CELIO. Que repares bien te ruego,
Que forzalla es crueldad.
D. TELL. Tuviera de mí piedad,
Celio, y yo no la forzara.
CELIO. Estimo por cosa rara
Su defensa y castidad.
D. TELL. No repliques a mi gusto,
¡Pesar de mi sufrimiento!,
Que ya es bajo pensamiento
El sufrir tanto disgusto.
Tarquino tuvo por gusto[168]
No esperar tan sola un hora,
Y cuando vino la aurora
Ya cesaban sus porfías;
Pues ¿es bien que tantos días
Espere a una labradora?
CELIO. Y ¿esperarás tú también
Que te den castigo igual?
Tomar ejemplo del mal
No es justo, sino del bien.
D. TELL. Mal o bien, hoy su desdén,
Celio, ha de quedar vencido.
Ya es tema, si amor ha sido;
Que aunque Elvira no es Tamar,[169]
A ella le ha de pesar,
Y a mí vengarme su olvido.
_Vanse, y salen_ SANCHO, PELAYO _y_ JUANA.
JUANA. Los dos seiás bien venidos.
SANCHO. No sé cómo lo seremos;
Pero bien sucederá,
Juana, si lo quiere el cielo.
PELAYO. Si lo quiere el cielo, Juana,
Sucederá por lo menos...
Que habremos llegado a casa,
Y pues que tienen sus piensos
Los rocines, no es razón
Que envidia tengamos dellos.
JUANA. ¿Ya nos vienes a matar?
SANCHO. ¿Dónde está señor?
JUANA. Yo creo
Que es ido a hablar con Elvira.
SANCHO. Pues ¿déjala hablar don Tello?
JUANA. Allá por una ventana
De una torre, dijo Celio.
SANCHO. ¿En torre está todavía?
PELAYO. No importa, que vendrá presto
Quien le haga...
SANCHO. Advierte, Pelayo...
PELAYO. Olvidéme de los dedos.
JUANA. Nuño viene.
_Sale_ NUÑO.
SANCHO. ¡Señor mío!
NUÑO. