RESCATE DE HÉCTOR
1 Disolvióse la junta, y los guerreros se dispersaron por las naves,
tomaron la cena y se regalaron con el dulce sueño. Aquiles lloraba,
acordándose del compañero querido, sin que el sueño, que todo lo
rinde, pudiera vencerle: daba vueltas acá y allá y con amargura traía
á la memoria el vigor y gran ánimo de Patroclo, lo que de mancomún
con él llevara al cabo y las penalidades que ambos habían padecido,
ora combatiendo con los hombres, ora surcando las temibles ondas. Al
recordarlo, prorrumpía en abundantes lágrimas; ya se echaba de lado, ya
de espaldas, ya de pechos; y al fin, levantándose, vagaba triste por
la playa. Nunca le pasaba inadvertido el despuntar de la Aurora sobre
el mar y sus riberas; entonces uncía al carro los ligeros corceles,
y atando al mismo el cadáver de Héctor, lo arrastraba hasta dar tres
vueltas al túmulo del difunto Menetíada; acto continuo volvía á reposar
en la tienda, y dejaba el cadáver tendido de cara al polvo. Mas Apolo,
apiadándose del varón aun después de muerto, le libraba de toda injuria
y lo protegía con la égida de oro para que Aquiles no lacerase el
cuerpo mientras lo arrastraba.
22 De tal manera Aquiles, enojado, insultaba al divino Héctor.
Compadecidos de éste los bienaventurados dioses, instigaban al
vigilante Argicida á que hurtase el cadáver. Á todos les placía tal
propósito, menos á Juno, á Neptuno y á la virgen de los brillantes
ojos, que odiaban como antes á la sagrada Ilión, á Príamo y á su
pueblo por la injuria que Alejandro infiriera á las diosas cuando
fueron á su cabaña y declaró vencedora á la que le había ofrecido
funesta liviandad. Cuando desde el día de la muerte de Héctor llegó la
duodécima aurora, Febo Apolo dijo á los inmortales:
33 «Sois, oh dioses, crueles y maléficos. ¿Acaso Héctor no quemaba en
honor vuestro muslos de bueyes y de cabras escogidas? Ahora, que ha
perecido, no os atrevéis á salvar el cadáver y ponerlo á la vista de
su esposa, de su madre, de su hijo, de su padre Príamo y del pueblo,
que al momento lo entregarían á las llamas y le harían honras fúnebres;
por el contrario, oh dioses, queréis favorecer al pernicioso Aquiles,
el cual concibe pensamientos no razonables, tiene en su pecho un ánimo
inflexible y medita cosas feroces, como un león que dejándose llevar
por su gran fuerza y espíritu soberbio, se encamina á los rebaños de
los hombres para aderezarse un festín: de igual modo perdió Aquiles la
piedad y ni siquiera conserva el pudor que tanto favorece ó daña á los
varones. Aquél á quien se le muere un ser amado, como el hermano carnal
ó el hijo, al fin cesa de llorar y lamentarse; porque las Parcas dieron
al hombre un corazón paciente. Mas Aquiles, después que quitó al divino
Héctor la dulce vida, ata el cadáver al carro y lo arrastra alrededor
del túmulo de su compañero querido; y esto ni á aquél le aprovecha, ni
es decoroso. Tema que nos irritemos contra él, aunque sea valiente,
porque enfureciéndose insulta á lo que tan sólo es ya insensible
tierra.»
55 Respondióle irritada Juno, la de los níveos brazos: «Sería como
dices, oh tú que llevas arco de plata, si á Aquiles y á Héctor los
tuvierais en igual estima. Pero Héctor fué mortal y dióle el pecho
una mujer; mientras que Aquiles es hijo de una diosa á quien yo misma
alimenté y crié y casé luego con Peleo, varón cordialmente amado por
los inmortales. Todos los dioses presenciasteis la boda; y tú pulsaste
la cítara y con los demás tuviste parte en el festín, ¡oh amigo de los
malos, siempre pérfido!»
64 Replicó Júpiter, que amontona las nubes: «¡Juno! No te irrites tanto
contra las deidades. No será el mismo el aprecio en que los tengamos;
pero Héctor era para los dioses, y también para mí, el más querido de
cuantos mortales viven en Ilión, porque nunca se olvidó de dedicarnos
agradables ofrendas. Jamás mi altar careció ni de libaciones ni de
víctimas, que tales son los honores que se nos deben. Desechemos la
idea de robar el cuerpo del audaz Héctor; es imposible que se haga á
hurto de Aquiles, porque siempre, de noche y de día, le acompaña su
madre. Mas si alguno de los dioses llamase á Tetis, yo le diría á ésta
lo que fuera oportuno para que Aquiles, recibiendo los dones de Príamo,
restituyese el cadáver de Héctor.»
77 Así se expresó. Levantóse Iris, de pies rápidos como el huracán,
para llevar el mensaje; saltó al negro ponto entre la costa de Samos y
la escarpada de Imbros, y resonó el estrecho. La diosa se lanzó á lo
profundo, como desciende el plomo asido al cuerno de un buey montaraz
en que se pone el anzuelo y lleva la muerte á los voraces peces. En la
profunda gruta halló á Tetis y á otras muchas diosas marinas que la
rodeaban: la ninfa, sentada en medio de ellas, lloraba por la suerte de
su hijo, que había de perecer en la fértil Troya, lejos de la patria. Y
acercándosele Iris, la de los pies ligeros, así le dijo:
88 «Ven, Tetis, pues te llama Júpiter, el conocedor de los eternales
decretos.»
89 Respondióle Tetis, la diosa de los argentados pies: «¿Por qué
aquel gran dios me ordena que vaya? Me da vergüenza juntarme con los
inmortales, pues son muchas las penas que conturban mi corazón. Esto no
obstante, iré para que sus palabras no resulten vanas y sin efecto.»
93 En diciendo esto, la divina entre las diosas tomó un velo tan
obscuro que no había otro que fuese más negro. Púsose en camino,
precedida por la veloz Iris, de pies rápidos como el viento, y las olas
del mar se abrían al paso de ambas deidades. Salieron éstas á la playa,
ascendieron al cielo y hallaron al longividente Saturnio con los demás
felices sempiternos dioses. Sentóse Tetis al lado de Júpiter, porque
Minerva le cedió el sitio; y Juno le puso en la mano la copa de oro que
la ninfa devolvió después de haber bebido. Y el padre de los hombres y
de los dioses comenzó á hablar de esta manera:
104 «Vienes al Olimpo, oh diosa Tetis, afligida y con el ánimo agobiado
por vehemente pesar. Lo sé. Pero, aun así y todo, voy á decirte por
qué te he llamado. Hace nueve días que se suscitó entre los inmortales
una contienda referente al cadáver de Héctor y á Aquiles, asolador de
ciudades, é instigaban al vigilante Argicida á que hurtase el muerto;
pero yo prefiero dar á Aquiles la gloria de devolverlo, y conservar
así tu respeto y amistad. Ve en seguida al ejército y amonesta á tu
hijo. Dile que los dioses están muy irritados contra él y yo más
indignado que ninguno de los inmortales, porque enfureciéndose retiene
á Héctor en las corvas naves y no permite que lo rediman; por si,
temiéndome, consiente que el cadáver sea rescatado. Y enviaré la diosa
Iris al magnánimo Príamo para que vaya á las naves de los aqueos y
redima á su hijo, llevando á Aquiles dones que aplaquen su enojo.»
120 Así se expresó; y Tetis, la diosa de los argentados pies, no fué
desobediente. Bajando en raudo vuelo de las cumbres del Olimpo, llegó
á la tienda de su hijo: éste gemía sin cesar, y sus compañeros se
ocupaban diligentemente en preparar la comida, habiendo inmolado una
grande y lanuda oveja. La veneranda madre se sentó muy cerca del héroe,
le acarició con la mano y hablóle en estos términos:
128 «¡Hijo mío! ¿Hasta cuándo dejarás que el llanto y la tristeza roan
tu corazón, sin acordarte ni de la comida ni del concúbito? Bueno es
que goces del amor con una mujer, pues ya no vivirás mucho tiempo:
la muerte y el hado cruel se te avecinan. Y ahora préstame atención,
pues vengo como mensajera de Júpiter. Dice que los dioses están muy
irritados contra ti, y él más indignado que ninguno de los inmortales,
porque enfureciéndote retienes á Héctor en las corvas naves y no
permites que lo rediman. Ea, entrega el cadáver y acepta su rescate.»
138 Respondióle Aquiles, el de los pies ligeros: «Sea así. Quien traiga
el rescate se lleve el muerto; ya que, con ánimo benévolo, el mismo
Olímpico lo ha dispuesto.»
141 De este modo, dentro del recinto de las naves, pasaban de madre á
hijo muchas aladas palabras. Y en tanto, el Saturnio envió á Iris á la
sagrada Ilión:
144 «¡Anda, ve, rápida Iris! Deja tu asiento del Olimpo, entra en Ilión
y di al magnánimo Príamo que se encamine á las naves de los aqueos y
rescate al hijo, llevando á Aquiles dones que aplaquen su enojo; vaya
solo y ningún troyano se le junte. Acompáñele un heraldo más viejo que
él, para que guíe los mulos y el carro de hermosas ruedas y conduzca
luego á la población el cadáver de aquel á quien mató el divino
Aquiles. Ni la idea de la muerte ni otro temor alguno conturbe su
ánimo; pues le daremos por guía al Argicida, el cual le llevará hasta
muy cerca de Aquiles. Y cuando haya entrado en la tienda del héroe,
éste no le matará, é impedirá que los demás lo hagan. Pues Aquiles
no es insensato, ni temerario, ni perverso; y tendrá buen cuidado de
respetar á un suplicante.»
159 Tal dijo. Levantóse Iris, de pies rápidos como el huracán, para
llevar el mensaje; y llegando al palacio de Príamo, oyó llantos y
alaridos. Los hijos, sentados en el patio alrededor del padre, bañaban
sus vestidos con lágrimas; y el anciano aparecía en medio, envuelto
en un manto muy ceñido, y tenía en la cabeza y en el cuello abundante
estiércol que al revolcarse por el suelo había recogido con sus manos.
Las hijas y nueras se lamentaban en el palacio, recordando los muchos
varones esforzados que yacían en la llanura por haber dejado la vida
en manos de los argivos. La mensajera de Júpiter se detuvo cerca de
Príamo y hablándole quedo, mientras al anciano un temblor le ocupaba
los miembros, así le dijo:
171 «Cobra ánimo, Príamo Dardánida, y no te espantes; que no vengo á
presagiarte males, sino á participarte cosas buenas: soy mensajera
de Júpiter, que aun estando lejos, se interesa mucho por ti y te
compadece. El Olímpico te manda rescatar al divino Héctor, llevando
á Aquiles dones que aplaquen su enojo; ve solo y ningún troyano se
te junte. Te acompañe un heraldo más viejo que tú, para que guíe los
mulos y el carro de hermosas ruedas y conduzca luego á la población
el cadáver de aquel á quien mató el divino Aquiles. Ni la idea de la
muerte ni otro temor alguno conturbe tu ánimo, pues tendrás por guía
al Argicida, el cual te llevará hasta muy cerca de Aquiles. Y cuando
hayas entrado en la tienda del héroe, éste no te matará é impedirá que
los demás lo hagan. Pues Aquiles no es ni insensato, ni temerario, ni
perverso; y tendrá buen cuidado de respetar á un suplicante.»
188 Cuando esto hubo dicho, fuése Iris, la de los pies ligeros. Príamo
mandó á sus hijos que prepararan un carro de mulas, de hermosas ruedas,
pusieran encima una arca y la sujetaran con sogas. Bajó después al
perfumado tálamo, que era de cedro, tenía elevado techo y guardaba
muchas preciosidades; y llamando á su esposa Hécuba, hablóle en estos
términos:
194 «¡Hécuba infeliz! La mensajera del Olimpo ha venido por orden de
Júpiter á encargarme que vaya á las naves de los aqueos y rescate al
hijo, llevando á Aquiles dones que aplaquen su enojo. Ea, dime ¿qué
piensas acerca de esto? Pues mi mente y mi corazón me instigan á ir
allá, hacia las naves, al campamento vasto de los aqueos.»
[Ilustración: IRIS HALLÓ EN LA GRUTA Á TETIS RODEADA DE NEREIDAS,
LLORANDO POR LA SUERTE DE SU HIJO
(_Canto XXIV, versos 83 á 86._)]
200 Así dijo. La mujer prorrumpió en sollozos, y respondió diciendo:
«¡Ay de mí! ¿Qué es de la prudencia que antes te hizo célebre entre
los extranjeros y entre aquéllos sobre los cuales reinas? ¿Cómo quieres
ir solo á las naves de los aqueos y presentarte al hombre que te mató
tantos y tan valientes hijos? De hierro tienes el corazón. Si ese
guerrero cruel y pérfido llega á verte con sus propios ojos y te coge,
ni se apiadará de ti, ni te respetará en lo más mínimo. Lloremos á
Héctor sentados en el palacio, á distancia de su cadáver; ya que cuando
le parí, el hado poderoso hiló de esta suerte el estambre de su vida:
que habría de saciar con su carne á los veloces perros, lejos de sus
padres y junto al hombre violento cuyo hígado ojalá pudiera yo comer
hincando en él los dientes. Entonces quedarían vengados los insultos
que ha hecho á mi hijo; que éste, cuando aquél le mató, no se portaba
cobardemente, sino que á pie firme defendía á los troyanos y á las
troyanas de profundo seno, no pensando ni en huir ni en evitar el
combate.»
217 Contestó el anciano Príamo, semejante á un dios: «No te opongas
á mi resolución, ni seas para mí un ave de mal agüero en el palacio.
No me persuadirás. Si me diese la orden uno de los que en la tierra
viven, aunque fuera adivino, arúspice ó sacerdote, la creeríamos falsa
y desconfiaríamos aún más; pero ahora, como yo mismo he oído á la diosa
y la he visto delante de mí, iré y no serán ineficaces sus palabras.
Y si mi destino es morir en las naves de los aqueos de broncíneas
túnicas, lo acepto: que me mate Aquiles tan luego como abrace á mi hijo
y satisfaga el deseo de llorarle.»
228 Dijo; y levantando las hermosas tapas de las arcas, cogió doce
magníficos peplos, doce mantos sencillos, doce tapetes, doce bellos
palios y otras tantas túnicas. Pesó luego diez talentos de oro. Y por
fin sacó dos trípodes relucientes, cuatro calderas y una magnífica copa
que los tracios le dieron cuando fué, como embajador, á su país, y era
un soberbio regalo; pues el anciano no quiso dejarla en el palacio á
causa del vehemente deseo que tenía de rescatar á su hijo. Y volviendo
al pórtico, echó afuera á los troyanos, increpándolos con injuriosas
palabras:
239 «¡Idos enhoramala, hombres infames y vituperables! ¿Por ventura no
hay llanto en vuestra casa, que venís á afligirme? ¿Ó creéis que son
pocos los pesares que Jove Saturnio me envía, con hacerme perder un
hijo valiente? También los probaréis vosotros. Muerto él, será mucho
más fácil que los argivos os maten. Pero antes que con estos ojos vea
la ciudad tomada y destruída, descienda yo á la mansión del Orco.»
247 Dijo; y con el cetro echó á los hombres. Éstos salieron,
apremiados por el anciano. Y en seguida Príamo reprendió á sus hijos
Heleno, Paris, Agatón divino, Pamón, Antífono, Polites, valiente en la
pelea, Deífobo, Hipótoo y el fuerte Dío: á los nueve los increpó y dió
órdenes, diciendo:
253 «¡Daos prisa, malos hijos, ruines! Ojalá que en lugar de Héctor
hubieseis muerto todos en las veleras naves. ¡Ay de mí, desventurado,
que engendré hijos valentísimos en la vasta Troya, y ya puedo decir que
ninguno me queda! Al divino Méstor, á Troílo que combatía en carro, y
á Héctor, que era un dios entre los hombres y no parecía hijo de un
mortal sino de una divinidad, Marte les hizo perecer; y restan los
que son indignos, embusteros, danzarines, señalados únicamente en los
coros y hábiles en robar al pueblo corderos y cabritos. Pero ¿no me
prepararéis al instante el carro, poniendo en él todas estas cosas,
para que emprendamos el camino?»
265 Así les habló. Ellos, temiendo la reconvención del padre, sacaron
un carro de mulas, de hermosas ruedas, magnífico, recién construído;
pusieron encima el arca, que ataron bien; descolgaron del clavo el
corvo yugo de madera de boj, provisto de anillos, y tomaron una correa
de nueve codos que servía para atarlo. Colocaron después el yugo sobre
la parte anterior de la lanza, metieron el anillo en su clavija, y
sujetaron á aquél, atándolo con la correa, á la cual hicieron dar
tres vueltas á cada lado y cuyos extremos reunieron en un nudo. Luego
fueron sacando de la cámara y acomodando en el carro los innumerables
dones para el rescate de Héctor; uncieron los mulos de tiro, de
fuertes cascos, que en otro tiempo regalaron los misios á Príamo como
espléndido presente, y acercaron al yugo dos corceles, á los cuales el
anciano en persona daba de comer en pulimentado pesebre.
281 Mientras el heraldo y Príamo, prudentes ambos, uncían los caballos
en el alto palacio, acercóseles Hécuba, con ánimo abatido, llevando en
su diestra una copa de oro, llena de dulce vino, para que hicieran la
libación antes de partir; y deteniéndose ante el carro, dijo á Príamo:
287 «Toma, haz libación al padre Júpiter y suplícale que puedas volver
del campamento de los enemigos á tu casa; ya que tu ánimo te incita á
ir á las naves contra mi deseo. Ruega, pues, á Júpiter Ideo, el dios
de las sombrías nubes, que desde lo alto contempla la ciudad de Troya,
y pídele que haga aparecer á tu derecha su veloz mensajera, el ave que
le es más cara y cuya fuerza es inmensa, para que en viéndola con tus
propios ojos, vayas, alentado por el agüero, á las naves de los dánaos,
de rápidos corceles. Y si el longividente Júpiter no te enviara su
mensajera, yo no te aconsejaría que fueras á las naves de los argivos
por mucho que lo desees.»
299 Respondióle el deiforme Príamo: «¡Mujer! No dejaré de obrar como me
recomiendas. Bueno es levantar las manos á Júpiter para que de nosotros
se apiade.»
