26 Con él ungirás el tabernáculo del testimonio, y el arca del testimonio,
27 y la mesa, y todos sus vasos, y el candelero, y todos sus vasos, y el altar del incienso,
28 y el altar del holocausto, todos sus vasos, y la fuente y su basa.
29 Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado.
30 Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los santificarás para que sean mis sacerdotes.
31 Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Este será mi aceite de la santa unción por vuestras edades.
32 Sobre carne de hombre no será untado, ni haréis [otro] semejante, conforme a su composición, santo es; por santo habéis de tenerlo vosotros.
33 Cualquiera que compusiere ungüento semejante, y que pusiere de él sobre extraño, será cortado de su pueblo.
34 Dijo [aún] El SEÑOR a Moisés: Tómate aromas, estacte y uña [olorosa] y gálbano aromático e incienso limpio; de todo en igual peso.
35 Y harás de ello [una] confección aromática de obra de perfumador, [bien] mezclada, pura y santa;
36 y molerás [alguna] de ella pulverizándola, y la pondrás delante del testimonio en el tabernáculo del testimonio, donde yo te testificaré de mí. Os será cosa santísima.
37 [Como] la confección que harás, no os haréis [otra] según su composición: santidad te será para el SEÑOR.
38 Cualquiera que hiciere [otra] como ella para olerla, será cortado de su pueblo.
CAPÍTULO 31
1 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:
2 Mira, [yo] he llamado por [su] nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá;
3 y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, y en inteligencia, y en ciencia, y en todo artificio,
4 para inventar diseños, para trabajar en oro, y en plata, y en bronce,
5 y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para obrar en toda clase de labor.
6 Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado.
7 El tabernáculo del testimonio, y el arca del testimonio, y la cubierta que [estará] sobre ella, y todos los vasos del tabernáculo;
8 y la mesa y sus vasos, y el candelero limpio, y todos sus vasos, y el altar del incienso;
9 y el altar del holocausto, y todos sus vasos, y la fuente, y su basa;
10 y los vestidos del servicio, y las santas vestiduras para Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para que sean sacerdotes;
11 y el aceite de la unción, y el incienso aromático para el santuario; harán conforme a todo lo que te he mandado.
12 Habló además el SEÑOR a Moisés, diciendo:
13 Y tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Con todo eso vosotros guardaréis mis sábados, porque es señal entre mí y vosotros por vuestras edades, para que sepáis que yo [soy] el SEÑOR que os santifico.
14 Así que guardaréis el sábado, porque santo [es] a vosotros; los que lo profanaren, de cierto morirán; porque cualquiera que hiciere obra [alguna] en él, aquella alma será cortada de en medio de su pueblo.
15 Seis días se hará obra, y el séptimo día, sábado de reposo, [será] santo al SEÑOR; cualquiera que hiciere obra el día del sábado, morirá ciertamente.
16 Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel: haciendo sábado por sus edades [por] pacto perpetuo.
17 Señal [es] para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó, y reposó.
18 Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.
CAPÍTULO 32
1 Mas viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se juntó entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, aquel varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.
2 Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que [están] en las orejas de vuestras mujeres, y de vuestros hijos, y de vuestras hijas, y traédmelos.
3 Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que [tenían] en sus orejas, y los trajeron a Aarón,
4 el cual los tomó de las manos de ellos, y lo formó con buril, e hizo de ello [un] becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos [son] tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
5 Y viendo esto Aarón, edificó [un] altar delante del [becerro]; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana [será] fiesta al SEÑOR.
6 Y el día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantaron a regocijarse.
7 Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de [la] tierra de Egipto se ha corrompido.
8 Presto se han apartado del camino que [yo] les mandé, y se han hecho [un] becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos [son] tus dioses, que te sacaron de [la] tierra de Egipto.
