_Que se halla en los Antiguos alguna noticia de este nuevo Mundo._
Resumiendo lo dicho, queda que los Antiguos, ó no creyeron haber
hombres pasado el Trópico de Cáncer, como San Agustin y Lactancio
sintieron, ó que si habia hombres, á lo menos no habitaban entre los
Trópicos, como lo afirman Aristóteles y Plinio, y antes que ellos,
Parmenides Filósofo[62]. Ser de otra suerte lo uno y lo otro, ya está
bastante averiguado. Mas todavía muchos con curiosidad preguntan, si
de esta verdad que en nuestros tiempos es tan notoria, hubo en los
pasados alguna noticia. Porque parece cierto cosa muy extraña, que sea
tamaño este mundo nuevo, como con nuestros ojos le vemos, y que en
tantos siglos atrás no haya sido sabido por los Antiguos. Por donde
pretendiendo quizá algunos menoscabar en esta parte la felicidad de
nuestros tiempos, y obscurecer la gloria de nuestra nacion, procuran
mostrar, que este nuevo Mundo fué conocido por los Antiguos: y
realmente no se puede negar, que haya de esto algunos rastros. Escribe
San Gerónimo[63] en la Epístola á los Efesios: Con razon preguntamos,
qué quiera decir el Apóstol en aquellas palabras: en las cuales
cosas anduvistes un tiempo segun el siglo de este mundo, si quiere
por ventura dar á entender, que hay otro siglo que no pertenezca á
este mundo, sino á otros mundos, de los cuales escribe Clemente en
su Epístola: El Océano y los mundos que están más allá del Océano.
Esto es de San Gerónimo. Yo cierto no alcanzo, qué Epístola sea esta
de Clemente, que San Gerónimo cita; pero ninguna duda tengo que lo
escribió así San Clemente, pues lo alega San Gerónimo. Y claramente
refiere San Clemente, que pasado el mar Océano, hay otro mundo y aun
mundos, como pasa en efecto de verdad, pues hay tan excesiva distancia
del un nuevo mundo al otro nuevo mundo, quiero decir, de este Perú é
India occidental á la India oriental y China. Tambien Plinio, que fue
tan extremado en inquirir las cosas extrañas y de admiración, refiere
en su Historia natural[64], que Hannón, Capitan de los Cartaginenses,
navegó desde Gibraltar, costeando la mar, hasta lo último de Arabia,
y que dejó escrita esta su navegación. Lo cual si es así, como Plinio
lo dice, síguese claramente que navegó el dicho Hannón todo cuanto los
Portugueses hoy día navegan, pasando dos veces la equinoccial, que es
cosa para espantar. Y segun lo trae el mismo Plinio[65] de Cornelio
Nepote, Autor grave, el propio espacio navegó otro hombre llamado
Eudoxo, aunque por camino contrario, porque huyendo el dicho Eudoxo
del Rey de los Latyros, salió por el mar Bermejo al mar Océano, y por
él volteando llegó hasta el Estrecho de Gibraltar, lo cual afirma
el Cornelio Nepote haber acaecido en su tiempo. Tambien escriben
Autores graves, que una nave de Cartaginenses llevándola la fuerza
del viento por el mar Océano, vino á reconocer una tierra nunca hasta
entonces sabida, y que volviendo despues á Cartágo, puso gran gana
á los Cartaginenses de descubrir y poblar aquella tierra, y que el
Senado con riguroso decreto vedó la tal navegacion, temiendo que con
la codicia de nuevas tierras, se menoscabáse su patria. De todo esto
se puede bien colegir, que hubiese en los Antiguos algun conocimiento
del nuevo Mundo; aunque particularizando á esta nuestra América, y toda
esta India occidental, apenas se halla cosa cierta en los libros de
los Escritores antiguos. Mas de la India oriental no solo la de la una
parte, sino tambien la de la otra, que antiguamente era la más remota
