Nunca pensé que mal por bien viniese,
Y mal por bien por vos me ha venido,
Vínome: el mal, y todo m’ha tollido,
Que mal frances pensé luégo que fuese.
Yo le rogué su nombre me dixese,
Y díxome: yo soy nombrado olvido,
Vengo á matar á quien bien ha servido,
Que el dios d’amor mandó que yo lo hiciese.
Doña cruel tu dama fué la parte,
Ventura el juez, yo soy verdugo della,
Dice el pregon: éste es el desdichado.
Que siempre fué d’amor un Durandarte,
Y mándanle que muera por no vella,
Que muerte dá no ver lo deseado.
Dixo Joan Fernandez: Don Diego, este soneto debia ir como carta nueva
por Valencia cuando fuistes infamado de mal frances, que vuestra dama
os dixo en una fiesta: No se llegue más á mí quien se pasa á los
franceses; y una amiga suya lo declaró, que no se debe declarar lo que
puede enojar, y dixo: Eso mal frances será, señor, de bajo amor. Otra
dama dixo: No es ese mal por cierto, sino que su dama le ha dicho que
no la vea ni oya mas, y él, por obedecerla, trae la gorra encima de los
ojos por no vella, y algodones en los oidos por no oilla; que por esto
sacó un ahorcado en una justa, con este mote: ahorcado amador, ni ve ni
oye d’amor.