9 Dijo más el SEÑOR a Moisés: [Yo] he visto a este pueblo, que [por] cierto es pueblo de dura cerviz.
10 Ahora pues, déjame que se encienda mi furor en ellos, y los consuma; y a ti [yo] te pondré sobre gran gente.
11 Entonces Moisés oró a la faz del SEÑOR su Dios, y dijo: ¡Oh SEÑOR! ¿Por qué se encenderá tu furor en tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran fortaleza, y con mano fuerte?
12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del furor de tu ira, y arrepiéntete del mal de tu pueblo.
13 Acuérdate de Abraham, de Isaac, y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: [Yo] multiplicaré vuestra simiente como las estrellas del cielo; y daré a vuestra simiente toda esta tierra que he dicho, y la tomarán por heredad para siempre.
14 Entonces el SEÑOR se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.
15 Y volvió Moisés, y descendió del monte trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de una parte y de otra estaban escritas.
16 Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.
17 Y oyendo Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea [hay] en el campamento.
18 Y él respondió: No [es] alarido de respuesta de fuertes, ni alarido de respuesta de flacos; alarido de cantar oigo yo.
19 Y aconteció, que cuando llegó él al campamento, y vio el becerro y las danzas, el furor se le encendió a Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte. 20 Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y [lo] dio a beber a los hijos de Israel.
21 Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él [tan] gran pecado?
22 Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es [inclinado] a mal.
23 Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros, que a este Moisés, el varón que nos sacó de tierra de Egipto, no sabemos qué le ha acontecido.
24 Y [yo] les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y salió este becerro.
25 Y viendo Moisés que el pueblo estaba desnudo, porque Aarón lo había desnudado para vergüenza entre sus enemigos,
26 se puso Moisés a la puerta del real, y dijo: ¿Quién es del SEÑOR? [Júntese] conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví.
27 Y él les dijo: Así dijo el SEÑOR Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente.
28 Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.
29 Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado al SEÑOR, porque cada uno [se ha consagrado] en su hijo, y en su hermano, para que dé él hoy bendición sobre vosotros.
30 Y aconteció que el día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado; mas [yo] subiré ahora al SEÑOR; por ventura le aplacaré acerca de vuestro pecado.
31 Entonces volvió Moisés al SEÑOR, y dijo: Yo te ruego, [pues], este pueblo ha cometido [un] gran pecado, porque se hicieron dioses de oro,
32 que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.
33 Y el SEÑOR respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré [yo] de mi libro.
34 Ve pues ahora, lleva a este pueblo donde te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti; que en el día de mi visitación [yo] visitaré en ellos su pecado.
35 Y el SEÑOR hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó Aarón.
CAPÍTULO 33
1 Y el SEÑOR dijo a Moisés: Ve, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac, y Jacob, diciendo: A tu simiente la daré.
2 (Y [yo] enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, y al heteo, y al ferezeo, y al heveo y al jebuseo.)
3 A la tierra que fluye leche y miel; porque [yo] no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, para que no te consuma en el camino.
4 Y oyendo el pueblo esta mala palabra, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos.
5 Y el SEÑOR dijo a Moisés: Di a los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz; en un momento subiré en medio de ti, y te consumiré; quítate pues ahora tus atavíos, [para] que [yo] sepa lo que te he de hacer.
6 Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb.
7 Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo extendió fuera del campamento, lejos del campamento, y lo llamó el tabernáculo del testimonio. Y fue, que cualquiera que requería al SEÑOR, salía al tabernáculo del testimonio, que [estaba] fuera del campamento.
8 Y sucedía que, cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y estaba cada cual en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo.
9 Y cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía, y se ponía a la puerta del tabernáculo, y [el SEÑOR] hablaba con Moisés.
10 Y viendo todo el pueblo la columna de nube, que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba todo el pueblo, cada uno a la puerta de su tienda y adoraba.
11 Y hablaba el SEÑOR a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su amigo. Y se volvía al campamento; mas el joven Josué, su criado, hijo de Nun, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.
12 Y dijo Moisés al SEÑOR: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién has de enviar conmigo; [sin embargo], tú dices: [Yo] te he conocido por [tu] nombre, y has hallado también gracia en mis ojos.