por caminarse al contrario de ahora, digo que se halla mencion, y no
muy corta, ni muy obscura. Porque ¿á quién no le es fácil hallar en
los Antiguos la Malaca, que llamaban Aurea Chersoneso? Y al cabo de
Comorin, que se decia _Promontorium Cori_, ¿y la grande y célebre Isla
de Sumatra, por antiguo nombre tan celebrado, Taprobana? ¿Qué diremos
de las dos Etiopias? ¿qué de los Bracmanes? ¿qué de la gran tierra de
los Chinos? ¿Quién duda en los libros de los Antiguos, que traten de
estas cosas no pocas veces? Mas de las Indias occidentales, no hallamos
en Plinio, que en esta navegacion pasáse de las Islas Canarias, que
él llama Fortunatas; y la principal de ellas dice[66] haberse llamado
Canaria, por la multitud de canes ó perros que en ella habia. Pasadas
las Canarias, apenas hay rastro en los Antiguos de la navegacion que
hoy se hace por el golfo, que con mucha razon le llaman grande. Con
todo eso se mueven muchos á pensar, que profetizó Séneca, el Trágico,
de estas Indias occidentales, lo que leemos en su Tragedia Medea[67] en
sus versos anapésticos, que reducidos al metro Castellano, dicen así:
_Tras largos años vendrá
Un siglo nuevo y dichoso,
Que al Océano anchuroso
Sus límites pasará._
_Descubrirán grande tierra,
Verán otro nuevo Mundo,
Navegando el gran profundo,
Que ahora el paso nos cierra._
_La Thule tan afamada_
_Como del mundo postrera,
Quedará en esta carrera
Por muy cercana contada._
Esto canta Séneca en sus versos; y no podemos negar que al pie de
la letra pasa así, pues los años largos que dice, si se cuentan del
tiempo del Trágico, son al pie de mil y cuatrocientos, y si de el
de Medea, son mas de dos mil; que el Océano anchuroso haya dado el
paso, que tenia cerrado, y que se haya descubierto grande tierra,
mayor que toda Europa y Asia, y se habite otro nuevo mundo, vémoslo
por nuestros ojos cumplido, y en esto no hay duda. En lo que la puede
con razon haber, es, en si Séneca adivinó, ó si acaso dió en esto su
Poesía. Yo para decir lo que siento, siento que adivinó con el modo
de adivinar que tienen los hombres sabios y astutos. Veía que ya en
su tiempo se tentaban nuevas navegaciones y viages por el mar: sabía
bien, como Filósofo, que habia otra tierra opuesta del mismo ser, que
llaman Antichtona. Pudo con este fundamento considerar, que la osadía
y habilidad de los hombres, en fin llegaría á pasar el mar Océano, y
pasándole, descubrir nuevas tierras, y otro mundo, mayormente siendo
ya cosa sabida en tiempo de Séneca el suceso de aquellos naufragios
que refiere Plinio, con que se pasó el gran mar Océano. Y que este
haya sido el motivo de la profecía de Séneca, parece lo dan á entender
los versos que preceden, donde habiendo alabado el sosiego y vida poco
bulliciosa de los Antiguos, dice así:
_Mas ahora es otro tiempo,
y el mar de fuerza ó de grado
ha de dar paso al osado,
y el pasarle es pasatiempo._
Y mas abajo dice así:
_Al alto mar proceloso
ya cualquier barca se atreve:
todo viage es ya breve
al navegante curioso._
_No hay ya tierra por saber,
no hay Reyno por conquistar,
nuevos muros ha de hallar
quien se piensa defender._
_Todo anda ya trastornado,
sin dejar cosa en su asiento:
el mundo claro y esento
no hay ya en él rincon cerrado._
_El Indio cálido bebe
del Rio Araxis helado,
y el Persa en Albis bañado,
y el Rhin mas frio que nieve._
De esta tan crecida osadía de los hombres viene Séneca á congeturar lo
que luego pone, como el extremo á que ha de llegar, diciendo: _Tras
largos años vendrá_ &c. como está ya dicho.