302 Dijo así el anciano, y mandó á la esclava despensera que le diese
agua limpia á las manos. Presentóse la cautiva con una fuente y un
jarro. Y Príamo, así que se hubo lavado, recibió la copa de manos de su
esposa; oró, de pie, en medio del patio; libó el vino, alzando los ojos
al cielo, y pronunció estas palabras:
308 «¡Padre Júpiter, que reinas desde el Ida, gloriosísimo, máximo!
Concédeme que al llegar á la tienda de Aquiles le sea grato y de mí
se apiade; y haz que aparezca á mi derecha tu veloz mensajera, el ave
que te es más cara y cuya fuerza es inmensa, para que después de verla
con mis propios ojos vaya, alentado por el agüero, á las naves de los
dánaos, de rápidos corceles.»
314 Tal fué su plegaria. Oyóla el próvido Júpiter, y al momento envió
la mejor de las aves agoreras, un águila rapaz de color obscuro,
conocida con el nombre de _percnón_. Cuanta anchura suele tener en la
casa de un rico la puerta de la cámara de alto techo, bien adaptada
al marco y asegurada por un cerrojo; tanto espacio ocupaba con sus
alas, desde el uno al otro extremo, el águila que apareció volando á
la derecha por cima de la ciudad. Al verla, todos se alegraron y la
confianza renació en sus pechos.
322 El anciano subió presuroso al carro y lo guió á la calle, pasando
por el vestíbulo y el pórtico sonoro. Iban delante los mulos que
arrastraban el carro de cuatro ruedas, y eran gobernados por el
prudente Ideo; seguían los caballos que el viejo aguijaba con el
látigo para que atravesaran prestamente la ciudad; y todos los amigos
acompañaban al rey, derramando abundantes lágrimas, como si á la muerte
caminara. Cuando hubieron bajado de la ciudad al campo, hijos y yernos
regresaron á Ilión. Mas al atravesar Príamo y el heraldo la llanura, no
dejó de advertirlo Júpiter, que vió al anciano y se compadeció de él. Y
llamando en seguida á su hijo Mercurio, hablóle de esta manera:
334 «¡Mercurio! Puesto que te es grato acompañar á los hombres y
oyes las súplicas del que quieres; anda, ve y conduce á Príamo á las
cóncavas naves aqueas, de suerte que ningún dánao le vea hasta que haya
llegado á la tienda del Pelida.»
339 Así habló. El mensajero Argicida no fué desobediente: calzóse al
instante los áureos divinos talares que le llevaban sobre el mar y la
tierra inmensa con la rapidez del viento, y tomó la vara con la cual
adormece á cuantos quiere ó despierta á los que duermen. Llevándola
en la mano, el poderoso Argicida emprendió el vuelo, llegó muy pronto
á Troya y al Helesponto, y echó á andar, transfigurado en un joven
príncipe á quien comienza á salir el bozo y está graciosísimo en la
flor de la juventud.
349 Cuando Príamo y el heraldo llegaron más allá del gran túmulo de
Ilo, detuvieron los mulos y los caballos para que bebiesen en el río.
Ya se iba haciendo noche sobre la tierra. Advirtió el heraldo la
presencia de Mercurio, que estaba junto á él, y hablando á Príamo, le
dijo:
354 «Atiende Dardánida, pues el lance que se presenta requiere
prudencia. Veo á un hombre y me figuro que en seguida nos matará. Ea,
huyamos en el carro, ó supliquémosle, abrazando sus rodillas, para ver
si se apiada de nosotros.»
358 Esto dijo. Turbósele al anciano la razón, sintió un gran terror,
se le erizó el pelo en los flexibles miembros y quedó estupefacto.
Entonces el benéfico Mercurio se llegó al viejo, tomóle por la mano y
le interrogó diciendo:
362 «¿Adónde, padre mío, diriges estos caballos y mulos durante la
noche divina, mientras duermen los demás mortales? ¿No temes á los
aqueos, que respiran valor, los cuales te son malévolos y enemigos y se
hallan cerca de nosotros? Si alguno de ellos te viera conducir tantas
riquezas en esta obscura y rápida noche, ¿qué resolución tomarías? Tú
no eres joven, éste que te acompaña es también anciano, y no podríais
rechazar á quien os ultrajara. Pero yo no te causaré ningún daño, y
además te defendería de cualquier hombre, porque te pareces á mi padre.»
372 Respondióle el anciano Príamo, semejante á un dios: «Así es, como
dices, hijo querido. Pero alguna deidad extiende la mano sobre mí,
cuando me hace salir al encuentro un caminante de tan favorable augurio
como tú, que tienes cuerpo y aspecto dignos de admiración y espíritu
prudente, y naciste de padres felices.»
377 Díjole á su vez el mensajero Argicida: «Sí, anciano, oportuno es
cuanto acabas de decir. Pero, ea, habla y dime con sinceridad: ¿Mandas
á gente extraña tantas y tan preciosas riquezas á fin de ponerlas en
cobro; ó ya todos abandonáis, amedrentados, la sagrada Ilión, por haber
muerto el varón más fuerte, tu hijo, que á ninguno de los aqueos cedía
en el combate?»
386 Contestóle el anciano Príamo, semejante á un dios: «¿Quién eres,
hombre excelente, y cuáles los padres de que naciste, que con tanta
oportunidad has mencionado la muerte de mi hijo infeliz?»
389 Replicó el mensajero Argicida: «Me quieres probar, oh anciano,
y por eso me preguntas por el divino Héctor. Muchas veces le vieron
estos ojos en la batalla donde los varones se hacen ilustres, y también
cuando llegó á las naves matando argivos, á quienes hería con el agudo
bronce. Nosotros le admirábamos sin movernos, porque Aquiles estaba
irritado contra el Atrida y no nos dejaba pelear. Pues yo soy servidor
de Aquiles, con quien vine en la misma nave bien construída; desciendo
de mirmidones y tengo por padre á Políctor, que es rico y anciano como
tú. Soy el más joven de sus siete hijos y, como lo decidiéramos por
suerte, tocóme á mí acompañar al héroe. Y ahora he venido de las naves
á la llanura, porque mañana los aqueos, de ojos vivos, presentarán
batalla en los contornos de la ciudad; se aburren de estar ociosos,
y los reyes aquivos no pueden contener su impaciencia por entrar en
combate.»
405 Respondióle el anciano Príamo, semejante á un dios: «Si eres
servidor de Aquiles Pelida, ea, dime la verdad: ¿mi hijo yace aún cerca
de las naves, ó Aquiles lo ha desmembrado y entregado á sus perros?»
410 Contestóle el mensajero Argicida: «¡Oh anciano! Ni los perros ni
las aves lo han devorado, y todavía yace junto al bajel de Aquiles,
dentro de la tienda. Doce días lleva de estar tendido, y ni el cuerpo
se pudre, ni lo comen los gusanos que devoran á los hombres muertos en
la guerra. Cuando apunta la divinal Aurora, Aquiles lo arrastra sin
piedad alrededor del túmulo de su compañero querido; pero ni aun así lo
desfigura, y tú mismo, si á él te acercaras, te admirarías de ver cuán
fresco está: la sangre le ha sido lavada, no presenta mancha alguna,
y cuantas heridas recibió--pues fueron muchos los que le envasaron el
bronce--todas se han cerrado. De tal modo los bienaventurados dioses
cuidan de tu hijo, aun después de muerto, porque era muy caro á su
corazón.»
424 Así se expresó. Alegróse el anciano, y respondió diciendo: «¡Oh
hijo! Bueno es ofrecer á los inmortales los debidos dones. Jamás mi
hijo, si no ha sido un sueño que haya existido, olvidó en el palacio á
los dioses que moran en el Olimpo, y por esto se acordaron de él en el
fatal trance de la muerte. Mas, ea, recibe de mis manos esta copa, para
que la guardes, y guíame con el favor de los dioses hasta que llegue á
la tienda del Pelida.»
432 Díjole á su vez el mensajero Argicida: «¡Oh anciano! Quieres
tentarme porque soy más joven; pero no me persuadirás con tus ruegos á
que acepte el regalo sin saberlo Aquiles. Le temo y me da mucho miedo
defraudarle: no fuera que después se me siguiese algún daño. Pero te
acompañaría cuidadosamente en una velera nave ó á pie, aunque fuese
hasta la famosa Argos; y nadie osaría atacarte, despreciando al guía.»
440 Así habló el benéfico Mercurio; y subiendo al carro, recogió al
instante el látigo y las riendas é infundió gran vigor á los corceles y
mulos. Cuando llegaron al foso y á las torres que protegían las naves,
los centinelas comenzaban á preparar la cena, y el mensajero Argicida
los adormeció á todos; en seguida abrió la puerta, descorriendo los
cerrojos, é introdujo á Príamo y el carro que llevaba los espléndidos
regalos. Llegaron, por fin, á la alta tienda que los mirmidones habían
construído para el rey con troncos de abeto, techándola con frondosas
cañas que cortaron en la pradera: rodeábala una gran cerca de muchas
estacas y tenía la puerta asegurada por una barra de abeto que quitaban
ó ponían tres aqueos juntos, y sólo Aquiles la descorría sin ayuda.
Entonces el benéfico Mercurio abrió la puerta é introdujo al anciano y
los presentes para el Pelida, el de los pies ligeros. Y apeándose del
carro, dijo á Príamo:
460 «¡Oh anciano! Yo soy un dios inmortal, soy Mercurio; y mi padre me
envió para que fuese tu guía. Me vuelvo antes de llegar á la presencia
de Aquiles, pues sería indecoroso que un dios inmortal se tomara
públicamente tanto interés por los mortales. Entra tú, abraza las
rodillas del Pelida, y suplícale por su padre, por su madre de hermosa
cabellera y por su hijo, á fin de que conmuevas su corazón.»
468 Cuando esto hubo dicho, Mercurio se encaminó al vasto Olimpo.
Príamo saltó del carro á tierra, dejó á Ideo para que cuidase de los
caballos y mulos, y fué derecho á la tienda en que moraba Aquiles,
caro á Júpiter. Hallóle solo--sus amigos estaban sentados aparte--y el
héroe Automedonte y Álcimo, vástago de Marte, le servían; pues acababa
de cenar; y si bien ya no comía ni bebía, aún la mesa continuaba
puesta. El gran Príamo entró sin ser visto, y acercándose á Aquiles,
abrazóle las rodillas y besó aquellas manos terribles, homicidas, que
habían dado muerte á tantos hijos suyos. Como quedan atónitos los que,
hallándose en la casa de un rico, ven llegar á un hombre que tuvo la
desgracia de matar en su patria á otro varón y ha emigrado á país
extraño; de igual manera asombróse Aquiles de ver á Príamo, semejante
á un dios; y los demás se sorprendieron también y se miraron unos á
otros. Y Príamo suplicó á Aquiles, dirigiéndole estas palabras:
486 «Acuérdate de tu padre, oh Aquiles, semejante á los dioses, que
tiene la misma edad que yo y ha llegado á los funestos umbrales de la
vejez. Quizás los vecinos circunstantes le oprimen y no hay quien le
salve del infortunio y la ruina; pero al menos aquél, sabiendo que tú
vives, se alegra en su corazón y espera de día en día que ha de ver á
su hijo, llegado de Troya. Mas yo, desdichadísimo, después que engendré
hijos valientes en la espaciosa Ilión, puedo decir que de ellos ninguno
me queda. Cincuenta tenía cuando vinieron los aqueos: diez y nueve eran
de una misma madre; á los restantes diferentes mujeres los dieron á luz
en el palacio. Á los más, el furibundo Marte les quebró las rodillas;
y el que era único para mí y defendía la ciudad y á sus habitantes, á
éste tú lo mataste poco ha mientras combatía por la patria, á Héctor;
por quien vengo ahora á las naves de los aqueos, con un cuantioso
rescate, á fin de redimir su cadáver. Respeta á los dioses, Aquiles,
y apiádate de mí, acordándote de tu padre; yo soy aún más digno de
compasión que él, puesto que me atreví á lo que ningún otro mortal de
la tierra: á llevar á mis labios la mano del hombre matador de mis
hijos.»
507 Así habló. Á Aquiles le vino deseo de llorar por su padre; y
cogiendo la mano de Príamo, apartóle suavemente. Los dos lloraban
afligidos por los recuerdos: Príamo, acordándose de Héctor, matador de
hombres, derramaba copiosas lágrimas postrado á los pies de Aquiles;
éste las vertía, unas veces por su padre y otras por Patroclo; y los
gemidos de ambos resonaban en la tienda. Mas así que el divino Aquiles
estuvo saciado de llanto y el deseo de sollozar cesó en su corazón,
alzóse de la silla, tomó por la mano al viejo para que se levantara, y
mirando compasivo la cabeza y la barba encanecidas, díjole estas aladas
palabras:
518 «¡Ah infeliz! Muchos son los infortunios que tu ánimo ha soportado.
¿Cómo te atreviste á venir solo á las naves de los aqueos y presentarte
al hombre que te mató tantos y tan valientes hijos? De hierro tienes el
corazón. Mas, ea, toma asiento en esta silla; y aunque los dos estamos
afligidos, dejemos reposar en el alma las penas, pues el triste llanto
para nada aprovecha. Los dioses condenaron á los míseros mortales á
vivir en la tristeza, y sólo ellos están descuitados. En los umbrales
del palacio de Júpiter hay dos toneles de dones que el dios reparte:
en el uno están los azares y en el otro las suertes. Aquél á quien
Júpiter, que se complace en lanzar rayos, se los da mezclados, unas
veces topa con la desdicha y otras con la buena ventura; pero el que
tan sólo recibe azares, vive con afrenta, una gran hambre le persigue
sobre la divina tierra, y va de un lado para otro sin ser honrado ni
por los dioses ni por los hombres. Así las deidades hicieron á Peleo
grandes mercedes desde su nacimiento: aventajaba á los demás hombres
en felicidad y riqueza, reinaba sobre los mirmidones, y siendo mortal,
tuvo por mujer á una diosa; pero también le impusieron un mal: que no
tuviese hijos que reinaran luego en el palacio. Tan sólo uno engendró,
á mí, cuya vida ha de ser breve; y no le cuido en su vejez, porque
permanezco en Troya, lejos de la patria, para contristarte á ti y
á tus hijos. Y dicen que también tú, oh anciano, fuiste dichoso en
otro tiempo; y que en el espacio que comprende Lesbos, donde reinó
Mácar, y más arriba la Frigia hasta el Helesponto inmenso, descollabas
entre todos por tu riqueza y por tu prole. Mas, desde que los dioses
celestiales te trajeron esta plaga, sucédense alrededor de la ciudad
las batallas y las matanzas de hombres. Súfrelo resignado y no dejes
que se apodere de tu corazón un pesar continuo, pues nada conseguirás
afligiéndote por tu hijo, ni lograrás que se levante; y quizás tengas
que padecer una nueva desgracia.»
552 Respondió el anciano Príamo, semejante á un dios: «No me hagas
sentar en esta silla, alumno de Júpiter, mientras Héctor yace insepulto
en la tienda. Entrégamelo para que lo contemple con mis ojos, y recibe
el cuantioso rescate que te traemos. Ojalá puedas disfrutar de él y
volver á tu patria, ya que ahora me has dejado vivir y ver la luz del
sol.»
559 Mirándole con torva faz, le dijo Aquiles, el de los pies ligeros:
«¡No me irrites más, oh anciano! Dispuesto estoy á entregarte el
cadáver de Héctor, pues para ello Júpiter envióme como mensajera la
madre que me parió, la hija del anciano del mar. Comprendo también,
y no se me oculta, que un dios te trajo á las veleras naves de los
aqueos; porque ningún mortal, aunque estuviese en la flor de la
juventud, se atrevería á venir al ejército, ni entraría sin ser visto
por los centinelas, ni quitaría con facilidad la barra que asegura la
puerta. Abstente, pues, de exacerbar los dolores de mi corazón; no sea
que deje de respetarte, oh anciano, á pesar de que te hallas en mi
tienda y eres un suplicante, y viole las órdenes de Júpiter.»
571 Tales fueron sus palabras. El anciano sintió temor y obedeció el
mandato. El Pelida, saltando como un león, salió de la tienda; y no se
fué solo, pues le siguieron el héroe Automedonte y Álcimo, que eran
los compañeros á quienes más apreciaba después del difunto Patroclo.
En seguida desengancharon los caballos y los mulos, introdujeron al
heraldo del anciano, haciéndole sentar en una silla, y quitaron del
lustroso carro los cuantiosos presentes destinados al rescate de
Héctor. Tan sólo dejaron dos palios y una túnica bien tejida, para
envolver el cadáver antes que Príamo se lo llevase al palacio. Aquiles
llamó entonces á los esclavos y les mandó que lavaran y ungieran el
cuerpo de Héctor, trasladándolo á otra parte para que Príamo no lo
advirtiese; no fuera que, afligiéndose al ver á su hijo, no pudiese
reprimir la cólera en su pecho é irritase el corazón de Aquiles, y éste
le matara, quebrantando las órdenes de Júpiter. Lavado ya y ungido con
aceite, las esclavas lo cubrieron con la túnica y el hermoso palio;
después el mismo Aquiles lo levantó y colocó en un lecho, y por fin los
compañeros lo subieron al lustroso carro. Y el héroe suspiró y dijo,
nombrando á su amigo:
592 «No te enojes conmigo, oh Patroclo, si en el Orco te enteras de que
he entregado el cadáver del divino Héctor al padre de este héroe; pues
me ha traído un rescate digno, y consagraré á tus manes la parte que te
es debida.»
