PAULINA. Abuela, Dios guarde á usté.
ABUELA. Muchacha, tú por aquí?
PAULINA. Hemos de hablar.
ABUELA. Sobre qué?
PAULINA. ¿Sobre qué? ¡Triste de mí!
No sé qué fuego me sube,
Se me oprime el corazon....
ABUELA. Huy! huy! la misma cancion
Que yo con tu abuela tuve.
PAULINA. La paciencia se me acaba.
¿Se rie de mi agonía?
ABUELA. Tambien tu abuela reia
Cuando yo así me quejaba.
PAULINA. Por Dios, venga usted acá:
¿Qué es esto que así me inquieta?
ABUELA. Cuando tengas una nieta ...
Tu nieta te lo dirá.
PAULINA. Mi madre al mirar mi tédio,
Me mandó hablar con usté....
ABUELA. Pues, chica, á tu madre vé
Que ella sabe ya el remedio.
_No te apesares, Paulina;
Trás esta viene otra edad:
El tiempo es la enfermedad
Y el tiempo es la medicina_
Pasemos á la visita de los establecimientos públicos, luego seguirán las
curiosidades estadísticas, y terminarémos este largo dia con la noticia
de los monumentos más notables.
Los mataderos nos han dejado atónitos. Para que el lector se forme una
idea del incalculable movimiento que allí debe haber, de la sangre que
allí se debe derramar, bastará decir que de allí han salido en el año
pasado sobre ciento veintisiete millones de libras de carne. La carne de
vaca, de ternera, de cerdo y de cabrito, entró en esta cifra por ciento
trece millones de libras, ó sea cuatro millones y medio de arrobas.
¿Cuántas cabezas de ganado supone aquel guarismo monstruoso? Si el
matar á los animales fuera realmente una culpa, como creian no pocos
filósofos de la antigüedad, los mataderos de Paris serian una herejía
tan grande, que bastaran ellos solos para que se condenara
irremisiblemente toda la Europa. En fin, sepan, tambien mis lectores,
que esta municipalidad recibe de los mataderos y de los mercados una
contribucion anual que no baja de veinte millones de reales.
En el Monte-Pio se han empeñado un millon trescientos mil objetos, y se
han renovado trescientas cuarenta mil papeletas, cuyas operaciones
suponen un total de más de millon y medio de artículos.
Los empeños han importado noventa y seis millones, y las renovaciones
cerca de treinta y tres, de modo que la cifra total de las operaciones
no baja de ciento veintinueve, a ciento treinta millones de reales.
Se han vendido setenta y seis mil objetos, por valor de cinco millones.
Los sueldos y honorarios de los empleados importan anualmente de
cincuenta y cinco á sesenta mil duros.
En cuanto á los hospicios y hospitales, nos han asegurado personas
fidedignas y autorizadas, que las familias indigentes han sido
veintinueve mil seiscientas, compuestas de más de setenta mil
individuos.
El Hospicio de expósitos y huérfanos ha recibido tres mil novecientas
cuarenta y tres criaturas, de las cuales han muerto setecientas ochenta
y ocho.
Se han gastado en los hospitales, en el año anterior, sobre sesenta y
seis millones de reales, en cuya suma entran los artículos siguientes
por las partidas que voy á notar.
Pan; seis millones, ciento noventa mil, setecientos sesenta y cuatro
reales.
Vino; cinco millones, veinte mil, cuatrocientos.
Carne; seis millones, ochocientos trece mil, ochocientos veintiocho.
Comestibles; cinco millones, setecientos ochenta y nueve mil, cuarenta y
cuatro.
Leña y carbon; tres millones, treinta y nueve mil, setecientos setenta y
seis.
Resulta que en los cinco artículos anteriores se ha gastado bastante más
de un millon de duros, ó sea veinticuatro millones de reales.
Los establecimientos de locos ofrecen una estadística sorprendente.
En 1º de Enero de 1856 existian, en los dos asilos del Sena, tres mil
trescientos cuarenta y un locos. Además, entraron en el año mil
quinientos ochenta y nueve, de modo que componían un total de muy cerca
de cinco mil, ó sea una especie de pequeña ciudad.
En el mismo año salieron de aquellos dos asilos ochocientos cuarenta y
nueve, y murieron quinientos setenta y cinco. Quedó, pues, reducida
aquella poblacion á tres mil, quinientos seis.
El estudio de esta materia no deja de tener sus curiosidades
instructivas, por más que sean tristes y dolorosas, tales como la
influencia de las profesiones en el desarrollo de la locura. A medida
que se estudia este fenómeno terrible, este, terrible inconveniente de
la razón, este negro ocaso del pensamiento, se va comprendiendo que la
locura pertenece tanto á la medicina, como á la filosofía y á la moral.
El ejercicio, los hábitos, las profesiones y el género de vida; es
decir, la conducta, influye más tal vez que la disposicion
constitucional de los órganos cerebrales. Me he informado minuciosamente
acerca de esto, y he conseguido averiguar que las industrias
manufactureras son las profesiones que han pagado al extravío mental
mayor contingente; pero en una proporcion que asusta.
Luego siguen las profesiones mercenarias; ó sean criados y dependientes
de todas clases.
Despues las profesiones liberales, como la poesía, la pintura, la
escultura, la música la declamacion, la plástica y otras.
Despues las profesiones mercantiles.