13 Ahora, pues, si he hallado ahora gracia en tus ojos, te ruego que me muestres tu camino, para que te conozca, para que halle gracia en tus ojos; y mira que tu pueblo es esta gente.
14 Y él dijo: Mis fazes irán delante de ti, y te haré descansar.
15 Y él respondió: Si tus fazes no han de ir delante, no nos saques de aquí.
16 ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en andar tú con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que [están] sobre la faz de la tierra?
17 Y el SEÑOR dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y [yo] te he conocido por [tu] nombre.
18 El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.
19 Y el respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de YO SOY delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20 Dijo más: No podrás ver mi faz; porque no me verá hombre, y vivirá.
21 Y dijo aún el SEÑOR: He aquí lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;
22 y será que, cuando pasare mi gloria, [yo] te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.
23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas mis fazes no se verán.
CAPÍTULO 34
1 Y el SEÑOR dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y [yo] escribiré sobre esas tablas las palabras que [estaban] en las tablas primeras que quebraste.
2 Prepárate, pues, para mañana, y sube por la mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte.
3 Y no suba hombre contigo, ni aparezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte.
4 Y él alisó dos tablas de piedra como las primeras; y se levantó por la mañana, y subió al monte de Sinaí, como le mandó el SEÑOR, y llevó en su mano las dos tablas de piedra.
5 Y el SEÑOR descendió en [una] nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de YO SOY.
6 Y pasando el SEÑOR por delante de él, proclamó: [Yo soy] el SEÑOR, YO SOY fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;
7 que guardo la misericordia en millares, que suelto la iniquidad, la rebelión, y el pecado, y que de ningún modo absolveré [al malvado]; que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.
8 Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.
9 Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque este es pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y poséenos.
10 Y él dijo: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo: haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna; y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra del SEÑOR; porque ha de ser cosa terrible la que yo haré contigo.
11 Guarda lo que [yo] te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al amorreo, y al cananeo, y al heteo, y al ferezeo, y al heveo, y al jebuseo.
12 Guárdate que no hagas alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean por tropezadero en medio de ti;
13 mas derribaréis sus altares, y quebraréis sus imágenes, y talaréis sus bosques;
14 porque no te inclinarás a dios ajeno; que el SEÑOR, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.
15 Por tanto no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y sacrificarán a sus dioses, y te llamarán, y comerás de sus sacrificios.
16 O tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán también fornicar a tus hijos en pos de los dioses de ellas.
17 No harás dioses de fundición para ti.
18 La fiesta de los ázimos guardarás: siete días comerás pan sin levadura, según te he mandado, en el tiempo del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto.
19 Todo lo que abre matriz, mío es; y de tu ganado todo primerizo de vaca o de oveja que fuere macho. 20 Pero redimirás con cordero el primerizo del asno; y si no lo redimieres, le has de cortar la cabeza. Redimirás todo primogénito de tus hijos, y no serán vistos vacíos delante de mí.
21 Seis días obrarás, mas en el séptimo día cesarás; cesarás [aun] en la arada y en la siega.
22 Y te harás la fiesta de las semanas a los principios de la siega del trigo; y la fiesta de la cosecha a la vuelta del año.
23 Tres veces en el año será visto todo varón tuyo delante del Señoreador DIOS, [El] Dios de Israel.
24 Porque [yo] arrojaré los gentiles de tu presencia, y ensancharé tu término; y ninguno codiciará tu tierra, cuando tú subieres para ser visto delante del SEÑOR tu Dios tres veces en el año.
25 No ofrecerás sobre leudo la sangre de mi sacrificio; ni quedará de la noche para la mañana el sacrificio de la fiesta de la pascua.
26 El principio de los primeros frutos de tu tierra meterás en la Casa del SEÑOR tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
27 Y el SEÑOR dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho el pacto contigo y con Israel.
28 Y él estuvo allí con el SEÑOR cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.
29 Y aconteció, que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, mientras descendía del monte, no sabía él que la tez de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con El.