596 Habló así el divino Aquiles y volvió á la tienda. Sentóse en la
silla labrada que antes ocupara, de espaldas á la pared, frente á
Príamo, y hablóle en estos términos:
599 «Tu hijo, oh anciano, rescatado está, como pedías: yace en un
lecho, y cuando asome el día podrás verlo y llevártelo. Ahora pensemos
en cenar; pues hasta Níobe, la de hermosas trenzas, se acordó de tomar
alimento cuando en el palacio murieron sus doce vástagos: seis hijas y
seis hijos florecientes. Á éstos Apolo, airado contra Níobe, los mató
disparando el arco de plata; á aquéllas dióles muerte Diana, que se
complace en tirar flechas, porque la madre osaba compararse con Latona,
la de hermosas mejillas, y decía que ésta sólo había dado á luz dos
hijos, y ella había parido muchos; y los de la diosa, no siendo más
que dos, acabaron con todos los de Níobe. Nueve días permanecieron
tendidos en su sangre, y no hubo quien los enterrara porque el Saturnio
había convertido á los hombres en piedras; pero al llegar el décimo,
los celestiales dioses los sepultaron. Y Níobe, cuando se hubo cansado
de llorar, pensó en el alimento. Hállase actualmente en las rocas de
los montes yermos de Sípilo, donde, según dicen, están las grutas de
las ninfas que bailan junto al Aqueloo; y aunque convertida en piedra,
devora aún los dolores que las deidades le causaron. Mas, ea, cuidemos
también nosotros de comer, y más tarde, cuando hayas transportado el
hijo á Ilión, podrás hacer llanto sobre el mismo. Y será por ti muy
llorado.»
621 Dijo el veloz Aquiles, y levantándose, degolló una cándida oveja;
sus compañeros la desollaron y prepararon, la descuartizaron con arte;
y cogiendo con pinchos los pedazos, los asaron cuidadosamente y los
retiraron del fuego. Automedonte repartió pan en hermosas canastillas y
Aquiles distribuyó la carne. Ellos alargaron la diestra á los manjares
que tenían delante; y cuando hubieron satisfecho el deseo de comer y
de beber, Príamo Dardánida admiró la estatura y el aspecto de Aquiles,
pues el héroe parecía un dios; y á su vez, Aquiles admiró á Príamo
Dardánida, contemplando su noble rostro y escuchando sus palabras. Y
cuando se hubieron deleitado, mirándose el uno al otro, el anciano
Príamo, semejante á un dios, dijo el primero:
635 «Permite, oh alumno de Júpiter, que me acueste y disfrute del dulce
sueño. Mis ojos no se han cerrado desde que mi hijo murió á tus manos;
pues continuamente gimo y devoro pesares innúmeros, revolcándome por el
estiércol en el recinto del patio. Ahora he probado la comida y rociado
con el negro vino la garganta, lo que desde entonces no había hecho.»
643 Dijo. Aquiles mandó á sus compañeros y á las esclavas que pusieran
camas debajo del pórtico, las proveyesen de hermosos cobertores de
púrpura, extendiesen tapetes encima de ellos y dejasen afelpadas
túnicas para abrigarse. Las esclavas salieron de la tienda llevando
sendas hachas encendidas; y aderezaron diligentemente dos lechos. Y
Aquiles, el de los pies ligeros, dijo en tono burlón á Príamo:
650 «Acuéstate fuera de la tienda, anciano querido; no sea que alguno
de los caudillos aqueos venga, como suelen, á consultarme sobre sus
proyectos; si alguno de ellos te viera durante la veloz y obscura
noche, podría decirlo á Agamenón, pastor de pueblos, y quizás se
diferiría la entrega del cadáver. Mas, ea, habla y dime con sinceridad
cuántos días quieres para hacer honras al divino Héctor; y durante este
tiempo permaneceré quieto y contendré al ejército.»
659 Respondióle el anciano Príamo, semejante á un dios: «Si quieres que
yo pueda celebrar los funerales del divino Héctor, obrando como voy
á decirte, oh Aquiles, me dejarías complacido. Ya sabes que vivimos
encerrados en la ciudad; la leña hay que traerla de lejos, del monte; y
los troyanos tienen mucho miedo. Durante nueve días le lloraremos en el
palacio, en el décimo le sepultaremos y el pueblo celebrará el banquete
fúnebre, en el undécimo erigiremos un túmulo sobre el cadáver y en el
duodécimo volveremos á pelear, si necesario fuere.»
668 Contestóle el divino Aquiles, el de los pies ligeros: «Se hará como
dispones, anciano Príamo, y suspenderé el combate durante el tiempo que
me pides.»
671 Dichas estas palabras, estrechó la diestra del anciano para que
no abrigara en su alma temor alguno. El heraldo y Príamo, prudentes
ambos, se acostaron en el vestíbulo. Aquiles durmió en el interior de
la tienda sólidamente construída, y á su lado descansó Briseida, la de
hermosas mejillas.
677 Las demás deidades y los hombres que combaten en carros durmieron
toda la noche, vencidos del dulce sueño; pero éste no se apoderó del
benéfico Mercurio, que meditaba cómo sacaría del recinto de las naves á
Príamo sin que lo advirtiesen los sagrados guardianes de las puertas. Y
poniéndose encima de la cabeza del rey, así le dijo:
683 «¡Oh anciano! No te preocupa el peligro cuando así duermes en
medio de los enemigos, después que Aquiles te ha respetado. Acabas de
rescatar á tu hijo, dando muchos presentes; pero los otros hijos que
dejaste en Troya tendrían que ofrecer tres veces más para redimirte
vivo, si llegasen á descubrirte Agamenón Atrida y los aqueos todos.»
689 Así habló. El anciano sintió temor, y despertó al heraldo. Mercurio
unció los caballos y los mulos, y acto continuo los guió á través del
ejército sin que nadie se percatara.
692 Mas, al llegar al vado del voraginoso Janto, río de hermosa
corriente que el inmortal Júpiter engendró, Mercurio se fué al vasto
Olimpo. La Aurora de azafranado velo se esparcía por toda la tierra,
cuando ellos, gimiendo y lamentándose, guiaban los corceles hacia la
ciudad, y les seguían los mulos con el cadáver. Ningún hombre ni mujer
de hermosa cintura los vió llegar antes que Casandra, semejante á la
dorada Venus; pues, subiendo á Pérgamo, distinguió el carro con su
padre y el heraldo, pregonero de la ciudad, y vió detrás á Héctor,
tendido en un lecho que los mulos conducían. En seguida prorrumpió en
sollozos, y fué clamando por toda la población.
704 «Venid á ver á Héctor, troyanos y troyanas, si otras veces os
alegrasteis de que volviese vivo del combate; porque era el regocijo de
la ciudad y de todo el pueblo.»
707 Tal dijo, y ningún hombre ni mujer se quedó dentro de los muros.
Todos sintieron intolerable dolor y fueron á encontrar cerca de las
puertas al que les traía el cadáver. La esposa querida y la veneranda
madre, echándose las primeras sobre el carro de hermosas ruedas y
tomando en sus manos la cabeza de Héctor, se arrancaban los cabellos;
y la turba las rodeaba llorando. Y hubieran permanecido delante de las
puertas todo el día, hasta la puesta del sol, derramando lágrimas por
Héctor, si el anciano no les hubiese dicho desde el carro:
716 «Haceos á un lado y dejad que pase con las mulas; y una vez lo haya
conducido al palacio, os saciaréis de llanto.»
718 Así habló; y ellos, apartándose, dejaron que pasara el carro.
Dentro ya del magnífico palacio, pusieron el cadáver en un torneado
lecho é hicieron sentar á su alrededor cantores que entonaran el treno:
éstos cantaban con voz lastimera, y las mujeres respondían con gemidos.
Y en medio de ellas Andrómaca, la de níveos brazos, que sostenía con
las manos la cabeza de Héctor, matador de hombres, dió comienzo á las
lamentaciones, exclamando:
725 «¡Esposo mío! Saliste de la vida cuando aún eras joven, y me dejas
viuda en el palacio. El hijo que nosotros ¡infelices! hemos engendrado,
es todavía infante y no creo que llegue á la juventud; antes será la
ciudad arruinada desde su cumbre. Porque has muerto tú que eras su
defensor, el que la salvaba, el que protegía á las venerables matronas
y á los tiernos infantes. Pronto se las llevarán en las cóncavas naves
y á mí con ellas. Y tú, hijo mío, ó me seguirás y tendrás que ocuparte
en viles oficios, trabajando en provecho de un amo cruel; ó algún aqueo
te cogerá de la mano y te arrojará de lo alto de una torre, ¡muerte
horrenda!, irritado porque Héctor le matara el hermano, el padre ó el
hijo; pues muchos aqueos mordieron la vasta tierra á manos de Héctor.
No era blando tu padre en la funesta batalla, y por esto le lloran
todos en la ciudad. ¡Oh Héctor! Has causado á tus padres llanto y dolor
indecibles, pero á mí me aguardan las penas más graves. Ni siquiera
pudiste, antes de morir, tenderme los brazos desde el lecho, ni hacerme
saludables advertencias que hubiera recordado siempre, de noche y de
día, con lágrimas en los ojos.»
746 Esto dijo llorando, y las mujeres gimieron. Y entre ellas, Hécuba
empezó á su vez el funeral lamento:
748 «¡Héctor, el hijo más amado de mi corazón! No puede dudarse de que
en vida fueras caro á los dioses, pues no se olvidaron de ti en el
trance fatal de tu muerte. Aquiles, el de los pies ligeros, á los demás
hijos míos que logró coger, vendiólos al otro lado del mar estéril, en
Samos, Imbros ó Lemnos, de escarpada costa; á ti, después de arrancarte
el alma con el bronce de larga punta, te arrastraba muchas veces en
torno del sepulcro de su compañero Patroclo, á quien mataste, mas no
por esto resucitó á su amigo. Y ahora yaces en el palacio, tan fresco
como si acabaras de morir y semejante al que Apolo, el del argénteo
arco, mata con sus suaves flechas.»
760 Así habló, derramando lágrimas, y excitó en todos vehemente llanto.
Y Helena fué la tercera en dar principio al funeral lamento:
762 «¡Héctor, el cuñado más querido de mi corazón! Mi marido, el
deiforme Alejandro, me trajo á Troya, ¡ojalá me hubiera muerto antes!;
y en los veinte años que van transcurridos desde que vine y abandoné
la patria, jamás he oído de tu boca una palabra ofensiva ó grosera; y
si en el palacio me increpaba alguno de los cuñados, de las cuñadas ó
de las esposas de aquéllos, ó la suegra--pues el suegro fué siempre
cariñoso como un padre,--contenías su enojo, aquietándolos con tu
afabilidad y tus suaves palabras. Con el corazón afligido, lloro á la
vez por ti y por mí, desgraciada; que ya no habrá en la vasta Troya
quien me sea benévolo ni amigo, pues todos me detestan.»
776 Así dijo llorando, y la inmensa muchedumbre prorrumpió en gemidos.
Y el anciano Príamo dijo al pueblo:
778 «Ahora, troyanos, traed leña á la ciudad y no temáis ninguna
emboscada por parte de los argivos; pues Aquiles, al despedirme en
las negras naves, me prometió no causarnos daño hasta que llegue la
duodécima aurora.»
782 De este modo les habló. Pronto la gente del pueblo, unciendo á los
carros bueyes y mulos, se reunió fuera de la ciudad. Por espacio de
nueve días acarrearon abundante leña; y cuando por décima vez apuntó la
Aurora, que trae la luz á los mortales, sacaron, con los ojos preñados
de lágrimas, el cadáver del audaz Héctor, lo pusieron en lo alto de la
pira, y le prendieron fuego.
788 Mas, así que se descubrió la hija de la mañana, la Aurora de
rosados dedos, congregóse el pueblo en torno de la pira del ilustre
Héctor. Y cuando todos se hubieron reunido, apagaron con negro vino la
parte de la pira á que la llama había alcanzado; y seguidamente los
hermanos y los amigos, gimiendo y corriéndole las lágrimas por las
mejillas, recogieron los blancos huesos y los colocaron en una urna
de oro, envueltos en fino velo de púrpura. Depositaron la urna en el
hoyo, que cubrieron con muchas y grandes piedras, amontonaron la tierra
y erigieron el túmulo. Habían puesto centinelas por todos lados, para
vigilar si los aqueos, de hermosas grebas, los atacaban. Levantado el
túmulo, volviéronse; y reunidos después en el palacio del rey Príamo,
alumno de Júpiter, celebraron el espléndido banquete fúnebre.
804 Así celebraron las honras de Héctor, domador de caballos.
FIN
ÍNDICE DE NOMBRES PROPIOS
En este índice hallará el lector: 1.º Los nombres propios, así
personales como geográficos, que figuran en el poema, tal como
se escriben en griego; y así distinguirá, por ejemplo, á _Tetis_
(Θέτις), _hija del Océano y madre de Aquiles_, de _Tetis_ (Τηθύς),
_esposa del Océano_, que en castellano se confunden.--2.º Una breve
explicación de dichos nombres.--3.º La serie de los principales
hechos de cada personaje; con lo cual, bastará recordar el nombre
de cualquiera de los que intervengan en una acción determinada,
para dar en seguida con el pasaje que se busque. Para este fin se
indican al principio de los párrafos los versos del texto original
á que corresponden.
En las citas, el número romano indica el canto, y el arábigo, el
verso.
ABANTE (Ἄβας): Teucro, hijo de Euridamante, muerto por Diomedes, V,
148.
ABARBAREA (Ἀβαρβαρέη): Una de las náyades, madre de los mellizos
Esepo y Pédaso que tuvo de Bucolión, VI, 22.
ABIDO (Ἄβυδος): Ciudad y comarca del Helesponto, II, 836;
IV, 500; XVII, 584.
ABLERO (Ἄβληρος): Teucro, muerto por Antíloco, VI, 32.
ACAMANTE (Ἀκάμας):
1) Teucro, caudillo de los tracios, hijo de Eusoro, II, 844; Marte
toma su figura para exhortar en el combate á los hijos de Príamo,
V, 462; muere, herido por la lanza de Ayax, VI, 8.
2) Teucro, caudillo de los dardanios, II, 823; hace formar las
tropas junto con Héctor y otros capitanes, XI, 60; manda, con
Eneas y Arquéloco, uno de los cinco cuerpos en que Héctor divide
el ejército en el _Combate en la muralla_, XII, 100; da muerte á
Prómaco, XIV, 476 y 478; huye ante Penéleo, XIV, 488; muere, herido
por Meriones, XVI, 342.
ACAYA (Ἀχαιίς): Región del Peloponeso; se toma muchas
veces por la Grecia en general, III, 75; XI, 770.
ACESAMENO (Ἀκεσσαμενός): Rey tracio, padre de Peribea,
XXI, 142.
ACRISIO (Ἀκρίσιος): Padre de Dánae, XIV, 319.
ACTEA (Ἀκταίη): Una de las nereidas, XVIII, 41.
ÁCTOR (Ἄκτωρ):
1) Padre de Ctéato y Eurito, II, 621; XIII, 185.
2) Padre de Menetio y abuelo de Patroclo, XI, 785.
3) Padre de Equecles, XVI, 189.
ACTÓRIDA (Ἀκτορίδης, Ἀκτορίων): Hijo de Áctor. Nombre patronímico
de Equecles, griego, XVI, 189; y de Eurito y Ctéato, XI, 750.
ADAMANTE (Ἀδάμας): Caudillo teucro, hijo de Asio. En el
_Combate en la muralla_ acompaña á Asio cuando éste, montado en su
carro, ataca á los griegos, XII, 140; da un bote de lanza en el
escudo de Antíloco, retrocede, se le clava en el vientre la lanza
que le arroja Meriones y muere, XIII, 560 á 575; Héctor pregunta
por Adamante y otros guerreros á Paris, y éste le dice que han
muerto, XIII, 771 á 780.
ADMETO (Ἄδμητος): Rey de Tesalia, hijo de Feres, esposo de
Alcestes y padre de Eumelo, II, 714; XXIII, 289, 391 y 532.
ADRASTEA (Ἀδρήστεια): Ciudad de la Propóntide, II, 828.
ADRASTO (Ἄδρηστος):
1) Caudillo teucro, hijo de Mérope percosio, II, 850. Fué cogido
por Menelao y muerto por Agamenón, VI, 37 á 65.
2) Rey de Sición, en la época de la guerra tebana, XIV, 121; uno de
sus caballos era el célebre Arión, XXIII, 347.
3) Teucro, muerto por Patroclo, XVI, 694.
AFAREO (Ἀφαρεύς): Caudillo griego, hijo de Calétor, IX,
83; XIII, 478; fué muerto por Eneas, XIII, 541.
AGACLES (Ἀγλακέης): Mirmidón, padre de Epigeo, XVI, 571.
AGAMEDE (Ἀγαμήδη): Hija mayor del rey Augías y esposa del
caudillo epeo Mulio, XI, 740.
AGAMENÓN (Ἀγαμέμνων): Hijo de Atreo, rey de Micenas y jefe supremo
de las tropas griegas que fueron á Troya. Sucedió á Tiestes en
el poder real, II, 107; su reino, II, 108 y 569 á 575; llevó su
gente á Ilión en cien naves, II, 576 á 580; proporcionó á los
arcadios sesenta bajeles para que pudieran ir á Troya, II, 610 á
614; y su contienda con Aquiles provocó la cólera de este héroe,
I, 7.--Rechaza con amenazador lenguaje al sacerdote Crises, que
deseaba redimir á su hija, I, 12 y 24 á 32; increpa á Calcas porque
dice que la causa de estar irritado Apolo es no haber devuelto
á Crises su hija, y ofrece hacerlo con la condición de que le
den otra recompensa, I, 101 á 120; disputa con Aquiles, que le
expone la imposibilidad de dársela hasta que tomen á Troya, envía
á Criseida á su padre en una nave que manda Ulises, y se apodera
de Briseida, esclava de Aquiles, I, 130 á 147, 172 á 187, 247,
285 á 291, 313 á 347, 375 á 392; es engañado por un Sueño que le
manda Júpiter, reune el consejo de los caudillos y luego la junta
de los guerreros y les propone que huyan todos á la patria, II,
6, 18 á 141; da el cetro á Ulises para que vuelva á reunir á los
griegos, II, 185; es zaherido por Tersites, II, 224 á 234; manda á
los heraldos pregonar que los aqueos se aperciban para el combate,
y junto con los demás caudillos pone á los guerreros en orden de
batalla, II, 441 á 483; es visto desde la torre por Príamo, el cual
describe su aspecto, y Helena le dice quién es y las cualidades que
le adornan, III, 166 á 182; antes del combate singular de Paris
y Menelao, levántase para recibir á Príamo, hace la plegaria á
Júpiter en la que expone las condiciones del combate, y degüella
las víctimas del sacrificio con que se sanciona el pacto, III, 267,
271 á 294; después del desafío, pide á los troyanos que cumplan
lo acordado, devolviendo á Helena y sus riquezas, III, 455 á 461;
estremécese al ver que han herido á Menelao con una flecha y manda
que Macaón le cure, IV, 148 á 207; dispónese para el combate y
revista las tropas, reprendiendo ó alabando á cada caudillo, IV,
223 á 418; mata á Odio, caudillo de los halizones, V, 37 á 42; á
Élato, VI, 33; á Adrasto, VI, 53 á 65; no permite que Menelao luche
en combate singular con Héctor, VII, 107 á 119; se ofrece á luchar
con este héroe, VII, 162; afligido y desesperado, propone á los
caudillos que huyan todos á la patria, IX, 9 á 28, y por consejo de
Néstor da un banquete á los próceres, reconoce sus faltas, manda
una embajada á Aquiles y le ofrece muchas cosas para aplacarle,
IX, 61 á 160, 260 á 300; pregunta á Ulises qué respuesta ha dado
Aquiles á la embajada, IX, 673 á 679; no pudiendo conciliar el
sueño, se levanta, y con Néstor y otros caudillos acuerda enviar
dos espías al campo troyano, para lo cual son designados Ulises y
Diomedes, X, 3 á 253; al amanecer, ármase para el combate, pelea
luego valerosamente, matando á muchos teucros, pero es herido y
tiene que retirarse de la batalla, XI, 15 á 46, 91 á 180, 218 á
284; va con otros reyes, que están heridos como él, á presenciar
el combate, se encuentra con Néstor y propone nuevamente la huída
á la patria, XIV, 29 á 81; contestando á la increpación de Ulises,
dice que desearía encontrar otra solución mejor que la fuga, XIV,
103 á 108; se dirige al frente de los reyes á la batalla, es
exhortado por Neptuno, pone en orden á los combatientes y pelea
valerosamente, XIV, 134 á 145, 380, 516 á 522; su reconciliación
con Aquiles, XIX, 76 á 153, 184 á 197, 252 á 266; da un banquete
á Aquiles después que este héroe mata á Héctor, XXIII, 35 á 56;
quiere luchar en los juegos fúnebres en honor de Patroclo, y
Aquiles no se lo permite y le da el premio, XXIII, 887 á 897.
