donde el mar
Bermejo se junta con el gran Océano. De aquel Ofir, y de aquel Tharsis
(sea lo que mandaren) traían á Salomon oro, y plata, y marfil, y monos,
y pavos, con navegacion de tres años muy prolija. Todo lo cual sin duda
era de la India oriental, que abunda de todas esas cosas, como Plinio
largamente lo enseña, y nuestros tiempos lo prueban bastantemente. De
este nuestro Perú no pudo llevarse marfil, no habiendo acá memoria de
elefantes: oro, y plata, y monos muy graciosos bien pudieran llevarse;
pero en fin mi parecer es, que por Tharsis se entiende en la Escritura
comunmente, ó el mar grande, ó regiones apartadísimas y muy extrañas:
y así me doy á entender, que las profecías que hablan de Tharsis, pues
el espíritu de profecía lo alcanza todo, se pueden bien acomodar muchas
veces á las cosas del nuevo orbe.