30 Y miró Aarón y todos los hijos de Israel a Moisés, y he aquí la tez de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de llegarse a él.
31 Y los llamó Moisés; y Aarón y todos los príncipes de la congregación volvieron a él, y Moisés les habló.
32 Y después se llegaron todos los hijos de Israel, a los cuales mandó todas las cosas que el SEÑOR le había dicho en el monte de Sinaí.
33 Y cuando hubo acabado Moisés de hablar con ellos, puso [un] velo sobre su rostro.
34 Y cuando venía Moisés delante del SEÑOR para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía; y saliendo, hablaba con los hijos de Israel lo que le era mandado;
35 y veían los hijos de Israel el rostro de Moisés, que la tez de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con El.
CAPÍTULO 35
1 Y Moisés hizo juntar toda la congregación de los hijos de Israel, y les dijo: Estas [son] las cosas que el SEÑOR ha mandado que hagáis.
2 Seis días se hará obra, mas el día séptimo os será santo, sábado de reposo al SEÑOR; cualquiera que en él hiciere obra, morirá.
3 No encenderéis fuego en todas vuestras moradas en el día del sábado.
4 Y habló Moisés a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto [es] lo que el SEÑOR ha mandado, diciendo:
5 Tomad de entre vosotros ofrenda para el SEÑOR; todo generoso de corazón la traerá al SEÑOR: oro, plata, bronce;
6 cárdeno, púrpura, carmesí, lino fino, [pelo] de cabras;
7 cueros rojos de carneros, cueros de tejones, madera de cedro;
8 aceite para la luminaria, especias aromáticas para el aceite de la unción y para el incienso aromático;
9 y piedras de ónice, y piedras de engaste para el efod, y para el pectoral.
10 Y todo sabio de corazón de entre vosotros, vendrá y hará todas las cosas que el SEÑOR ha mandado:
11 El tabernáculo, su tienda, y su cubierta, y sus anillos, y sus tablas, sus barras, sus columnas, y sus basas;
12 el arca, y sus varas, la cubierta, y el velo de la tienda;
13 la mesa, y sus varas, y todos sus vasos, y el pan de la proposición.
14 El candelero de la luminaria, y sus vasos, y sus candilejas, y el aceite para la luminaria;
15 y el altar del incienso, y sus varas, y el aceite de la unción, y el incienso aromático, y la cortina de la puerta, para la entrada del tabernáculo.
16 El altar del holocausto, y su enrejado de bronce, y sus varas, y todos sus vasos, y la fuente con su basa;
17 las cortinas del atrio, sus columnas, y sus basas, y la cortina de la puerta del atrio;
18 las estacas del tabernáculo, y las estacas del atrio, y sus cuerdas;
19 las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario; [es a saber], las santas vestiduras de Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos para servir en el sacerdocio. 20 Y salió toda la congregación de los hijos de Israel de delante de Moisés.
21 Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, y trajeron ofrenda al SEÑOR para la obra del tabernáculo del testimonio, y para toda su obra, y para las santas vestiduras.
22 Y vinieron así hombres como mujeres, todo voluntario de corazón, y trajeron cadenas y zarcillos, anillos y brazaletes, y toda joya de oro; y cualquiera ofrecía ofrenda de oro al SEÑOR.
23 Todo hombre que se hallaba con cárdeno, o púrpura, o carmesí, o lino fino, o [pelo] de cabras, o cueros rojos de carneros, o cueros de tejones, lo traía.
24 Cualquiera que ofrecía ofrenda de plata o de bronce, traía al SEÑOR la ofrenda; y todo el que se hallaba con madera de cedro, la traía para toda la obra del servicio.
25 Además todas las mujeres sabias de corazón hilaban con sus manos, y traían lo que habían hilado: cárdeno, o púrpura, o carmesí, o lino fino.
26 Y todas las mujeres cuyo corazón las levantó en sabiduría, hilaron [pelos] de cabras.
27 Y los príncipes trajeron piedras de ónice, y las piedras de los engastes para el efod y el pectoral;
28 y la especia [aromática] y aceite, para la luminaria, y para el aceite de la unción, y para el perfume aromático.