AGAPENOR (Ἀγαπήνωρ): Hijo de Anceo, rey de los arcadios,
II, 609.
AGÁSTENES (Ἀγασθένης): Príncipe de los eleos, hijo de
Augías y padre de Polixeno, II, 624.
AGÁSTROFO (Ἀγάστροφος): Teucro, hijo de Peón, muerto por
Diomedes, XI, 338 y 373.
AGATÓN (Ἀγάθων): Hijo de Príamo, XXIV, 249.
AGAVE (Ἀγαυή): Una de las nereidas, XVIII, 42.
AGELAO (Ἀγέλαος):
1) Teucro, hijo de Fradmon, muerto por Diomedes, VIII, 257.
2) Griego, muerto por Héctor, XI, 302.
AGENOR (Ἀγήνωρ): Príncipe teucro, hijo de Antenor y padre de
Equeclo. Mata á Elefenor, IV, 467; hace formar las tropas junto con
sus dos hermanos y Héctor, XI, 59; manda con Paris y Alcátoo el
segundo de los cinco batallones en que Héctor divide el ejército,
XII, 93; ayuda á Eneas en el combate, XIII, 490; auxilia á Heleno,
XIII, 598; defiende á Héctor, XIV, 425; mata á Clonio, XV, 340;
combate, exhortado por Glauco, en defensa del cadáver de Sarpedón,
XVI, 535; muere su hijo Equeclo, XX, 474; incitado por Apolo,
aguarda á Aquiles y pelea con él, pero el dios le arrebata del
campo y tomando su figura echa á correr; Aquiles, engañado, le
sigue, y los troyanos entran en la ciudad, XXI, 545, 579, 595 y 600.
AGLAYA (Ἀγλαίη): Esposa del rey Cáropo y madre de Nireo,
II, 672.
AGRIO (Ἄγριος): Hijo de Porteo y hermano de Melas y de
Eneo. Este último fué el abuelo paterno de Diomedes, XIV, 117.
ALALCOMENIA (Ἀλαλκομενηΐς): Epíteto de la diosa Minerva,
IV, 8; V, 908. Según unos, significa _de Alalcomene_, ciudad
de Beocia; según otros, procede de ἀλαλκεῖν y μένος, y ha de
traducirse: _Auxiliar poderosa_.
ALÁSTOR (Ἀλάστωρ):
1) Caudillo griego, uno de los capitanes de las tropas de Néstor,
IV, 295; junto con Mecisteo saca á Teucro del combate, cuando
es herido por Héctor, VIII, 333; y á Hipsenor cuando lo es por
Deífobo, XIII, 422.
2) Caudillo licio, muerto por Ulises, V, 677.
3) Teucro, padre de Tros, que murió á manos de Aquiles, XX, 463.
ALASTÓRIDA (Ἀλαστορίδης): Hijo de Alástor. Nombre
patronímico del teucro Tros, XX, 463.
ALCANDRO (Ἄλκανδρος): Guerrero licio, muerto por Ulises,
V, 678.
ALCÁTOO (Ἀλκάθοος): Teucro, hijo de Esietes y yerno de Anquises
por estar casado con Hipodamia, XIII, 427 á 433. Junto con Paris y
Agenor, manda uno de los cuerpos en que Héctor divide el ejército
en el _Combate en la muralla_, XII, 93; muere de una lanzada que
le da Idomeneo, XIII, 427 á 444; Deífobo exhorta á Eneas á que
defienda el cadáver, XIII, 465; Eneas é Idomeneo luchan por el
mismo, XIII, 496.
ALCESTES (Ἄλκηστις): La hija más hermosa de Pelias, esposa
del rey Admeto y madre de Eumelo, II, 715.
ALCIMEDONTE (Ἀλκιμέδων): Mirmidón, hijo de Laerces, uno de
los cinco capitanes de las tropas de Aquiles, XVI, 197; Automedonte
le invita á subir á su carro, después de la muerte de Patroclo, y
le pone en las manos las riendas y el látigo, XVII, 466 á 482.
ÁLCIMO (Ἄλκιμος): Mirmidón, servidor de Aquiles. Junto con
Automedonte, unce los corceles del carro de Aquiles, XIX, 392;
sirve al héroe, XXIV, 474; desengancha los caballos y los mulos
de los carros de Príamo, cuando éste va á redimir el cadáver de
Héctor, y entra en la tienda el rescate, XXIV, 574.
ALCIONE (Ἀλκυόνη): Sobrenombre dado á Cleopatra por sus
padres, IX, 562.
ALCMAÓN (Ἀλκμάων): Griego, hijo de Téstor, muerto por
Sarpedón, XII, 394.
ALCMENA (Ἀλκμήνη): Esposa de Anfitrión y madre de
Hércules, XIV, 323; cuando iba á parir á éste, Juno retardó el
parto para que Euristeo naciese antes, XIX, 99 y 119.
ALE (Ἀλήϊον πεδίον): Comarca de Licia, donde vivió
Belerofonte ya anciano, VI, 201.
ALECTRIÓN (Ἀλεκτρυών): Padre de Leito que era caudillo de
los beocios, XVII, 602.
ALEGENÓRIDA (Ἀλεγηνορίδης): Hijo de Alegenor. Nombre
patronímico del teucro Prómaco, XIV, 503.
ALEJANDRO (Ἀλέξανδρος): Hijo de Príamo y de Hécuba, raptor
de Helena. Es más conocido con el nombre de Paris. (Véase esta
palabra.)
ALFEO (Ἀλφειός): Río de Élide, en la tierra de los pilios; padre
del antiguo rey Orsíloco y bisabuelo de los caudillos griegos
Cretón y Orsíloco, II, 592; V, 545; XI, 712, 726 y 728.
ÁLIBE (Ἀλύβη): Ciudad del Ponto Euxino, habitada por los
halizones, II, 857.
ALISIO (Ἀλείσιον): Ciudad de Élide, II, 617.
ALO (Ἄλος): Ciudad de Ptiótide, II, 682.
ALOEO (Ἀλωεύς): Padre de Oto y Efialtes, que encadenaron á
Marte, V, 386.
ÁLOPE (Ἀλόπη): Ciudad de Ptiótide, II, 682.
ALTEA (Ἀλθαίη): Hija de Testio, esposa de Eneo y madre de
Meleagro, IX, 555.
ALTES (Ἄλτης): Rey de los léleges del Asia Menor, padre de
Laótoe y abuelo materno de Licaón, XXI, 85 y XXII, 51.
AMARINCEO (Ἀμαρυγκεύς): Rey de los epeos, padre del caudillo griego
Diores, II, 622; IV, 517; en los juegos fúnebres que se celebraron
por su muerte, señalóse Néstor, XXIII, 630.
AMARINCIDA (Ἀμαρυγκείδης): Hijo de Amarinceo. Nombre
patronímico de Diores, II, 622; IV, 517.
AMATÍA (Ἀμάθεια): Una de las nereidas, XVIII, 48.
AMICLAS (Ἀμύκλαι): Ciudad de Laconia, II, 584.
AMIDÓN (Ἀμυδών): Ciudad de Peonia, II, 849; XVI, 288.
AMÍNTOR (Ἀμύντωρ): Hijo de Órmeno y padre de Fénix; vivía
en Eleón, población de Beocia, IX, 448; X, 266.
AMISODARO (Ἀμισώδαρος): Príncipe de Caria, suegro de
Belerofonte; crió la Quimera, XVI, 328.
AMOPAÓN (Ἀμοπάων): Troyano, hijo de Poliemón, muerto por
Teucro, VIII, 276.
ANCEO (Ἀγκαῖος):
1) Rey de Arcadia, padre de Agapenor, II, 609.
2) Célebre púgil etolo vencido por Néstor en los juegos fúnebres de
Amarinceo, XXIII, 635.
ANDREMÓN (Ἀνδραίμων): Príncipe etolo, padre del rey
Toante, II, 638; XIII, 216; XV, 281.
ANDREMÓNIDA (Ἀνδραιμονίδης): Hijo de Andremón. Nombre
patronímico de Toante, VII, 168.
ANDRÓMACA (Ἀνδρομάχη): Hija del rey Eetión y esposa de Héctor.
Habla con su marido en las puertas Esceas (célebre coloquio
llamado por muchos la _Despedida de Héctor y Andrómaca_), VI, 392
á 496; cuida de los caballos de Héctor, VIII, 187; mientras está
tejiendo en el palacio, oye gritos y sollozos; sube á la torre;
ve que Aquiles se lleva el cadáver de Héctor, atado á su carro y
arrastrándolo por el polvo; pierde el sentido en brazos de sus
cuñadas; y, vuelta en sí, deplora la suerte de Héctor, la suya y la
que le aguarda á su hijo Astianacte, XXII, 437 á 515; se lamenta
ante el cadáver de Héctor, rescatado por Príamo, XXIV, 723 á 746.
ANEMORÍA (Ἀνεμώρεια): Ciudad de Fócide, II, 521.
ANFICLO (Ἄμφικλος): Teucro, muerto por Meges Filida, XVI,
313.
ANFIDAMANTE (Ἀμφιδάμας): Griego que habitaba en Escandía, ciudad
de la isla de Citera. Recibió como presente el casco que Autólico
había robado á Amíntor, y lo regaló á Molo, X, 268 y 269; su hijo
fué muerto por Patroclo en una riña motivada por el juego, XXIII,
87.
ANFIGENIA (Ἀμφιγένεια): Ciudad de Trifilia, en la Élide;
formaba parte del reino de Néstor, II, 593.
ANFÍMACO (Ἀμφίμαχος):
1) Caudillo de los epeos, hijo de Ctéato y nieto de Áctor, II, 620;
Héctor lo mata y le despoja de la armadura, XIII, 185 y 189; su
cadáver es retirado por los griegos, XIII, 195 y 203.
2) Caudillo de los carios, hijo de Nomión, muerto por Aquiles en la
batalla junto al río, II, 870 y 871.
ANFÍNOME (Ἀμφινόμη): Una de las nereidas, XVIII, 44.
ANFIO (Ἄμφιος):
1) Caudillo teucro, hijo de Mérope, II, 830; fué muerto por
Diomedes, XI, 328 á 335.
2) Caudillo teucro, hijo de Selago; fué muerto por Ayax Telamonio,
V, 612.
ANFIÓN (Ἀμφίων): Caudillo griego; es uno de los capitanes
que mandan á los epeos en la _Batalla junto á las naves_, XIII, 692.
ANFITOE (Ἀμφιθόη): Una de las nereidas, XVIII, 42.
ANFITRIÓN (Ἀμφιτρύων): Rey de Tebas; esposo de Alcmena, la
madre de Hércules, V, 392.
ANFÓTERO (Ἀμφοτερός): Licio, muerto por Patroclo, XVI, 415.
ANQUÍALO (Ἀγχίαλος): Griego, muerto por Héctor, V, 609.
ANQUISES (Ἀγχίσης):
1) Príncipe troyano, hijo de Capis. Tuvo de la diosa Venus á Eneas,
II, 820; V, 247 y 313; adquirió caballos de la raza de los que Jove
dió á Tros, V, 268; su hija Hipodamia casó con el héroe Alcátoo,
XIII, 428. Genealogía de Anquises, XX, 208 á 240.
2) Griego de Sición, padre de Equépolo, XXIII, 296.
ANQUISÍADA (Ἀγχισιάδης): Hijo de Anquises. Nombre
patronímico de Eneas y de Equépolo.
ANTEA (Ἄνθεια): Ciudad de Mesenia, IX, 151 y 293.
ANTEA (Ἄντεια): Mujer del rey Preto, la cual calumnió á
Belerofonte porque este héroe no correspondió á su amor, VI, 160 á
165.
ANTEDÓN (Ἀνθηδών): Población en los confines de Beocia,
II, 508.
ANTÉMIDA (Ἀνθεμίδης): Hijo de Antemión. Nombre patronímico
de Simoísio, IV, 488.
ANTEMIÓN (Ἀνθεμίων): Teucro, padre de Simoísio, IV, 473 y
488.
ANTENOR (Ἀντήνωρ): Príncipe troyano, esposo de Teano que era
hermana de Hécuba. Sus hijos Arquéloco y Acamante compartían con
Eneas el mando de los dardanios, II, 822 y 823; XII, 99 y 100; es
uno de los próceres que están en la torre con Príamo cuando Helena
sube á la misma, III, 148; había hospedado en su palacio á Ulises
y á Menelao cuando fueron, como embajadores, á reclamar á Helena,
III, 203 á 224; de sus hijos mueren: Pedeo, herido por Meges, V,
69; Ifidamante y Coón, por Agamenón, XI, 221 á 263; Arquéloco y
Laodamante por Ayax, XIV, 463 á 474 y XV, 516 y 517; Demoleonte,
por Aquiles, XX, 395 y 396; su esposa era sacerdotisa de Minerva,
VI, 298 á 300; en la junta que se celebra junto al palacio de
Príamo, propone la devolución de Helena y sus riquezas á los
Atridas, VII, 347 á 358; su hijo Agenor, instigado por Apolo, lucha
con Aquiles, el dios le arrebata del campo y tomando su figura huye
delante del Pelida para apartarle de la ciudad, XXI, 545 á 605.
ANTENÓRIDA (Ἀντηνορίδης): Hijo de Antenor. Nombre
patronímico de los teucros siguientes:
1) Helicaón, III, 122 y 123,
2) Laódoco, IV, 87,
3) Pólibo, Agenor y Acamante, XI, 59,
4) Ifidamante, XI, 221,
5) Coón, XI, 249; XIX, 53.
ANTÍFATES (Ἀντιφάτης): Teucro, muerto por Leonteo, XII,
191.
ÁNTIFO (Ἄντιφος):
1) Caudillo griego, hijo de Tésalo, II, 676.
2) Caudillo griego, de los meonios, hijo de Talémenes, II, 864.
3) Hijo de Príamo; mata á Leuco, IV, 489; es muerto por Agamenón,
XI, 109.
ANTÍFONO (Ἀντίφονος): Hijo de Príamo, XXIV, 250.
ANTÍLOCO (Ἀντίλοχος): Caudillo griego, hijo de Néstor. Mata á
Equépolo, IV, 457 á 462; á Midón, auriga de Pilémenes, V, 580 á
589; á Ablero, VI, 32; y al auriga de Asio, XIII, 396 á 401; cubre
con su escudo á Hipsenor, herido, hasta que dos compañeros se
llevan á éste, XIII, 418 á 423; acude á defender á Idomeneo, XIII,
479 á 487; mata á Falces y á Mérmero, XIV, 513; por excitación
de Menelao, penetra por entre los enemigos, mata á Melanipo y
huye ante Héctor, XV, 568 á 591; mata á Atimnio, XVI, 317 á 320;
combate aparte de los demás, junto con Trasimedes, XVII, 378 á 383;
recibe de Menelao el encargo de participar á Aquiles la muerte
de Patroclo; parte, y los suyos le echan muy de menos, XVII, 684
á 704; da la noticia al héroe, cuyas manos toma en las suyas,
temiendo que quiera matarse, XVIII, 2 á 34; en los juegos fúnebres
en honor de Patroclo, toma parte en la carrera de carros, XXIII,
301 á 306, 354, 402 á 441, 514 á 527, 541 á 613; y con Ulises en la
carrera á pie, XXIII, 755 á 797.
ANTÍMACO (Ἀντίμαχος): Troyano. Por haber recibido oro de Paris,
aconsejaba á sus conciudadanos que no devolviesen la argiva Helena
y que mataran á Menelao cuando fué con Ulises á reclamarla, XI, 123
á 125, 138 á 141; sus dos hijos mueren á manos de Agamenón, XI, 143
á 147.
ANTRÓN (Ἀντρών): Ciudad de Tesalia, II, 697.
APESO (Ἀπαισός): Ciudad de la Misia, II, 828.--También se
la llama Peso, V, 612.
APISAÓN (Ἀπισάων):
1) Teucro, hijo de Fausio, muerto por Eurípilo, XI, 578.
2) Teucro, hijo de Hipaso, muerto por Eneas, XVII, 348.
