El rey de Lacedemonia,
Menalao, de sí salió,
Su real ropa rasgó
Y echó su corona en tierra.
Toda Grecia estaba en guerra
Por el robo de su Helena,
Lo que más le daba pena
Verse menospreciado.
Venir Páris tan osado
A su tierra á ser traidor,
De su padre embajador,
Para robar su mujer.
Juntóse muy gran poder
Por la tierra y por la mar,
Para Troya conquistar,
Y en diez años la tomaron.
Cien mil vidas les costaron,
Y muy más ántes que ménos,
Murieron tantos de buenos,
Que gran valor se perdió.
Si el rey Priamo murió,
Con sus hijos tan nombrados,
Muchos griegos señalados
Sobre Troya se quedaron.
Las manos de Héctor mataron
Tantos, que si él no muriera,
Menalao nunca se viera
Cobrar más su reina Helena.