Yo retraté su gesto muy hermoso,
Y téngole perfeto retratado,
Cuando no estais haciendo el desdeñado,
Que feo está mirar muy desdeñoso.
Rato me dais que no sé qu’es reposo
Cuando mirais, mirar desamorado;
Tal me parais, de vos muy mal parado,
Que muérdome las manos de rabioso;
Y en veros tal, rabiosa por matarme,
Corriendo voy á ver vuestro retrato
Por descansar mirand’os en pintura.
Y el dios d’amor, por más desengañarme,
Húrtamela por darme muy mal rato,
Que del mortal le huye su natura.
Dixo don Francisco: Señor Duque, este soneto recita la farsa que Joan
Fernandez hacia, y era que en su oratorio tenía el retrato que hurtó
á don Luis Milan de la dama que servian, y en ella hacerle mala cara,
luégo le decia: Yo me voy á ver vuestro buen gesto, pues este que me
haceis no es sino el de Marifea, vuestra favorecida; que el compañero
sella como sello. Y con gran prisa iba á su casa, y algunas veces no
hallaba el retrato, y él decia cantando:
¿Dónde estás, que no te veo?
¿Qu’es de tí, pintura mia?
Vuelve, que verte deseo,
Si estás en la morería.
Y esto cantaba porque sospechaba que una mora hechicera, de quien
él estaba hechizado d’amores, se la tenía, porque le dió á entender
qu’el dios d’amor se lo traia. Y era que una criada de su mujer se lo
llevaba á la mora para composar á Joan Fernandez cuando se lo volvia,
partiéndose las dos la composicion.
Dixo don Luis Milan: Tan buena me ha sabido la glosa, que por oir otra
diré luégo este otro