APOLO (Ἀπόλλων): Dios, hijo de Júpiter y de Latona. Es el que
promueve la contienda de Aquiles y Agamenón, I, 9. Accediendo á los
ruegos de Crises, desciende del Olimpo, dispara el arco y suscita
en el ejército una maligna peste, I, 35 á 52; los griegos le
ofrecen hecatombes en el campamento y en Crisa y le cantan un peán
que el dios escucha complacido, I, 315, 443, 472 á 474; tañe la
cítara en el banquete de los dioses, I, 603; había criado en Perea
las yeguas de Admeto, II, 766; había dado á Pándaro el arco con que
este guerrero combatía, II, 827; anima á los teucros, recordándoles
que Aquiles no interviene en el combate, IV, 507 á 514; recibe en
sus brazos á Eneas cuando Venus, que sacaba de la batalla á su
hijo, es herida por Diomedes, V, 344; increpa á Diomedes, obliga á
este héroe á retirarse y arrebata á Eneas, dejando en su lugar un
simulacro, V, 433 á 453; de acuerdo con Minerva, decide suspender
la batalla para que se efectúe el combate singular de Héctor y
Ayax, VII, 20 á 43; despierta á Hipocoonte después de la muerte
de Reso por Diomedes, que hizo con Ulises una excursión nocturna
al campamento teucro, X, 515 á 519; terminada la guerra de Troya,
destruye, junto con Neptuno, la muralla de los aqueos, XII, 17 á
34; es enviado por Júpiter para que espante, agitando la égida, á
los argivos, y reanime á Héctor, XV, 220 á 262; acompaña á Héctor
en el combate, XV, 307 á 311; oyendo la súplica de Glauco, que
quiere defender el cadáver de Sarpedón, le cura la herida y le
infunde valor, XVI, 513 á 529; desde una de las torres de Troya,
rechaza é increpa á Patroclo, XVI, 700 á 711; toma la figura de
Asio para exhortar á Héctor, XVI, 715 á 725; sale al encuentro de
Patroclo, le quita el casco y le da un golpe en la espalda, XVI,
788 á 793; acompaña á Héctor en varias ocasiones, canto XVII; toma
la figura de Licoón é incita á Eneas á que pelee contra Aquiles,
XX, 79 á 109; arrebata á Héctor, cuando este héroe va á ser vencido
por Aquiles, XX, 443 á 450; en el combate de los dioses, niégase
á luchar con Neptuno, que le recuerda lo que les ocurrió mientras
ambos sirvieron á Laomedonte, XXI, 435 á 466; luego, entra en Ilión
para defenderla, XXI, 515 á 517; tomando la figura de Agenor, huye
delante de Aquiles para apartarle de la ciudad, XXI, 596 á 604;
desampara á Héctor, XXII, 213; en los juegos fúnebres en honor de
Patroclo, hace caer el látigo de las manos de Diomedes mientras
éste guía el carro, XXIII, 383; reprende á los dioses porque no
salvan el cadáver de Héctor XXIV, 32 á 54; Hécuba compara el
cadáver de Héctor al de aquel á quien Apolo mata con sus suaves
flechas, por atribuirse á este dios las muertes súbitas, XXIV, 757
á 759.
APSEUDES (Ἀψευδής): Una de las nereidas, XVIII, 46.
AQUELOO (Ἀχελώϊος):
1) Río, en los confines de la Etolia y la Acarnania, XXI, 194.
2) Río de Frigia, XXIV, 616.
AQUILES (Ἀχιλλεύς y Ἀχιλεύ): Héroe, hijo de Peleo y de la diosa
Tetis. Protagonista de la _Ilíada_. Por su abuelo Éaco, descendía
de Júpiter, XXI, 187 á 189; acaudillaba á los mirmidones, que
llevó á Troya en cincuenta naves, II, 681 á 685; ocupaba con sus
tropas uno de los extremos del campamento, VIII, 225 y 226; tenía
su ejército dividido en cinco cuerpos que mandaban otros tantos
capitanes, XVI, 168 á 197; había tomado doce ciudades por mar y
once por tierra, IX, 328 y 329; entre ellas: Lirneso, donde cautivó
á Briseida, II, 690 y 691; XX, 92; Tebas, la de los cilicios,
donde mató á Eetión, padre de Andrómaca, y á los hermanos de ésta,
VI, 414 á 424; Lesbos y Esciros, donde cautivó respectivamente á
Diomeda é Ifis, IX, 664 á 668; Ténedos, XI, 625; y Pédaso, XX,
92. La cólera de Aquiles y las funestas consecuencias que tuvo,
constituyen el asunto de la _Ilíada_, I, 1 á 7; Aquiles disputa
con Agamenón, que le arrebata la esclava Briseida; resuelve no
combatir más en favor de los griegos y consigue, por mediación de
su madre, la diosa Tetis, que Júpiter favorezca á los troyanos, I,
8 á 427, 495 á 532; niégase á intervenir en las batallas, á pesar
de que Ulises, Fénix y Ayax Telamonio se lo suplican en nombre de
Agamenón, ofreciéndole muchos y valiosos presentes, y de que Fénix
cita, en un larguísimo discurso, hechos antiguos para convencer
al héroe, IX, 307 á 655; contempla la derrota de los griegos, y
notando que Néstor saca del combate, en su carro, á un herido,
envía á Patroclo para que se entere de si éste es Macaón, XI,
599 á 615; permite que vista sus armas Patroclo (cediendo á las
súplicas que éste, por consejo de Néstor, le dirige), se ponga al
frente de los mirmidones y rechace del campamento á los enemigos,
con la condición de que tan pronto como lo consiga, se vuelva y
no intente perseguir á los troyanos por la llanura, XVI, 1 á 100;
da prisa á Patroclo, que se apercibe para el combate; arma á los
mirmidones, les arenga, hace una plegaria y una libación á Júpiter,
y se dispone á presenciar la batalla, XVI, 124 á 256; Patroclo es
herido mortalmente; Apolo le quita el casco, que cae á los pies
de los caballos, XVI, 799; y Héctor pretende apoderarse del carro
y los corceles, gobernados por Automedonte, XVII, 75 á 81, 485 á
490; logra despojar el cadáver de aquél y viste la armadura de
Aquiles, XVII, 191 á 197, 210 á 214; Aquiles sabe por Antíloco la
muerte de Patroclo y se aflige tanto que Tetis oye sus lamentos,
se le presenta con las nereidas, le pregunta por qué llora y le
promete pedir á Vulcano que le fabrique una armadura, XVIII, 1 á
137; Aquiles se muestra, por consejo de Iris, á los combatientes;
y consigue espantar con su voz á los troyanos, que sueltan el
cadáver de Patroclo, XVIII, 203 á 236; llora á Patroclo y manda
á sus amigos que laven el cuerpo, XVIII, 314 á 355; recibe de
Tetis una magnífica armadura, construída por Vulcano, XIX, 3 á 23;
convoca á los aqueos, renuncia á su cólera, desea combatir sin
pérdida de momento, no quiere comer ni beber antes de vengar á su
amigo, acepta los regalos de Agamenón y la devolución de Briseida,
y por fin se arma y marcha al combate, á pesar de la profecía de su
corcel Janto, XIX, 90 á 424; lucha con Eneas, va á matarle, y el
héroe teucro es salvado por Neptuno, XX, 158 á 352; mata á muchos
troyanos y entre ellos á Polidoro, hermano de Héctor; éste quiere
vengarle y pelea con Aquiles, pero Apolo le cubre con una nube y
lo arrebata del campamento; Aquiles se enfurece y hace gran riza
en los teucros, XX, 381 á 503; siguiéndoles el alcance, llega á la
ribera del Janto, coge vivos á doce mancebos y mata á Licaón, hijo
de Príamo, con otros muchos; el río se enoja y quiere envolver á
Aquiles, éste huye y aquél le persigue por la llanura hasta que
Vulcano le obliga á volver á su cauce, XXI, 1 á 382; el héroe sigue
matando teucros, lucha con Agenor y el dios Apolo arrebata á este
último, toma su figura, huye delante de Aquiles y le aparta de la
ciudad para que los teucros puedan entrar en Troya, XXI, 520 á
611; desengañado por el mismo Apolo, que se le descubre, vuelve
y encuentra á Héctor ante la muralla; le persigue, dando tres
veces la vuelta á Troya, lucha con él y le mata; le despoja de la
armadura, ata el cadáver á su carro y se lo lleva arrastrando,
XXII, 1 á 24, 131 á 166, 188 á 404; llega al campamento con el
cadáver, que deja tendido en el polvo, XXIII, 4 á 84; Agamenón
le da un banquete, XXIII, 35 á 58; y Patroclo se le aparece en
sueños y le pide que queme su cadáver cuanto antes, XXIII, 59 á 98;
Aquiles manda levantar la pira, se corta la cabellera, mata á doce
troyanos, quema el cuerpo de Patroclo y ordena que se le erija un
túmulo, XXIII, 108 á 227; celebra en su honor magníficos juegos
fúnebres, XXIII, 257 á 897; arrastra el cadáver de Héctor en torno
de la tumba de Patroclo, XXIV, 1 á 22; y amonestado por Tetis, que
se le presenta enviada por Júpiter, consiente en el rescate del
cuerpo de Héctor, recibe á Príamo, le da un banquete, le entrega
el cadáver y le concede una tregua para que pueda celebrar los
funerales, XXIV, 107 á 142, 471 á 676.
ARCADIA (Ἀρκαδία): Región del Peloponeso, II, 603.
ARCESILAO (Ἀρκεσίλαος): Caudillo de los beocios, II, 495;
fué muerto por Héctor, XV, 329.
AREILICO (Ἀρηΐλυκος):
1) Griego, padre de Protoenor, XIV, 451.
2) Teucro, muerto por Patroclo, XVI, 308.
AREITOO (Ἀρηΐθοος):
1) Príncipe beocio, padre de Menestio, VII, 8 y 10; llamábanle _el
macero_ porque en los combates llevaba una maza de hierro; fué
muerto por Licurgo, VII, 137 á 146.
2) Tracio, auriga de Rigmo, muerto por Aquiles, XX, 487.
ARENA (Ἀρήνη): Ciudad de Élide; formaba parte del reino de
Néstor, II, 591; XI, 723.
ARETAÓN (Ἀρετάων): Troyano, muerto por Teucro, VI, 31.
ARETIREA (Ἀραιθυρέη): Ciudad de Argólide, II, 571.
ARETO (Ἄρητος): Hijo de Príamo; sigue á Héctor y á Eneas,
cuando arremeten contra Automedonte, XVII, 494; y muere herido por
una lanza que le arroja este último, XVII, 517.
ARGÉADA (Ἀργεάδης): Hijo de Argeas. Nombre patronímico de
Polimelo, XVI, 417.
ARGICIDA (Ἀργειφόντης): Matador de Argos; epíteto de Mercurio, que
se usa por el nombre propio, II, 103; XV, 181; XXI, 497; XXIV,
24, 109, 153, 182, 339, 345, 378, 389, 410, 432 y 445. Créese por
algunos que esta palabra es corrupción de ἀργεϊ-φάντης y que debe
ser traducida por _mensajero veloz_.
ARGISA (Ἄργισσα): Ciudad de Tesalia, II, 738.
ARGOS Y ARGÓLIDE (Ἄργος): Ciudad y Comarca griegas. El
nombre Ἄργος tiene en la _Ilíada_ las siguientes acepciones:
1) Ciudad donde reinaba Diomedes, II, 559; VI, 224; XIV, 119; era
una de las predilectas de Juno, IV, 52.
2) Comarca, cuya capital era Micenas, donde reinaba Agamenón, I,
30; II, 108 y 287; III, 75; IV, 171; VI, 152; XV, 30.
3) Tómase á veces por el Peloponeso, IX, 141 y 283; XIII, 379; XIX,
115.
4) Designa también la Grecia entera, IX, 246; XV, 372; XXIV, 437.
5) Con el adjetivo _pelásgico_ significa el reino de Peleo, padre
de Aquiles, II, 681; XIX, 329.
ARIADNA (Ἀριάδνη): Hija de Minos, rey de Creta; fué robada
por Teseo; en su obsequio concertó Dédalo una danza en Cnoso,
XVIII, 592.
ARIMOS (Ἄριμοι y Ἄριμα): Lugar de Cilicia, donde decían
que estaba el lecho de Tifoeo, II, 783.
ARIÓN (Ἀρείων): Caballo de estirpe divina, propio de
Adrasto, que salvó á su dueño en la guerra tebana, XXIII, 346.
ARISBANTE (Ἀρίσβας): Griego, padre de Leócrito, XVII, 345.
ARISBE (Ἀρίσβη): Ciudad de la Tróade, II, 836 y 838; VI,
13; XII, 96; XXI, 43.
ARNA (Ἄρνη): Población de Beocia, II, 507.
ARQUÉLOCO (Ἀρχέλοχος): Hijo de Antenor, caudillo de los
dardanios con Eneas y Acamante, II, 823; XII, 100; fué muerto por
Ayax Telamonio, XIV, 464.
ARQUEPTÓLEMO (Ἀρχεπτόλεμος): Hijo de Ifito, auriga de
Héctor, VIII, 128; fué muerto por Teucro, VIII, 312.
ARSÍNOO (Ἀρσίνοος): Príncipe de Ténedos, padre de Hecamede
que fué esclava de Néstor, XI, 626.
ASÁRACO (Ἀσσάρακος): Hijo del rey Tros y abuelo de
Anquises, que fué padre de Eneas, XX, 232 y 239.
ASCÁLAFO (Ἀσκάλαφος): Caudillo griego, hijo de Marte y de Astíoque,
y hermano de Yálmeno, II, 512. Hace guardia mandando á cien mozos,
IX, 82; en un combate, Idomeneo lo llama á su lado para que le
ayude á rechazar el ataque de los enemigos, XIII, 478; es muerto
por Deífobo, XIII, 518; Juno participa la muerte de Ascálafo á
Marte y á los demás dioses, XV, 112.
ASCANIA (Ἀσκανίη): Ciudad y región en los confines de la
Frigia y de la Misia, II, 863; XIII, 793.
ASCANIO (Ἀσκάνιος): Caudillo de los frigios, hijo de
Hipotión; es uno de los capitanes que acompañan á Héctor en la
_Batalla junto á las naves_, II, 862; XIII, 792.
ASEO (Ἀσαῖος): Caudillo dánao, muerto por Héctor, XI, 301.
ASÍADA (Ἀσιάδης): Hijo de Asio. Nombre patronímico de:
1) Adamante, XII, 140; XIII, 561, 759 y 771.
2) Fénope, XVII, 583.
ÁSINA (Ἀσίνη): Ciudad de Argólide, II, 560.
ASIO (Ἄσιος): Pradera, cerca del río Caístro, II, 461.
ASIO (Ἄσιος):
1) Caudillo griego, hijo de Hirtaco, que fué á Troya desde Arisbe,
II, 837 y 838. Manda uno de los cinco cuerpos en que Héctor
divide el ejército para atacar á los griegos en el _Combate en
la muralla_, XII, 95 á 97; niégase á dejar el carro, se dirige,
seguido por los suyos, á las naves griegas y encuentra inesperada
resistencia, XII, 110 á 172; muere, herido por Idomeneo, XIII, 384
á 393.
2) Teucro, hijo de Dimante y hermano de Hécuba, que habitaba en la
Frigia; Apolo toma su figura para aconsejar á Héctor que persiga á
Patroclo, XVI, 716 á 725.
3) Teucro, padre de Adamante, XII, 140; XIII, 561, 759 y 771.
4) Teucro, padre de Fénope, XVII, 583.
ASOPO (Ἀσωπός): Río de Beocia, IV, 383; X, 287.
ASPLEDÓN (Ἀσπληδών): Ciudad de Beocia, II, 511.
ASTERIO (Ἀστέριον): Ciudad de Tesalia, cerca de Magnesia,
II, 735.
ASTEROPEO (Ἀστεροπαῖος): Teucro, caudillo de los peonios, hijo de
Pelegón y nieto del río Axio y de Peribea; su genealogía, XXI, 141
á 144; combate junto con Sarpedón, XII, 102; arengado, con otros
caudillos, por Héctor, acompaña á éste en un ataque á los dánaos,
XVII, 217 y 351; lucha con Aquiles, á quien tira dos dardos á la
vez (pues era ambidextro) y consigue herir levemente, y muere
herido en el vientre por la espada del Pelida, XXI, 139 á 199.
ASTÍALO (Ἀστύαλος): Teucro, muerto por Polipetes, VI, 29.
ASTIANACTE (Ἀστυάναξ): Niño, hijo de Héctor y de Andrómaca, llamado
Escamandrio. Los troyanos dábanle el nombre de Astianacte (rey de
la ciudad) porque sólo por Héctor se salvaba Ilión, VI, 402 y 403.
En la entrevista de Héctor y Andrómaca, su padre le acaricia y pide
á Júpiter que haga de él un valiente guerrero y permita que algún
día reine poderosamente en Troya, VI, 466 á 484; muerto Héctor,
Andrómaca lamenta la suerte que aguarda á Astianacte, XXIII, 484 á
507; XXIV, 732 á 740.
ASTINOO (Αστύνοος):
1) Caudillo teucro, muerto por Diomedes, V, 144.
2) Teucro, hijo de Protiaón, XV, 455.
ASTÍOQUE (Ἀστυόχη): Hija de Áctor; amada por Marte, dió á
luz dos hijos, Ascálafo y Yálmeno, capitanes griegos, II, 513.
ASTIOQUÍA (Ἀστυόχεια): Hija de Filante de Éfira. Hecha
cautiva por Hércules, concibió del mismo al héroe Tlepólemo, II,
658.
ASTÍPILO (Ἀστύπυλος): Peonio, muerto por Aquiles á orillas
del Escamandro, XXI, 209.
ATE (Ἄτη): Diosa, hija de Júpiter; personificación de la falta ó
de la injuria y especialmente de la debida á la obcecación de la
mente. Es robusta, daña á los mortales, y las Súplicas reparan el
mal que causa, IX, 504 á 512; tiene los pies tiernos, anda sobre
las cabezas de los hombres, es funesta á todos y ha sido dañosa
hasta para Júpiter, XIX, 91 á 96; fué arrojada del cielo por Jove y
cayó en la tierra, XIX, 126 á 131.
ATENAS (Ἀθῆναι): Capital del Ática, II, 546 y 549.
ATIMNIO (Ἀτύμνιος):
1) Licio, muerto por Antíloco, XVI, 317.
2) Teucro, padre de Midón, V, 581.
ATOS (Ἀθόως): Monte de Tracia, XIV, 229.