29 De los hijos de Israel, así hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazón voluntario para traer para toda la obra, que el SEÑOR había mandado por [medio de] Moisés que hiciesen, trajeron ofrenda voluntaria al SEÑOR.
30 Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad, el SEÑOR ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá;
31 y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, y en ciencia, y en todo artificio,
32 para proyectar inventos, para obrar en oro, y en plata, y en bronce,
33 y en obra de pedrería para engastar, y en obra de madera, para trabajar en toda invención ingeniosa.
34 Y ha puesto en su corazón para que pueda enseñar, [así] él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan.
35 Y los ha llenado de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de artificio, y de invención, y de recamado en cárdeno, y en púrpura, y en carmesí, y en lino fino, y en telar; para que hagan toda labor, e inventen todo diseño.
CAPÍTULO 36
1 Hizo, [pues], Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón, a quien el SEÑOR dio sabiduría e inteligencia para que supiesen hacer toda la obra del servicio del santuario, todas las cosas que había mandado el SEÑOR.
2 Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab, y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había dado el SEÑOR sabiduría, y a todo [hombre] a quien su corazón le movió a llegarse a la obra, para trabajar en ella;
3 y tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos le traían aun ofrenda voluntaria cada mañana.
4 [Tanto que] vinieron, todos los maestros que hacían toda la obra del santuario, cada uno de la obra que hacía.
5 Y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para hacer la obra para el ministerio que el SEÑOR ha mandado que se haga.
6 Entonces Moisés mandó pregonar por el campo, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más obra para ofrecer para el santuario. Y así fue el pueblo detenido de ofrecer;
7 pues tenía material abundante para hacer toda la obra, y sobraba.
8 Y todos los sabios de corazón entre los que hacían la obra, hicieron el tabernáculo de diez cortinas, de lino torcido, y de cárdeno, y de púrpura y carmesí; las cuales hicieron de obra primorosa, [con] querubines.
9 La longitud de una cortina [era] de veintiocho codos, y la anchura de cuatro codos; todas las cortinas tenían una misma medida.
10 Y juntó las cinco cortinas la una con la otra; [asimismo] unió las otras cinco cortinas la una con la otra.
11 E hizo las lazadas [de color] de cárdeno en la orilla de una cortina, en el borde, a la juntura; y así hizo en la orilla al borde de la segunda cortina, en la juntura.
12 Cincuenta lazadas hizo en una cortina, y otras cincuenta en la segunda cortina, en el borde, en la juntura; las lazadas enfrente de las otras.
13 Hizo también cincuenta corchetes de oro, con los cuales juntó las cortinas, la una con la otra; y se hizo un tabernáculo.
14 Hizo asimismo cortinas de [pelo] de cabras para la tienda sobre el tabernáculo; once cortinas hizo.
15 La longitud de una cortina [era] de treinta codos, y la anchura de cuatro codos; las once cortinas tenían una misma medida.
16 Y juntó las cinco cortinas de por sí, y las seis cortinas aparte.
17 Hizo [además] cincuenta lazadas en la orilla de la postrera cortina en la juntura, y otras cincuenta lazadas en la orilla de la otra cortina en la juntura.
18 Hizo también cincuenta corchetes de bronce para juntar la tienda, de modo que fuese una.
19 E hizo una cubierta para la tienda de cueros rojos de carneros, y [otra] cubierta encima de cueros de tejones. 20 E hizo las tablas para el tabernáculo de madera de cedro estantes.
21 La longitud de cada tabla de diez codos, y de codo y medio la anchura.
22 Cada tabla tenía dos quicios enclavijados el uno delante del otro; así hizo todas las tablas del tabernáculo.
23 Hizo, pues, las tablas para el tabernáculo: veinte tablas al lado del austro, al mediodía.
24 Hizo también las cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos quicios, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos quicios.
25 Y para el otro lado del tabernáculo, en el lado del aquilón, hizo veinte tablas,