Luego las gentes que no tienen profesion.
Por fin, las ocupaciones agrícolas. Estas son las menos castigadas por
aquel espantoso azote, en la proporcion que vamos á ver.
Las profesiones industriales representan un 37 por ciento.
Los oficios mercenarios un 19
Las profesiones liberales un 9
El comercio un 7
Gentes sin profesion un 3
La industria agrícola un 1-1/2
De modo que las ocupaciones que pagan un tributo más caro á la locura
son la fábrica, la servidumbre y el ingenio; despues viene el comercio,
luego la vagancia; por fin, la industria de los campos.
El movimiento de la poblacion de esta ciudad, nos ofrece tambien algunas
extrañas singularidades.
Han nacido en 1856 treinta y ocho mil criaturas; veintiseis mil
legítimas, y doce mil de otras procedencias. Han muerto veintinueve mil
setecientas cuarenta y tres; resultando un aumento de más de ocho mil.
Se han contraido doce mil cuatrocientos noventa y tres matrimonios, en
la forma siguiente:
Entre solteros; diez mil ciento setenta y siete.
Entre viudos y solteras; mil doscientos sesenta y ocho.
Entre solteros y viudas; quinientos noventa y siete.
Entre viudos y viudas; cuatrocientos cincuenta y uno.
Resulta que la cifra menor es la de los viudos y viudas. Quizás se han
acordado de lo que dice cierto adagio: _pan con pan, comida de tontos_.
En la _Caja de ahorros_ se han verificado doscientas cuarenta y ocho
mil, ciento veintidos imposiciones, hechas por doscientos veintiun mil
imponentes. La Caja ha recibido ciento diez millones; y ha devuelto
sobre ciento quince, habiéndose operado un movimiento total de
doscientos veinticinco millones, durante el referido año de 1856. En 31
de Diciembre del mismo año, debía ciento ochenta y tres millones, á
doscientos veintiun mil trescientos setenta y nueve imponentes.
Las operaciones de la _Caja de descuentos_ se han verificado sobre
setecientos veintidos mil, doscientos sesenta y cinco efectos, por un
valor de dos mil quinientos millones de reales próximamente.
El presupuesto municipal de Paris es mayor que el de algunas naciones de
cierta importancia.
_La concesion de privilegios_ produjo á la villa en 1856 la enorme suma
de ciento ochenta y seis millones de reales, cifra que representa tres
presupuestos como el de toda la Suiza. Para que se comprenda lo
maravilloso de este hecho, sepa el lector que el Austria, toda el
Austria, una poblacion de treinta y cinco á cuarenta millones de almas,
no recaudó en el mismo año por aquel concepto, más de veintiseis
millones de reales, ó sea menos de una sétima parte que la sola ciudad
de Paris.
En fin, los ingresos montaron á doscientos ochenta y cuatro millones. Es
muy probable que en el año presente no bajen de trescientos millones,
poco menos de lo que pagaba al Erario nuestro país, durante el régimen
absoluto.
En el presupuesto de gastos hallamos las partidas siguientes:
Instruccion primaria. 6 millones.
Empedrado. 15
Beneficencia. 32
Policía. 51
Rédito y amortizacion de la deuda municipal. 64
La policía cuesta á Paris más de siete mil duros diarios.
Los consumos ofrecen resultados no menos admirables. Esta ciudad
consumió en 1856 los artículos y cantidades siguientes:
_Vinos_; siete millones, trescientas mil arrobas.
_Alcohol y aguardiente_; quinientas treinta y nueve mil; idem.
_Barniz_; cincuenta y tres mil, idem.
_Frutas en conserva_; ciento ochenta mil, idem.
_Vinagres_; ciento cincuenta y nueve mil, idem.
_Cerveza_; dos millones, treinta y tres mil, idem.
De esta cerveza, se ha fabricado en Paris un millon, doscientas diez y
siete mil arrobas.
_Aceites_; ochocientas cincuenta y cuatro mil, idem.
_Comestibles_. Carnes de todas clases; ciento cuarenta y tres millones
de libras.
_Queso fresco_; tres millones y medio de libras.
_Sal_; catorce millones, seiscientas mil setecientas, idem.
_Ubas_; siete millones, idem.
_Manteca_; seis millones y medio, idem.
_Huevos_; ciento cuarenta mil arrobas.
_Volatería y caza_; cien mil idem.
_Combustibles_. Leña; cuatrocientos setenta y dos mil piés cúbicos.
_Carbon vegetal_; veintitres millones de arrobas.
_Carbon de tierra_; veinticuatro millones, idem.
_Materiales_. Cal; dos millones y medio, idem.
_Yeso_; veinticuatro, idem.
_Baldosas_; cinco millones y medio. (Unidades,)
_Ladrillos_; diez y seis millones, idem.
_Alfarería_; ocho millones de metros cúbicos.
_Forraje_; ocho millones y medio de haces.
_Heno_; quince millones, idem.
_Cebada_; ciento sesenta y cuatro mil fanegas.
_Avena_; dos y medio millones de idem.
_Cera blanca_; ciento treinta y seis mil libras.
_Amarilla_; ciento noventa mil, idem.
El importe de las ventas por mayor, verificadas en los mercados,
presentan los siguientes guarismos.
Pescado de agua dulce, cerca de 4 millones de reales.
De mar 36 idem.