ATREO (Ἀτρεύς): Héroe griego, hijo de Pélope y de Hipodamia, padre
de Agamenón y Menelao; sucedió en el reino á su padre Pélope, y al
morir dejó el cetro á Tiestes, II, 106; II, 23, 60, 105 y 106; III,
37; IV, 98 y 115; VI, 46; XI, 131; XVII, 1, 79, 89 y 553.
ATRIDA (Ἀτρείδης, Ἀτρείων): Hijo de Atreo. Nombre patronímico de
Agamenón y Menelao; cuando se usa solo, por el nombre propio, suele
designar á Agamenón.
AUGEÍDA (Αὐγηϊάδης): Hijo de Augías. Nombre patronímico de
Agástenes, II, 624.
AUGÍAS (Αὐγείας): Rey de los eleos, padre de Agamede y suegro de
Mulio; quedóse con los caballos y el carro que Neleo mandó á unos
juegos, XI, 701 y 739.
AUGÍAS (Αὐγειαί):
1) Ciudad de Lócride, II, 532.
2) Ciudad de Laconia, II, 583.
ÁULIDE (Αὐλίς): Ciudad beocia en cuyo puerto se reunió la
armada griega para ir á Troya, II, 303 y 496.
AURORA (Ἠώς): Diosa, hija de Hiperión y de Eurifaesa, hermana del
Sol y de la Luna y esposa de Titón, II, 48; XI, 1; XIX, 1; es
personificación de la luz sonrosada que precede á la salida del
Sol. La palabra ἠώς puede indicar tiempo ó lugar, y entonces tiene
en Homero uno de estos cuatro significados:
1) La aurora, I, 477; V, 267; VI, 175; VII, 331, 433, 451 y 458;
VIII, 1 y 565; IX, 240, 618, 662, 682 y 707; X, 251; XI, 685 y
723; XVIII, 255; XXIII, 109 y 227; XXIV, 12, 417, 600, 695, 785 y
788.
2) La mañana, VIII, 66, 470 y 525; XI, 84; XXI, 111.
3) El día, I, 493; XIII, 794; XXI, 80 y 156; XXIV, 31, 413 y 781.
4) El oriente, XII, 239.
AUTÓFONO (Αὐτοφόνος): Cadmeo, padre de Polifonte, IV, 395.
AUTÓLICO (Αὐτόλυκος): Abuelo materno de Ulises. Robó á Amíntor
el casco que Ulises llevaba en la expedición nocturna al campo
troyano, X, 267.
AUTOMEDONTE (Αὐτομέδων): Mirmidón, hijo de Diores, compañero y
auriga de Aquiles. Sujeta la carne que este corta para el banquete
que da á Ulises, Ayax y Fénix, IX, 209; unce los caballos del carro
de Aquiles, por orden de Patroclo, XVI, 145 á 154; ármase delante
de las tropas, con Patroclo, y combate con los teucros, XVI, 219
y 279; corta las riendas del caballo Pédaso herido por Sarpedón,
XVI, 472 á 476; por orden de Patroclo dirige el carro hacia la
llanura, para perseguir á los troyanos y á los licios, XVI, 684;
muerto Patroclo, los caballos le sacan del combate antes que Héctor
pueda perseguirle, XVI, 864 á 867; vuelve, subido en el carro, á la
batalla, toma por auriga á Alcimedonte, y pelea con los teucros,
XVII, 429, 469, 475 á 483, 498 á 539; unce, junto con Álcimo, los
corceles del carro de Aquiles, XIX, 392; y sube al mismo como
auriga, XIX, 397; por orden de Aquiles, saca de la tienda la coraza
de Asteropeo para Eumelo, XXIII, 563; sirve á Aquiles en la mesa,
XXIV, 474; junto con Álcimo, entra en la tienda el rescate de
Héctor cuando Príamo va á redimir el cadáver, XXIV, 574; distribuye
el pan en el banquete que Aquiles da á Príamo, XXIV, 625.
AUTÓNOO (Αὐτόνοος):
1) Caudillo griego, muerto por Héctor, XI, 301.
2) Caudillo teucro, muerto por Patroclo, XVI, 694.
AXILO (Ἄξυλος): Príncipe tracio, muy hospitalario; fué
muerto por Diomedes, VI, 12 á 19.
AXIO (Ἄξιος): Río de Tracia, en cuya ribera vivían los peonios, II,
849 y 850; XVI, 288; tuvo de Paribea un hijo llamado Pelegón, XXI,
141, 157 y 158.
AYAX (Αἴας):
1) Caudillo griego, hijo de Telamón y nieto de Éaco. Agamenón le
cita entre los más célebres capitanes, cuando amenaza con quitar
á uno de éstos la recompensa si no le dan otra por la pérdida de
Criseida, I, 138; y lo propone luego para jefe de la expedición
á Crisa, I, 145. Llevó de Salamina á Troya cincuenta naves, II,
557; era el más valiente después de Aquiles, II, 768; era gallardo
y alto y descollaba entre los argivos por su cabeza y anchas
espaldas, III, 225 á 229. Es elogiado, junto con Ayax de Oileo,
por Agamenón cuando éste revista las tropas, IV, 271 á 291; mata á
Simoísio, IV, 473 á 489; lucha, en combate singular, con Héctor,
VII, 181 á 312; y Agamenón le obsequia con un banquete, VII, 322;
había puesto sus tiendas en un extremo del campamento, VIII, 224
á 226; cubre con su escudo á Teucro, que dispara flechas contra
los troyanos, VIII, 268 á 272; es enviado, junto con Ulises y
Fénix, á la tienda de Aquiles para desenojarle, IX, 169 á 181,
223; su discurso, IX, 622 á 642; en compañía de Menelao, acude á
defender á Ulises herido, XI, 464 á 484; mata á Doriclo y hiere á
Pándoco, Lisandro, Píraso y Pilartes, XI, 489 á 498; se bate en
retirada, XI, 544 á 574; por excitación de Eurípilo, los amigos
le defienden con los escudos, XI, 586 á 595; él y Ayax de Oileo
animan á las tropas en el _Combate en la muralla_, XII, 265 á 276;
acude en auxilio de Menestio, XII, 335, 342, 349, 353 á 377; mata
á Epicles y ataca á Sarpedón, XII, 378 á 405; Neptuno incita á
los dos Ayaces á pelear y les infunde valor, XIII, 46 á 82; ambos
Ayaces, al frente de las falanges, resisten el ataque de Héctor
y defienden las naves, XIII, 126 á 204; Ayax Telamonio persigue
á Héctor y le anuncia que pronto se verá derrotado, XIII, 809 á
824; hiere á Héctor, XIV, 402 á 420; defiende las naves y mata á
doce troyanos que intentan pegarles fuego, XV, 674 á 746; rota su
lanza por Héctor, tiene que retirarse y los teucros incendian una
nave, XVI, 102 á 123; vuelve á combatir y mata á Cleobulo é intenta
herir á Héctor, XVI, 330 á 334; 358 á 363; Patroclo exhorta á
ambos Ayaces á apoderarse del cuerpo de Sarpedón, XVI, 555 á 562;
por instigación de Menelao, Ayax Telamonio defiende el cadáver
de Patroclo, XVII, 115 á 139, 174, 235, 237, 278 á 318, 356 á
365 y 732; encarga á Menelao que por medio de Antíloco participe
á Aquiles la muerte de Patroclo, XVII, 651 á 716; en los juegos
fúnebres en honor de Patroclo, lucha con Ulises, recibiendo ambos
un premio igual, XXIII, 708 á 739; y luego con Diomedes, á quien
Aquiles da el primer premio, XXIII, 811 á 825.
2) Caudillo griego, hijo de Oileo. Mandaba á los locrenses que
habían ido á Troya en cuarenta naves, era bajo de cuerpo y
descollaba en el manejo de la lanza, II, 527 á 536. Es uno de los
jefes á quienes desea despertar Néstor para que acudan al consejo,
X, 110; reconoce á Neptuno que, transfigurado en mortal, exhorta á
los Ayaces, XIII, 46 á 75; combate al lado de Ayax Telamonio, XIII,
701 á 718; mata á Satnio, XIV, 442 á 447, y á muchos más, XV, 520;
coge vivo á Cleobulo, á quien mata, XVI, 330 á 334; en los juegos
fúnebres, en honor de Patroclo, disputa con Idomeneo sobre cuál
es el carro que primero ha dado la vuelta á la meta, XXIII, 473 á
498; lucha en la carrera con Ulises; y por no rogar á los dioses,
resbala y cae, y se lleva el segundo premio, XXIII, 754 á 783.
AZIDA (Ἀζείδης): Hijo de Azeo; nombre patronímico de
Áctor, II, 513.
BACO (Διόνυσος, Διώνυσος y Διώνυσσος): Dios, hijo de Júpiter y de
Semele, XIV, 325; perseguido por Licurgo, se arrojó, espantado, al
mar y Tetis lo recibió en su regazo, VI, 135 á 137.
BALIO (Βαλίος): Caballo inmortal de Aquiles, hijo del Céfiro y de
la harpía Podarga, XVI, 149; XIX, 400.
BATICLES (Βαθυκλῆς): Mirmidón, hijo de Calcón, muerto por
Glauco, XVI, 594.
BATIDOR DE LA TIERRA (Ἐννοσίγαιος): Epíteto de Neptuno, usado á
veces por el nombre propio, VII, 455; VIII, 201, 440, etc.
BATIEA (Βατίεια): Colina, ó por mejor decir, túmulo sito
en las afueras de Troya y llamado por los dioses _tumba de la ágil
Mirina_, II, 813.
BEBA (Βοίβη): Ciudad de Tesalia, II, 712.
BEBEIS (Βοιβηΐς): Lago de Tesalia; en su orilla estaba la ciudad de
Feras, II, 711.
BELEROFONTE (Βελλεροφόντης): Hijo de Glauco y nieto de Sísifo;
calumniado por Antea. Preto le envió á la Licia, donde realizó
varias hazañas por orden del rey, casó con una hija del mismo, tuvo
tres hijos--Isandro, Hipóloco y Laodamia (la madre de Sarpedón)--y
se atrajo el odio de las deidades, VI, 155 á 202.
BELONA (Ἐνυώ): Diosa de la guerra, V, 333 y 592.
BEOCIA (Βοιωτία):
1) Región de Grecia.
2) El _Catálogo de las naves_ que fueron á Troya, II, 493 y
siguientes; llámase así porque la enumeración empieza por los
beocios, los cuales llevaron á Ilión cincuenta naves y procedían de
veintinueve ciudades, II, 494 á 510.
BESA (Βῆσσα): Ciudad de Lócride, II, 532.
BIANOR (Βιάνωρ): Caudillo teucro, muerto por Agamenón, XI,
92.
BIANTE (Βίας):
1) Caudillo griego, hijo de Amitaón; es uno de los jefes de las
tropas de Néstor; con los demás capitanes, y bajo la dirección de
Néstor, hace formar á los combatientes, IV, 296; pelea, en compañía
de otros caudillos, para impedir que Héctor llegue á las naves,
XIII, 691.
2) Teucro, padre de Laógono y de Dárdano, XX, 460.
BOAGRIO (Βοάγριος): Torrente de Lócride, II, 533.
BÓREAS (Βορέας): Viento norte. Su soplo reanima á Sarpedón herido,
V, 697; á su impulso nieva ó graniza, XV, 171; XIX, 358; unióse
con algunas yeguas del rey Erictonio, las cuales parieron doce
potros que saltaban por encima de las mieses sin romper las espigas
y corrían sobre las olas del mar, XX, 223 á 229; seca los campos
regados, XXI, 346.
BORO (Βῶρος):
1) Licio, padre de Festo, V, 44.
2) Mirmidón, hijo de Perieres y marido de Polidora (la hija de
Peleo), XVI, 177.
BRIÁREO (Βριάρεως): Nombre que los dioses daban al
centímano Egeón (véase esta palabra), I, 403.
BRISEIDA (Βρισηΐς): Hija de Brises; nombre patronímico de
Hipodamia, que fué cautivada por Aquiles en la toma de Lirneso,
II, 689 á 691; Agamenón se la arrebata á Aquiles y provoca la
cólera de este héroe, que desde entonces se queda en las naves y
no interviene en las batallas, I, 184, 323, 336, 346 y 392; II,
688 á 694; Néstor recuerda á Agamenón que se la quitó á Aquiles,
para aconsejar que se aplaque á este último, IX, 106; Agamenón la
devuelve intacta á Aquiles, XIX, 246 y 261; Briseida, semejante á
la dorada Venus, llega á la tienda de Aquiles, y al ver el cadáver
de Patroclo, prorrumpe en sollozos y se lamenta de su suerte, XIX,
282 á 300; duerme con Aquiles, XXIV, 676.
BRISES (Βρίσης): Rey de Pédaso y de Lirneso y sacerdote; padre de
Hipodamia, á quien Homero llama siempre Briseida, I, 392; IX, 132 y
274.
BRISÍAS (Βρυσειαί): Ciudad de Laconia, II, 583.
BUCÓLIDA (Βουκολίδης): Hijo de Búcolo; nombre patronímico de
Esfelo, XV, 338.
BUCOLIÓN (Βουκολίων): Teucro, hijo bastardo de Laomedonte;
tuvo de la ninfa Abarbarea dos hijos gemelos: Esepo y Pédaso, VI,
21 á 26.
BUDÍO (Βούδειον): Ciudad de Beocia, según unos, y de Tesalia (de
Magnesia ó de la Ptiótide) según otros, XVI, 572.
BUPRASIO (Βουπράσιον): Ciudad y región de Élide, II, 615;
XI, 756 y 760; XXIII, 631.
CABESO (Καβησός): Ciudad de Tracia, en el Helesponto,
XIII, 363.
CAÍSTRO (Καύστριος): Río de Jonia, en el Asia Menor, II, 461.
CALCAS (Κάλχας): Hijo de Téstor; adivino griego. Declara que Apolo
está irritado porque no se ha devuelto la hija al sacerdote Crises,
y provoca la ira de Agamenón, I, 68 á 106; cuando los griegos se
hallaban reunidos en Áulide para ir á Troya, interpretó un prodigio
diciendo que después de combatir diez años se apoderarían de dicha
ciudad, II, 300 á 329; Neptuno toma la figura y la voz de Calcas
para exhortar á los Ayaces, XIII, 45 y 70.
CALCIS (Χαλκίς):
1) Ciudad de Eubea, II, 537.
2) Ciudad de Etolia, II, 640.
CALCODONTÍADA (Χαλκωδοντιάδης): Hijo de Calcodonte; nombre
patronímico de Elefenor, II, 541; IV, 464.
CALCÓN (Χάλκων): Padre del mirmidón Baticles, XVI, 595.
CALESIO (Καλήσιος): Teucro, auriga de Axilo, muerto por
Diomedes, VI, 18.
CALÉTOR (Καλήτωρ):
1) Griego, padre de Afareo, XIII, 541.
2) Teucro, hijo de Clitio, muerto por Ayax cuando intentaba
incendiar una nave griega, XV, 419.
CALETÓRIDA (Καλητορίδης): Hijo de Calétor; nombre
patronímico de Afareo, XI, 541.
CALIANASA (Καλλιάνασσα): Una de las nereidas, XVIII, 46.
CALIANIRA (Καλλιάνειρα): Una de las nereidas, XVIII, 44.
CALÍARO (Καλλίαρος): Ciudad de Lócride, II, 531.
CALIDNAS (Καλύδναι): Islas del archipiélago, frente á la costa de
Caria; según unos, eran Leros y Calimna; según otros, todas las
Espórades, II, 677.
CALIDÓN (Καλυδών): Ciudad de Etolia, II, 640; IX, 530 y
531; XIII, 217; XIV, 116.
CAMIROS (Κάμειρος): Ciudad de la isla de Rodas, II, 656.
CAPANEO (Καπανεύς): Príncipe argivo, hijo de Hipónoo y padre de
Esténelo; murió en la guerra tebana, II, 564; IV, 367 y 403; V,
108, 109, 319 y 241.
CAPIS (Κάπυς): Hijo de Asáraco y padre de Anquises, XX,
239.
CARDÁMILA (Καρδαμύλη): Ciudad de Mesenia, IX, 150 y 292.
CARESO (Κάρησος): Río de la Tróade, XII, 20.
CARIS (Χάρις): Esposa de Vulcano. Recibe á Tetis cuando esta diosa
va á pedir á Vulcano una armadura para Aquiles, XVIII, 382 á 392;
como el nombre Χάρις significa _Gracia_, la esposa de Vulcano debió
de ser una de las Gracias, de la cual Homero no dijo el nombre.
CARISTO (Κάρυστος): Ciudad de la isla de Eubea, II, 539.
CÁROPE (Χάροψ): Teucro, hijo de Hipaso y hermano de Soco;
fué muerto por Ulises, XI, 426.
CÁROPO (Χάροπος): Rey de la isla de Sima, esposo de Aglaya
y padre de Nireo, II, 672.
CASANDRA (Κασσάνδρη): Hija de Príamo, hermosísima, que después de
la toma de Troya fué asignada como esclava á Agamenón, y muerta,
junto con éste, por Clitemnestra. Fué pedida en matrimonio por
Otrioneo, que ofreció echar de Troya á los griegos si se la daban,
XIII, 363 á 369; sube á Pérgamo, ve que Príamo y el escudero
regresan á Troya con el cadáver de Héctor, y llama corriendo por la
ciudad á hombres y á mujeres para que salgan á recibirlos, XXIV,
699 á 706.
CASO (Κάσος): Una de las islas Cíclades, II, 676.
CASTIANIRA (Καστιάνειρα): Hija de un príncipe tracio, oriunda de
Esima, de la cual tuvo Príamo á Gorgitión, VIII, 305.
CÁSTOR (Κάστωρ): Hijo de Júpiter y de Leda, hermano de Pólux y de
Helena, III, 237.
CÉADA (Κεάδης): Hijo de Ceas; nombre patronímico de Treceno, II, 847.
CEBRIÓN (Κεβριόνης): Hijo bastardo de Príamo; auriga de
Héctor. Por orden de Héctor se encarga de gobernar los caballos del
carro, VIII, 318; hace notar á Héctor que mientras ellos combaten,
los teucros son derrotados en el resto de la batalla, XI, 523 á
531; con Héctor y Polidamante manda uno de los cinco batallones en
que Héctor divide el ejército en el _Combate en la muralla_, XII,
91 y 92; pelea en el sitio donde es más vivo el combate, XIII, 790;
es muerto por Patroclo, y por su cadáver se traba reñida pelea,
XVI, 727 á 782.
