¡Oh quién pudiese vivir sin deseo
Por no saber qué cosa es desear!
¡Oh quién pudiese nunca sospirar
Por no mostrar l’amor qu’en vos no veo!
Son el deseo y el sospiro hermanos,
Y mi tristeza d’ellos es su madre,
Vuestro desden les es natural padre,
Y yo el seráu de tales cortesanos.
Séos decir que mil requiebros siento
Dentro de mí dó está vuestra idea,
Que nadi hay que á vos, señora, vea,
Que no esté mal d’alegre descontento;
Y es este mal como quien se sonrie,
Que dentro llora y defuera rie.