Gran bien durmiendo vengo á ensoñarme,
No sé yo en sueños qu’es lo que me crea,
Séos decir que tanto me recrea,
Que yo querria nunca despertarme.
Dicen que sueños son gran vanidad,
Y á veces vemos ser muy verdaderos,
Mas veo mal en todos mis agüeros,
Que hijos son de vuestra crueldad.
¿Amor, amor, qué tengo de creer?
Pues tú me haces reir y llorar,
Hazme dormir, pues huelgo de ensoñar.
Que vanidad á ratos da placer.
O bien ó mal de tí sepa lo cierto,
Que es en fin pena un vivir incierto.