CÉFIRO (Ζέφυρος): Viento que sopla de la parte occidental,
IX, 5; XXIII, 200.
CEFISIS (Κηφισίς): Lago de Beocia; llamósele más tarde lago Copais,
V, 709.
CEFISO (Κηφισός): Río de Fócide, II, 522.
CELADONTE (Κελάδων): Río de Élide, VII, 133.
CENEO (Καινεύς): Rey de los lapitas, hijo de Élato, I, 264.
CENIDA (Καινείδης): Hijo de Ceneo; nombre patronímico de
Corono, II, 746.
CÉRANO (Κοίρανος):
1) Guerrero licio, muerto por Ulises, V, 677.
2) Escudero y auriga de Meriones, muerto por Héctor, XVII, 611 y
614.
CERES (Δημήτηρ): Diosa, hija de Saturno y de Rea. En Píraso había
un bosque que le estaba consagrado, II, 696; preside el abaleo, V,
500; fué amada por Júpiter, XIV, 326; dice Homero que los mortales
comen los frutos de Ceres, por ser ésta la diosa de la agricultura,
XII, 322; XXI, 76.
CERINTO (Κέρινθος): Ciudad marítima de la isla de Eubea,
II, 538.
CIFO (Κύφος): Ciudad de Perrebia, en la Tesalia, II, 748.
CILA (Κίλλα): Población de la Tróade, cerca de Crisa, consagrada á
Apolo, I, 38 y 452.
CILENE (Κυλλήνη):
1) Monte de Arcadia, junto á la Acaya; estaba consagrado á
Mercurio que había nacido en él, tenía en su cumbre un templo de
este dios, y á su pie había una ciudad del mismo nombre, II, 603.
2) Ciudad de Élide, XV, 518.
CIMODOCE (Κυμοδόκη): Una de las nereidas, XVIII, 39.
CIMOTOE (Κυμοθόη): Una de las nereidas, XVIII, 41.
CINIRAS (Κινύρης): Rey de la isla de Chipre, XI, 20.
CINO (Κῦνος): Ciudad de Lócride, II, 531.
CIPARISA (Κυπαρισσήεις): Ciudad de Élide. Pertenecía al
reino de Néstor, II, 593.
CIPARISO (Κυπάρισσος): Población de Fócide, II, 519.
CIPRINA (Κύπρις): Perteneciente á la isla de Chipre.
Epíteto de Venus por haber sido esta diosa muy venerada en Chipre.
Se usa por el nombre propio, V, 330, 422, 458, 760 y 883.
CISEO (Κισσῆς): Rey de Tracia, padre de Teano y abuelo y
suegro de Ifidamante, XI, 223.
CITERA (Κύθηρα): Isla cerca de la costa de Laconia y
ciudad de la misma muy célebre por su templo de Venus, X, 268; XV,
431, 432 y 438.
CITORO (Κύτωρος): Ciudad de Paflagonia, II, 853.
CLEOBULO (Κλεόβουλος): Teucro, muerto por Ayax, XVI, 330.
CLEOPATRA (Κλεοπάτρα): Hija de Marpesa y mujer de
Meleagro, IX, 556.
CLEONAS (Κλεωναί): Población de la Argólide, II, 570.
CLIMENE (Κλυμένη):
1) Doncella de Helena, III, 144.
2) Una de las nereidas, XVIII, 47.
CLITEMNESTRA (Κλυταιμνήστρη): Hermana de Helena y mujer de
Agamenón, I, 113.
CLÍTIDA (Κλυτίδης): Hijo de Clitio. Nombre patronímico de
Dólope, XI, 302.
CLITIO (Κλυτίος): Uno de los ancianos de Troya, hijo de Laomedonte
y hermano de Príamo, que se hallaba en la torre cuando Helena subió
á la misma, III, 147; fué padre de Calétor, XV, 419 y 427; su
genealogía, XX, 238.
CLITO (Κλεῖτος): Teucro, hijo de Pisenor; guía los caballos del
carro de Polidamante y muere de un flechazo que le da Teucro, XV,
445 á 453.
CLITOMEDES (Κλυτομήδης): Griego, hijo de Énope. Fué un célebre
púgil, á quien venció Néstor, XXIII, 634.
CLONIO (Κλόνιος): Hijo de Aléctor. Era uno de los caudillos
beocios, II, 495; fué muerto por Agenor, XV, 340.
CNOSO (Κνωσός): Ciudad de la isla de Creta, II, 646; XVIII, 591.
COJO, COJO DE AMBOS PIES (Κυλλοποδίων, Ἀμφιγυήεις): Epítetos de
Vulcano que se usan por el nombre propio. El primero se halla en la
_Ilíada_ tres veces: XVIII, 371; XX, 270 y XXI, 331 (este último
se ha traducido por el nombre propio). El segundo es más usado: I,
607; XIV, 239; XVIII, 383, 393, 462, 587, 590 y 614.
COLINA HERMOSA (Καλλικολώνη): Cerro ó túmulo en los alrededores de
Troya, XX, 53 y 151.
COÓN (Κόων): Teucro, hijo de Antenor. Da una lanzada á Agamenón y
éste le mata, XI, 248 á 261; XIX, 53.
COPAS (Κῶπαι): Población de Beocia, II, 502.
COPREO (Κοπρεύς): Padre de Perifetes. Fué heraldo del rey Euristeo
y llevaba los mensajes del mismo al fornido Hércules, XV, 639.
CORINTO (Κόρινθος): Ciudad del Peloponeso, en el istmo de su
nombre, llamada Éfira por los héroes del poema, II, 570; XIII, 664
(véase la palabra _Éfira_.)
CORONEA (Κορώνεια): Ciudad de Beocia, II, 503.
CORONO (Κόρωνος): Hijo de Ceneo y padre del caudillo griego
Leonteo, II, 746.
COS (Κῶς y Κόως): Isla del mar Icario y ciudad de la misma, II,
677; XIV, 255; XV, 28.
CRÁNAE (Κρανάη): Isla donde Paris y Helena celebraron sus bodas,
III, 445.
CRÁPATO (Κράπαθος por Κάρπαθος): Isla ó grupo de islas entre Creta
y Rodas, II, 676.
CREONTE (Κρείων): Griego, padre de Licomedes, IX, 84.
CREONTÍADA (Κρειοντιάδης): Hijo de Creonte. Nombre patronímico de
Licomedes, XIX, 240.
CRESMO (Κροῖσμος): Teucro, muerto por Meges, XV, 523.
CRETA (Κρήτη y Κρῆται): Isla. Había en ella cien ciudades, II, 649;
III, 233; XIII, 453.
CRETÓN (Κρήθων): Griego, hijo de Diocles y nieto del río Alfeo.
Fué muerto, junto con su hermano Orsíloco, por Eneas, V, 541 á 560.
CRISA (Κρῖσα): Ciudad de Fócide, en la cual había un templo de
Apolo, II, 520.
CRISA (Χρύση): Ciudad sita en el litoral de la Tróade y consagrada
á Apolo Esmintio; patria del sacerdote Crises, I, 37, 100, 390,
431, 451.
CRISEIDA (Χρυσηΐς): Hija de Crises, cautivada por los griegos y
adjudicada como esclava á Agamenón; quien no quiso admitir el
rescate que le ofrecía el padre, I, 111 á 113; Agamenón la devuelve
á Crises, enviándola á Crisa en una nave mandada por Ulises para
que cese la peste que suscitó Apolo, I, 143, 182 á 184, 310, 369 y
439.
CRISES (Χρύσης): Príncipe de Crisa y sacerdote de Apolo. Va al
campamento aqueo para redimir á su hija, y Agamenón le manda
enhoramala; pide á Apolo que le vengue y el dios suscita una
maligna peste entre los griegos, I, 9 á 52; Calcas declara que
el enojo de Apolo se debe al ultraje que Agamenón infirió al
sacerdote, I, 93 á 95; recibe Crises á su hija, que le devuelven
los griegos, y ruega á Apolo que haga cesar la peste, I, 440 á 456.
CRISÓTEMIS (Χρυσόθεμις): Hija de Agamenón, IX, 145 y 287.
CROCILEA (Χροκύλεια): Población del reino de Ulises. Según unos
estaba en Ítaca; según otros era una isla, II, 633.
CROMIO (Χρομίος):
1) Uno de los caudillos de las tropas de Néstor, IV, 295.
2) Hijo de Príamo, muerto por Tideo, V, 160.
3) Licio, muerto por Ulises, V, 677.
4) Troyano, muerto por Teucro, VIII, 275.
5) Caudillo licio, XVII, 218, 494 y 534.
CROMIS (Χρόμις): Caudillo de los misios, II, 858.
CROMNA (Κρῶμνα): Ciudad de Paflagonia, II, 855.
CTÉATO (Κτέατος): Hijo de Áctor (ó, más propiamente, de Neptuno) y
de Molíone, hermano gemelo de Eurito y padre de Anfímaco, caudillo
de los epeos, II, 621; XIII, 185.
CHIPRE (Κύπρος): Isla consagrada á Venus, XI, 21.
DÁMASO (Δάμασος): Teucro, muerto por Polipetes, XII, 181.
DAMASTÓRIDA (Δαμαστορίδης): Hijo de Damástor. Nombre patronímico
del teucro Tlepólemo, XVI, 416.
DÁNAE (Δανάη): Hija de Acrisio; la cual, amada por Júpiter, parió á
Perseo, XIV, 319.
DARDANIA (Δαρδανίη): Ciudad de la Tróade, fundada por Dárdano, XX,
216.
DARDÁNIDA (Δαρδανίδης): Hijo ó nieto de Dárdano. Nombre patronímico
de:
1) Príamo, III, 303; V, 159; XIII, 376.
2) Ilo, XI, 166.
DÁRDANO (Δάρδανος):
1) Hijo de Júpiter, padre de Erictonio y ascendiente de Eneas y de
Héctor. Fundó la Dardania, XX, 215 á 220. Fué amado por Júpiter con
preferencia á los demás hijos que el dios tuvo de mujeres mortales,
XX, 304 y 305.
2) Teucro, hijo de Biante, muerto por Aquiles, XX, 460.
DARES (Δάρης): Varón rico, sacerdote de Vulcano, que vivía en Troya
y fué padre de Fegeo é Ideo, V, 9.
DÁULIDE (Δαυλίς): Ciudad de Fócide, II, 520.
DÉDALO (Δαίδαλος): Artífice cretense. Concertó en Cnoso una danza
en obsequio de Ariadna, XVIII, 592.
DEICOONTE (Δηϊκόων): Caudillo teucro, compañero de Eneas, muerto
por Agamenón, V, 534.
DEÍFOBO (Δηΐφοβος): Hijo de Príamo; manda, con Heleno y Asio, el
tercero de los cinco cuerpos en que Héctor divide el ejército en
el _Combate en la muralla_, XII, 94; líbrase de la lanza que le
arroja Meriones, XIII, 156 á 164, 258; tira su lanza á Idomeneo, y
si bien le yerra, clávase aquélla en el hígado de Hipsenor, XIII,
402 á 416; es provocado por Idomeneo, va en busca de Eneas, mata
á Ascálafo, hijo de Marte, recibe una lanzada que le da Meriones
en el brazo, y es sacado del combate por su hermano Polites, XIII,
446 á 539; Héctor le busca entre los combatientes y sabe por Paris
que se ha retirado del combate por haber sido herido, XIII, 758 á
783; Minerva toma su figura para aconsejar á Héctor que luche con
Aquiles, XXII, 227 y 294; es uno de los nueve hijos que le quedan
á Príamo después de la muerte de Héctor, y junto con sus hermanos
prepara el carro que ha de llevar el rescate, XXIV, 251.
DEÍPILO (Δηΐπυλος): Griego, compañero de Esténelo, V, 325.
DEÍPIRO (Δηΐπυρος): Caudillo griego. Es uno de los siete jefes
encargados de la guardia en la noche de la _Dolonía_, IX, 83; es
uno de los caudillos á quienes Neptuno exhorta para que peleen
valerosamente, XIII, 92; es uno de los capitanes á quienes llama
Idomeneo para que le ayuden cuando Eneas le sale al encuentro,
XIII, 478; muere herido por la espada de Heleno, XVII, 576.
DEMOCOONTE (Δημοκόων): Teucro, hijo bastardo de Príamo, muerto por
Ulises, IV, 499.
DEMOLEONTE (Δημολέων): Teucro, hijo de Antenor, muerto por Aquiles,
XX, 395.
DEMUCO (Δημοῦχος): Teucro, hijo de Filétor, muerto por Aquiles, XX,
457.
DÉTOR (Δαίτωρ): Troyano muerto por Teucro, VIII, 275.
DEUCÁLIDA, DEUCALIÓNIDA (Δευκαλίδης): Hijo de Deucalión. Nombre
patronímico de Idomeneo, XII, 117; XIII, 307; XVII, 608.
DEUCALIÓN (Δευκαλίων):
1) Nieto de Júpiter, hijo de Minos y padre de Idomeneo, XIII, 451 y
452.
2) Teucro, muerto por Aquiles, XX, 478.
DEXÁMENE (Δεξαμένη): Una de las nereidas, XVIII, 44.
DEXÍADA (Δεξιάδης): Hijo de Dexio. Nombre patronímico de Ifínoo,
VII, 15.
DEYOPITES (Δηϊοπίτης): Teucro, muerto por Ulises, XI, 420.
DEYOCO (Δηΐοχος): Guerrero griego, muerto por Paris, XV, 341.
DIANA (Ἄρτεμις): Diosa, hija de Júpiter y de Latona. Enseñó á
Escamandrio el arte de la caza, V, 49 á 53; cura, junto con Latona,
á Eneas herido, V, 447; dice Homero que esta diosa mató á Laodamia,
hija de Belerofonte, VI, 205, y á la madre de Andrómaca, VI, 428,
por atribuirse á la misma las muertes súbitas de las mujeres;
airada contra Eneo, hizo aparecer un jabalí en Calidón, que causó
grandes daños y motivó una guerra entre los curetes y los etolos,
IX, 533 á 542; Polimela danzaba en un coro en honor de la diosa,
cuando fué arrebatada por Mercurio, XVI, 183; Aquiles se lamenta de
que la diosa no hubiese muerto á Briseida antes de que se originara
la disputa entre él y Agamenón, XIX, 59; en el _Combate de los
dioses_, Diana figura entre los dioses partidarios de los troyanos
y hace frente á Juno, XX, 39 y 71; increpa á Apolo porque rehusa
combatir con Neptuno, y Juno, irritada, la coge por las manos,
le quita el arco y el carcaj y le golpea en las orejas, XXI, 471
á 496; huye al Olimpo y se refugia, llorando, en los brazos de
Júpiter, XXI, 505 á 513; mató á las seis hijas de Níobe, porque
ésta se gloriaba de haber parido más hijos que Latona, XXIV, 606.
DIMANTE (Δύμας): Príncipe frigio, padre de Asio y de Hécuba, XVI,
718.
DINÁMENE (Δυναμένη): Una de las nereidas, XVIII, 43.
DÍO (Δῖος): Hijo de Príamo, XXIV, 251.
DÍO (Δῖον): Población de la isla de Eubea, II, 538.
DIOCLES (Διοκλῆς): Rey de Feras, hijo de Orsíloco, descendiente del
Alfeo, y padre de Cretón y Orsíloco que murieron á manos de Eneas,
V, 541 á 560.
DIOMEDA (Διομήδη): Hija de Forbante, príncipe de Lesbos, y
concubina de Aquiles, IX, 665.
DIOMEDES (Διομήδης): Rey de Argos, hijo de Tideo y nieto de Eneo;
llevó sus tropas á Troya en ochenta naves, II, 559 á 568; Agamenón
le reprende porque no se apresura á ir al combate, IV, 365 á 401;
increpa á Esténelo porque replica á Agamenón, IV, 411 á 421;
alentado por Minerva, pelea valerosamente: mata á Fegeo, es herido
por Pándaro, mata á Astinoo, Hipirón, Abante, Poliido, Janto, Toón,
Equemón y Cromio; lucha con Eneas y Pándaro y mata á este último;
hiere á Venus; retrocede ante Apolo, enardece á los guerreros,
mata á Anfio y ayudado por Minerva, hiere á Marte, V, 1 á 26, 84 á
351, 376, 432 á 444, 456, 596, 610 á 626, 793 á 863; mata á Axilo,
VI, 12 á 19; las mujeres troyanas piden á Minerva, por consejo de
Heleno y de Héctor, que rompa la lanza de Diomedes, VI, 96, 277 y
306; va á luchar con Glauco, pero refieren ambos su genealogía,
resultan ser huéspedes y truecan la armadura, VI, 119 á 236;
salva á Néstor en el combate y por consejo del mismo emprende la
retirada, VIII, 91 á 171; vuelve á combatir y mata á Agelao, VIII,
253 á 261; increpa á Agamenón porque propone la fuga y es alabado
por Néstor, IX, 31 á 56; habla á los reyes, después de la negativa
de Aquiles á pelear, exhortándoles á combatir, IX, 697 á 710; va
de noche, en compañía de Ulises, al campamento troyano, mata á
Dolón y luego á Reso y á doce tracios; ambos caudillos llévanse dos
caballos y vuelven á las naves aqueas, X, 150, 219, 227, 249, 255,
272 á 298, 340 á 579; junto con Ulises pelea denodadamente y evita
que los aqueos se den á la fuga, matando á unos teucros y hiriendo
á otros, hasta que es herido por Paris y tiene que retirarse del
combate, XI, 310 á 400; aconseja, aunque está herido, que todos
vuelvan á la batalla, XIV, 109 á 132; en los juegos fúnebres de
Patroclo: a) toma parte en la carrera de carros y gana el primer
premio, XXIII, 290, 377 á 400, 472, 499 á 513; b) anima á Euríalo
para que dispute el premio del pugilato, XXIII, 681; c) lucha,
armado, con Ayax, XXIII, 811 á 825.
DIONE (Διώνη): Diosa, madre de Venus. Consuela á su hija cuando
ésta, herida por Diomedes, vuelve al Olimpo, V, 370 á 416.
