Aquí expondré el por qué trato primero de lo primero y segundo de lo
segundo y por qué lo tercero ha de ir antes de lo cuarto y después de
éste lo quinto. Esta es una parte muy importante y en que se requiere
mucho pulso.
Sabido es, en efecto, que el método lo es todo y que la ciencia se
reduce al método, es decir, al camino, pues método significa en griego
camino. Y teniendo en cuenta que hay dos clases de caminos, vías ó
métodos, unos parados, por los que el caminante discurre y anda, como
son los caminos terrestres, y otros «caminos que andan», que llevan
al caminante, como son las vías fluviales ó ríos, dividiré á los
métodos, y por consiguiente á las ciencias que los encarnan, en dos
grandes grupos: métodos parados ó terrestres y métodos en movimiento ó
fluviales. De aquí las ciencias terrestres y las ciencias fluviales.
Y si me dijeren que esto es jugar con la metáfora, replicaré que
todo es metáfora y así saldré del paso. Forzaré, además, la metáfora
hablando de caminos ó métodos férreos, como los de las matemáticas,
aéreos, funiculares, vecinales, senderos, veredas, atajos, etc., y
terminaré de una manera magnífica y altamente sugestiva hablando del
mar, que todo él es camino, y comparándolo con la filosofía, y del
aire, que también es todo él camino, comparándolo con la poesía. Porque
es preciso hacer entrar la poesía entre las ciencias. Aquí encajará lo
de los «húmedos senderos» de Homero y con tal ocasión hablaré de Homero
y del helenismo.