Pensando en vos está mi pensamiento,
Alegre y triste por diversas vias,
Dase á entender no sé qué alegrías,
Que alegre error amando da contento.
¡Qué dulce rato, qué embelesamiento
Es l’amador creer sus fantasías!
Matar podrian estas niñerías,
Que peligroso es gran contentamiento.
Provee amor con vuestra gran cordura
Que en el placer se mezcle la tristeza,
Mareas son de amor que mengua y cresce;
En la creciente sube mi ventura,
En la menguante que es vuestra crueza
Baja en l’amar d’amor quien n’os merece.
Dulce cuidado y amargo deseo
Me tienen puesto en prision muy contenta,
Contento estoy de vida descontenta,
Pues fué por ver y por lo que no veo.
No sé yo cómo ni con quién peleo,
Que con mi cuenta no se traiga cuenta,
Todo lo veo mucho á mi descuenta,
Mi mucho amor y el que de vos no creo.
¡Oh dulce mal con hiel siempre á la boca
Acaba ya de darme muerte ó vida
Por ver cuál es el fin de mi ventura.
Si soy de vida, ¿cómo es ya tan poca?
Si soy de muerte, acorta mi partida,
Que mal d’amor sin fin no tiene cura.
Dixo la Reina: Don Luis Milan, por vida de Matalinda y Matacruel, que
canteis las coplas que por esto hecistes, y de palabra nos conteis la
historia.
Señora, porque sepan mejor las coplas á vuestra alteza, ántes de cantar
diré lo que me siguió: Yo hablaba algunas noches á una burladora que
servia, y cada noche la desconocia, que todolo suele mudar el engañar.
Yo le dixe: Tantas mutaciones de hablar haceis, que no sé con quién
hablo: decíme ¿cómo habeis nombre? Respondióme: A mí me dicen una noche
Matalinda y otra Matacruel. Díxele:
Si con tantos servidores
No poneis tela, señora,
No sois buena burladora.
Por eso Joan Fernandez jura muchas veces por vida de Matalinda, y don
Francisco os dixo en una fiesta: Ios para Matacruel; que por bajo
que lo dixo, mucho más bajo fué él que no se ha de descuidar el buen
hablar. Bien será porque sepamos que baile de tres bailamos; que d’esto
unas coplas haga, y serán reseña y paga para pagar tales fiestas, y son
éstas:
Gran bien es pensar en vos,
Y gran mal tambien, señora,
Contemplaros matadora
Para dar muerte á los dos.
La vuestra quiero mostrar,
Que ya os huyen de cruel,
La mia no es de dudar,
Que Cain sois en matar,
Yo en morir un otro Abel.
¿Matalinda no bastára
Que os quedaba por renombre,
Que Matacruel por nombre
Os pregonan cara á cara?
Dejad nombre de traidor,
Que cruel sabe á traicion;
Todos os tienen temor,
Sino yo, que os tengo amor
Á razon ó sin razon.
Si lo haceis porque n’os sigan,
Siendo más para seguiros,
Es vos misma perseguiros
Que Matacruel os digan.
Como hierba os dejarán
No cogida de recelo;
Que en los berros la hallarán,
Y en veros luégo dirán
Huyamos del anapelo.
Muy mejor seréis nombrada
Matalinda de lindeza,
Que del nombre de crueza
Quedaréis desacatada.
Que si á vos os van nombrando
Matacruel de crueldad,
Quedaré por vos en bando,
Y con todos peleando
Que es mentira la verdad.
Bien sé que os enojarán,
Mas debeislo de sufrir,
Cuando vos oiréis decir:
No lo hagais, no lo dirán.
Basta que lo vengue yo
Con obras, y responder
Que si en otras amargó,
En vos dulce paresció
Lo que amor nos da á comer.
No penseis que voy tras pago,
Que bien sé con qué pagais;
De vos misma os olvidais,
Cuanto más de lo que yo hago.
Aunque más está en razon,
Que haceis del olvidado,
Para dar satisfaccion,
Que teneis por condicion
Corazon desacordado.
Vos teneis mucho por gala
Reiros á costa ajena,
Es muy mala para buena,
Y muy buena para mala.
Si al contrario paresciese,
Muy mejor paresceria,
Porque de vos se dixese:
Quien de vos, señora, fuese,
De ninguna más sería.
Mudad de costumbre ya,
Que por vuestro bien lo digo,
Y haréis de todo enemigo,
Que enemigo no será.
Si me fuesen más traidores
Que fué Júdas para Dios,
Por oir de vos loores,
Más quiero competidores
Que velles huir de vos.
Dixo el Duque: Don Luis Milan, si os cansais de cantar, n’os canséis de
contar más sonetos, que no son para cansar los graciosos sonsonetos.
Dixo don Diego Ladron: y decidnos la razon cómo quedará un soneto para
que sea perfecto.
Item, don Francisco dixo:
Por quitar un dixo dixo
De perversos pareceres,
Que juzgan á sus placeres,
Decidnos lo que sabeis
De los sonetos que haceis.
Joan Fernandez se rió y díxoles: Aquí estoy yo que lo diré.
Ellos han de ir muy derechos,
Que no puedan coxquear,
Porque el morisco Alatar
No los vea ir contrechos.
Item, más han de mostrar,
El sol que no esté nublado;
Que no vayan á buscar
Lo presente y lo pasado
De la razon,
Que nublados muchos son.
Item, más han de tener,
Que si querrán dellos coger
Frutos para alguna dama,
Que no sean todo rama,
Que enramadas son de fiestas
De verano
Los que son pajar sin grano.
Item más no queden frios,
Que si dicen desvaríos
En los modos del hablar,
Guárdense de no topar
Con don Artal.
Dixo don Luis Milan:
Burla burlando,
El Joan dixo verdades,
Que burlas no son maldades
Avisando.
Y pues ya no he de cantar,
Sino contar los sonetos,
Bien podrémos discantar
Los sonsonetes.
Y comiencen á templar, que bien hay que discantar en mí.