DIORES (Διώρης):
1) Hijo de Amarinceo, caudillo de los epeos, II, 622; es muerto por
Píroo, IV, 517.
2) Padre de Automedonte, XVII, 429.
DISCORDIA (Ἔρις): Diosa, hermana y compañera de Marte. Incita al
combate á los dánaos y á los teucros, IV, 440; promueve, junto con
Apolo y Marte, una gran refriega, V, 518; enviada por Júpiter,
preséntase en las naves aqueas con la señal del combate en la
mano, XI, 3; gózase en contemplar la batalla, XI, 73; figura en el
combate grabado por Vulcano en el escudo de Aquiles, XVIII, 535.
DISENOR (Δεισήνωρ): Caudillo licio, XVII, 217.
DODONA (Δωδώνη): Ciudad de Tesprocia, célebre por su oráculo de
Júpiter, XVI, 234.
DODONEO (Δωδωναῖος): Epíteto de Júpiter, por el oráculo que este
dios tenía en Dodona, XVI, 233.
DOLÓN (Δόλων): Teucro, hijo de Eumedes. Ofrecióse á ir de espía al
campamento griego, sorprendiéronlo en el camino Ulises y Diomedes
que después de hacerle preguntas le mataron, y sus despojos fueron
colgados por Ulises en la popa de su nave hasta que ofreciera un
sacrificio á Minerva, X, 314 á 464, 570 y 571.
DÓLOPE (Δόλοψ):
1) Caudillo dánao, hijo de Clitio, muerto por Héctor, XI, 302.
2) Teucro, hijo de Lampo, muerto por Menelao, XV, 525 y 555.
DOLOPIÓN (Δολοπίων): Teucro, padre de Hipsenor, V, 77.
DORICLO (Δόρυκλος): Hijo bastardo de Príamo, muerto por Ayax, XI,
489.
DORIO (Δώριον): Ciudad del reino de Néstor, donde las Musas cegaron
á Tamiris el tracio, II, 594.
DORIS (Δωρίς): Una de las nereidas, XVIII, 45.
DOTO (Δωτώ): Una de las nereidas, XVIII, 43.
DRACIO (Δρακίος): Caudillo de los epeos, junto con Meges y Anfión,
XIII, 692.
DRESO (Δρῆσος): Teucro, muerto por Euríalo, VI, 20.
DRIANTE (Δρύας):
1) Caudillo lapita, I, 263.
2) Padre de Licurgo, VI, 130.
DRÍOPE (Δρύοψ): Teucro, muerto por Aquiles, XX, 455.
DULIQUIO (Δουλίχιον): Isla del mar Jónico, cerca de Ítaca; parte
del reino de Ulises, II, 625 y 629.
EÁCIDA (Αἰακίδης): Descendiente de Éaco. Nombre patronímico:
a) de Peleo, su hijo, XVI, 15; XVIII, 433; XXI, 189;
b) de Aquiles, su nieto, II, 860 y 874; IX, 184 y 191; X, 402; XVI,
134, 140, 165, 854 y 865; XVII, 76, 271 y 388; XVIII, 221 y 222;
XXI, 178.
ÉACO (Αἰακός): Hijo de Júpiter, padre de Peleo y abuelo de Aquiles;
fué rey de Egina, XXI, 189.
ECALIA (Οἰχαλίη): Ciudad de Tesalia, II, 730.
ERIBEA (Ἠερίβοια): Hija de Eurímaco, segunda mujer de Aloeo y
madrastra de Oto y Efialtes que tuvieron á Marte encadenado, V, 389.
EETIÓN (Ἠετίων):
1) Padre de Andrómaca, rey de Tebas (de Cilicia). Fué muerto por
Aquiles en la toma de la ciudad, I, 366; VI, 395, 396 y 416; VIII,
187; IX, 188; XVI, 153; XVII, 575 y 590; XXI, 43; XXII, 472 y 480;
XXIII, 827.
2) Imbrio, hijo de Jasón; rescató de Aquiles á Licaón, hijo de
Príamo, y lo envió á Arisbe, XXI, 43.
3) Teucro, padre de Podes, XVII, 575 y 590.
EDIPO (Οἰδιπόδης): Rey de Tebas, hijo de Layo y de Yocasta. En los
juegos fúnebres que se celebraron á su muerte, Euríalo venció á
todos los contendientes cadmeos, XXIII, 679.
EFIALTES (Ἐφιάλτης): Hijo de Aloeo; tuvo, con su hermano Oto,
encadenado á Marte durante trece meses, V, 385.
ÉFIRA (Ἐφύρη):
1) Ciudad de Élide, junto al río Seleente, II, 659; XV, 531.
2) Nombre antiguo de Corinto, VI, 152. (Véase la palabra _Corinto_.)
EGAS (Αἰγαί): Ciudad de Acaya, donde se daba culto á Neptuno, VIII,
203; este dios tenía allí un palacio en la profundidad del mar,
XIII, 21.
EGEÓN (Αἰγαίων): Centímano, hijo de la Tierra y del Ponto, nombrado
por los dioses Briáreo. Tetis le llamó al Olimpo para defender á
Júpiter, cuando quisieron atar á este dios Juno, Neptuno, Minerva y
otras deidades, I, 404.
EGIALEA (Αἰγιάλεια): Hija de Adrasto y esposa de Diomedes, V, 412.
EGÍALO (Αἰγιαλός):
1) La costa desde Sición hasta la Élide, II, 575.
2) Ciudad de Paflagonia, II, 855.
EGÍLIPE (Αἰγίλιψ): Población de Ítaca, ó isla cercana al Epiro, II,
633.
EGINA (Αἴγινα): Isla del golfo Sarónico, II, 562.
EGIO (Αἴγιον): Ciudad de Acaya, II, 574.
ÉLASO (Ἔλασος): Teucro, muerto por Patroclo, XVI, 696.
ÉLATO (Ἔλατος): Teucro, muerto por Agamenón, VI, 33.
ELEFENOR (Ἐλεφήνωρ): Hijo de Calcodonte, caudillo de los abantes,
II, 540; fué muerto por Agenor, IV, 463.
ELEÓN (Ἐλεών): Población de Beocia, II, 500 y X, 266.
ÉLIDE (Ἦλις): Región del Peloponeso, II, 615; XI, 686 y 698.
ELONA (Ἠλώνη): Ciudad de Tesalia, II, 739.
EMATIA (Ἠμαθίη): Comarca de Macedonia, XIV, 226.
ENEAS (Αἰνείας): Héroe teucro, hijo de Anquises y de la diosa
Venus. Mandaba á los dardanios, junto con Arquéloco y Acamante, II,
819 á 823; XII, 99; busca á Pándaro y le hace subir en su carro
para combatir contra Diomedes, V, 166, 217 á 238, 246, 263, 272;
muere Pándaro y Eneas defiende su cadáver hasta que cae herido
por una piedra que le tira Diomedes, el cual se apodera luego de
los caballos, y es salvado por Venus y Apolo, V, 297 á 346; es
acometido nuevamente por Diomedes y llevado por Apolo á Pérgamo
donde le curan Latona y Diana, mientras teucros y aqueos combaten
alrededor de un simulacro forjado por el dios, V, 431 á 453; es
sacado del templo por Apolo que lo lleva nuevamente á la batalla,
V, 512 á 514; mata á Cretón y á Orsíloco y retrocede ante Antíloco,
V, 541 á 570; Diomedes es llevado por los caballos que quitó á
Eneas, VIII, 108; XXIII, 292; Eneas con otros jefes hacen formar á
los troyanos, XI, 58; llamado por Deífobo, combate en defensa del
cadáver de Alcátoo y mata á Afareo, XIII, 459 á 542; mata á Medonte
y á Yaso, XV, 332; es exhortado por Glauco para que pelee por el
cadáver de Sarpedón, XVI, 536; arroja su lanza á Meriones, sin que
consiga herirle, XVI, 608 á 625; incitado por Apolo, arremete á los
griegos y mata á Leócrito, XVII, 323 á 345; á ruegos de Héctor,
acomete con éste á Automedonte, pero ambos retroceden ante los
Ayaces, XVII, 484 á 534; incitado por Apolo combate con Aquiles,
después de darle noticia de su genealogía, y Neptuno lo salva
arrebatándole del campo, XX, 79 á 124, 160 á 339.
ENEO (Οἰνεύς): Hijo de Porteo, rey de Calidón y padre de Meleagro
y de Tideo, muerto antes de la guerra de Troya, II, 641. Hospedó
en su casa á Belerofonte, VI, 216 y 219; no ofreció á Diana los
sacrificios de la siega y la diosa hizo aparecer un jabalí que
causó mucho daño y originó la guerra de los curetes y los etolos,
IX, 534 á 549, 581; su nieto aparécese en sueños á Reso poco antes
de morir este rey, X, 497; su genealogía, referida por Diomedes,
XIV, 115 y 117.
ENIDA (Οἰνείδης): Hijo de Eneo. Nombre patronímico de Tideo, V, 813.
ENIEO (Ἐνυεύς): Rey de Esciro, ciudad conquistada por Aquiles, IX,
668.
ENIO (Αἴνιος): Peonio, muerto por Aquiles á orillas del Escamandro,
XXI, 210.
ENIOPEO (Ἠνιοπεύς): Teucro, hijo de Tebeo, auriga de Héctor, VIII,
120.
ENISPE (Ἐνίσπη): Población de Arcadia, II, 606.
ENO (Αἶνος): Ciudad de Tracia, aliada de los troyanos, IV, 520.
ENOMAO (Οἰνόμαος):
1) Griego, muerto por Héctor, V, 706.
2) Caudillo teucro, XII, 140, muerto por Idomeneo, XIII, 506.
ÉNOMO (Ἔννομος):
1) Teucro, caudillo de los misios y augur, II, 858. Es uno de los
capitanes á quienes exhorta Héctor, después de haber vestido las
armas de Aquiles, XVII, 218; fué muerto por Aquiles.
2) Teucro, muerto por Ulises, XI, 422.
ÉNOPE (Ἐνόπη): Ciudad de Mesenia, IX, 150 y 292.
ÉNOPE (Ἦνοψ):
1) Teucro, padre de Satnio, que tuvo de una náyade, XIV, 445.
2) Griego, padre del púgil Clitomedes, XXIII, 634.
ENÓPIDA (Ἠνοπίδης): Hijo de Énope (Ἦνοψ). Nombre patronímico de
Satnio, XIV, 444.
ENÓPIDA (Οἰνοπίδης): Hijo de Énope (Οἶνοψ). Nombre patronímico de
Heleno, V, 707.
EÓLIDA (Αἰολίδης): Hijo de Éolo. Nombre patronímico de Sísifo, VI,
154.
ÉOLO (Αἴολος): Hijo de Hel-len, padre de Sísifo, VI, 154.
EPALTES (Ἐπάλτης): Licio, muerto por Patroclo, XVI, 415.
EPEA (Αἴπεια): Ciudad de Laconia, IX, 152 y 294.
EPEO (Ἐπειός): Griego, hijo de Panopeo. En los juegos fúnebres de
Patroclo, vence en el pugilato á Euríalo, XXIII, 664 á 699; luego
intenta tirar la bola de hierro de Eetión y se ríen todos los
aqueos, XXIII, 838 á 840.
EPI (Αἰπύ): Ciudad del Peloponeso, parte del reino de Néstor, II,
592.
EPICLES (Ἐπικλῆς): Teucro, compañero de Sarpedón, muerto por Ayax,
XII, 379.
EPIDAURO (Ἐπίδαυρος): Ciudad de la Argólide, II, 561.
EPIGEO (Ἐπειγεύς): Mirmidón, hijo de Agacles. Reinó en Budío y por
haber dado muerte á su primo presentóse como suplicante á Peleo y
Tetis; muere de una pedrada que le da Héctor, XVI, 571 á 580.
EPÍSTOR (Ἐπίστωρ): Guerrero teucro, muerto por Patroclo, XVI, 695.
EPÍSTROFO (Ἐπίστροφος):
1) Caudillo de los focenses, hijo de Ifito, II, 517.
2) Rey de Lirneso, hijo de Eveno. Fué muerto por Aquiles, II, 692.
3) Caudillo de los halizones, que combatían por los teucros, II,
856.
EPÍTIDA (Ἠπυτίδης): Hijo de Epito. Nombre patronímico del heraldo
Perifante, XVII, 324.
EPITIO (Αἰπύτιος): Antiguo rey de Arcadia, cuya tumba se hallaba al
pie del monte de Cilene, II, 604.
EQUECLES (Ἐχεκλῆς): Mirmidón, hijo de Áctor y esposo de la hermosa
Polimela, XVI, 189.
EQUECLO (Ἔχεκλος):
1) Teucro, muerto por Patroclo, XVI, 694.
2) Teucro, hijo de Agenor, á quien Aquiles mató con la espada, XX,
474.
EQUEMÓN (Ἐχέμων): Hijo de Príamo, muerto por Diomedes, V, 160.
EQUÉPOLO (Ἐχέπωλος):
1) Teucro, hijo de Talisio. Fué muerto por Antíloco, IV, 458.
2) Rey de Sición. Regaló á Agamenón la yegua Eta, para no seguirle
á Troya, XXIII, 296.
EQUINAS (Ἐχῖναι): Islas del mar Jónico, II, 625.
EQUIO (Ἐχίος):
1) Griego, padre de Mecisteo, VIII, 333; XIII, 422.
2) Griego, muerto por Polites, XV, 339.
3) Teucro, muerto por Patroclo, XVI, 416.
ÉREBO (Ἔρεβος): Región obscura debajo de la tierra, que da ingreso
al Tártaro, VIII, 368; IX, 572.
ERECTEO (Ἐρεχθεύς): Antiguo rey de Atenas, que nació de la tierra y
fué criado por Minerva, II, 547.
ERETRIA (Εἰρετρία): Ciudad de la isla de Eubea, II, 537.
EREUTALIÓN (Ἐρευθαλίων): Arcadio fortísimo, muerto por Néstor en
singular combate en una batalla de los pilios y los arcadios, IV,
319; VII, 136 á 155.
ERICTONIO (Ἐριχθόνιος): Hijo de Dárdano, padre de Tros, y
ascendiente de Ganimedes, Titón, Príamo, etc. Fué rey de Dardania y
el más rico de los de su tiempo, XX, 219 á 240.
ERILAO (Ἐρύλαος): Guerrero teucro, muerto por Patroclo, XVI, 411.
ERIMANTE (Ἐρύμας):
1) Teucro, muerto por Idomeneo, XVI, 345 á 350.
2) Teucro, muerto por Patroclo, XVI, 415.
ERIOPIS (Ἐριῶπις): Esposa de Oileo, madre de Ayax y madrastra de
Medonte, XIII, 697; XV, 336.
ERITINOS (Ἐρυθῖνοι): Dos montes, ó más propiamente colinas de
Paflagonia; llamados así por su color. Según otros, ciudad de
Paflagonia, II, 855.
ERITRAS (Ἐρυθραί): Ciudad de Beocia, II, 499.
ESCAMANDRIO (Σκαμάνδριος):
1) Niño, hijo de Héctor y de Andrómaca, llamado por los ciudadanos
Astianacte (rey de la ciudad), VI, 402.
2) Teucro, hijo de Estrofio, muerto por Menelao, V, 49 á 58.
ESCAMANDRO (Σκάμανδρος): Río de la Tróade, llamado Janto por los
dioses, V, 36, 77, 774; VII, 329; XI, 499, XII, 21; XX, 74; XXI,
124; XXII, 147.
ESCANDÍA (Σκάνδεια): Puerto de la isla de Citera, X, 268.
ESCARFA (Σκάρφη): Ciudad de Lócride, cerca de las Termópilas, II,
532.
ESCEAS (Σκαιαί): Puertas de la muralla de Troya, en la parte
occidental de la misma, III, 145 y 149; VI, 237 y 393; IX, 354;
XVI, 712; etc.
ESCIRO (Σκῦρος): Isla del mar Egeo, y ciudad de la misma, IX, 668;
XIX, 326 y 332.
ESCOLO (Σκῶλος): Población de Beocia, II, 497.
ESCULAPIO (Ἀσκληπιός): Médico insigne, IV, 194; XI, 518. Había
aprendido de Quirón el conocimiento de las drogas, IV, 219; sus
hijos Podalirio y Macaón, excelentes médicos, fueron á Troya como
caudillos, II, 731 y 732.
ESEPO (Αἴσηπος):
1) Río de la Licia troyana, II, 825; IV, 91; XII, 21.
2) Teucro, hijo de Bucolión y de la náyade Abarbarea, muerto por
Euríalo, VI, 21.
ESFELO (Σφῆλος): Hijo de Búcolo y padre de Yaso, caudillo de los
atenienses, XV, 338.
ESIETES (Αἰσυήτης):
1) Antiguo rey de Troya, cuyo túmulo se hallaba cerca de la ciudad,
II, 793.
2) Teucro, padre de Alcátoo, XIII, 427.
ESIMA (Αἰσύμη): Ciudad de Tracia, VIII, 304.
ESIMNO (Αἴσυμνος): Caudillo dánao, muerto por Héctor, XI, 303.
ESPARTA (Σπάρτη): Capital de Laconia, una de las ciudades
predilectas de Juno, II, 582; IV, 52.
ESPERQUIO (Σπερχειός): Río de Tesalia, padre de Menestio, XVI, 174;
XXIII, 142 y 144.
ESPÍO (Σπειώ): Una de las nereidas, XVIII, 40.
ESQUEDIO (Σχέδιος):
1) Caudillo de los focenses, hijo de Ifites, II, 517, muerto por
Héctor, XVII, 306 á 311.
2) Caudillo de los focenses, hijo de Perimedes, muerto por Héctor,
XV, 515.
ESQUENO (Σχοῖνος): Ciudad de Beocia, II, 497.
ESTENELAO (Σθενέλαος): Teucro, hijo de Itémenes, muerto por
Patroclo, XVI, 586.
ESTÉNELO (Σθένελος):
1) Caudillo griego, hijo de Capaneo, amigo de Diomedes, II, 564;
IV, 367; V, 108 y 241; VIII, 114; XXIII, 511.
2) Hijo de Perseo, nieto de Júpiter y padre de Euristeo, XIX, 116 y
123.
ESTÉNTOR (Στέντωρ): Heraldo que tenía vozarrón de bronce y gritaba
como cincuenta hombres, V, 785.