C. R. M.

HÁLLASE por escrito que en una plaza de Roma, nombrada Campo Marcio, se

abrió la tierra, y por la abertura salian grandes llamas de fuego, y

crescia cada dia de manera que toda la ciudad fuera consumida en poco

tiempo si no se remediára; y preguntado por los romanos al oráculo, su

ídolo, qué remedio ternian, respondió que echasen por aquella abertura

la mejor cosa que debaxo del cielo fuese criada. Y determinaron que

era el hombre, y de los hombres el caballero armado de todas armas

buenas. Eligieron al valeroso Curcio romano, pues él, de muy bueno,

voluntariamente quiso perder la vida porque su patria no se perdiese;

y así vino, acompañado de toda Roma, muy ricamente armado, y puso á

su caballo una venda en los ojos, porque rehusaba la muerte que su

señor no temia, y en haberse echado Curcio en el fuego cerróse luégo

la abertura; por donde se determina que el caballero armado virtuoso

es la mejor criatura de la tierra, y para tener perfecta mejoría

debe ser cortesano, que es en toda cosa saber bien hablar y callar

donde es menester. Las armas de este caballero han de ser un yelmo

de consideracion, que sea bien considerado en dichos y hechos, y una

goleta de temperancia, que no coma sino para vivir, y no viva para

comer, porque el hombre destemplado de comer y beber:

Quien de sí fuere vencido

Nunca bien podrá vencer;

y un peto animoso, que ofrezca su pecho á cualquier contrario para

reparo de quien justamente lo habrá menester, con un volante diligente,

porque no se pierda lo bien hecho, por negligencia, y un espaldar

de sufrimiento, para, que traiga á sus espaldas la carga que debe

el caballero; y la doble pieza de esperar para que espere qualquier

encuentro que fuere obligado; y unos brazales de esecuciones para

que esecute, defendiendo lo bueno y ofendiendo lo malo, en su caso y

lugar; y unos guardabrazos defensivos para defender á los brazos de

su República, militar, eclesiástico, real, conforme á justas leyes; y

unas manoplas liberales para que tenga manos abiertas para dar la vida

á quien debe; y un arnés de piernas bien andantes, para que anden por

pasos mostrando el paso para pasar á él y á otros á la verdadera vida,

pues el caballero debe pasearse por este mundo dando exemplo y leyes

de bien vivir. Sabido que hube el mayor presente que á un príncipe se

podia hacer, segun la determinacion de los romanos, que es un caballero

bien armado cortesano, viendo que éste representaba á vuestra Real

Magestad, dije: Muy bien será presentar _quod Cæsaris Cæsari_, y así

presento al César lo que es de César, pues por lo que vemos se espera

lo que se cree de vuestra católica Magestad. Este caballero armado

cortesano que por presente doy, hice de la manera que diré: hablándome

con ciertas damas de Valencia, que tenian entre manos el _Cortesano_

del conde Baltasar Castillon, dixeron qué me parescia dél, yo dije:

Más querria ser vos conde

Que no don Luis Milan,

Por estar en esas manos

Donde yo querria estar.

Respondieron las damas: Pues haced vos un otro, para que allegueis á

veros en las manos que tanto os han dado de mano. Probé hacelle y

ha allegado á tanto, que no le han dado de mano, sino la mano para

levantalle. Tiene estas partes que diré: Dá modos y avisos de hablar

sin verbosidad, ni afectacion, ni cortedad de palabras que sea para

esconder la razon, dando conversaciones para saber burlar á modo de

palacio. Representa la córte del real duque de Calabria y la reina

Germana, con todas aquellas damas y caballeros de aquel tiempo,

habilitando algunos que para dar placer fueron habilitados por el

Duque, haciendo que hablen en nuestra lengua valenciana como ellos

hablaban, pues muchos que han escrito usaron escribir en diversas

lenguas, para bien representar el natural de cada uno. El principio

deste libro comienza representando una caza que hacen la Reina y el

Duque, donde fuí mandado que pusiese por obra el Cortesano, que las

damas mandaron que hiciese y que lo dirigiese á vuestra Real Magestad,

pues con mucha razon se le debia, y así tuve por muy buena ventura ser

tan bien mandado como está dirigido. Suplico á vuestra Real Magestad

reciba este presente como dice el filósofo, quel menor servicio, con

voluntad, vale más que el mayor sin ella.

[Illustration]

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Libro intitulado El cortesano. Libro de motes de damas y caballeros · 第 20 / 130 题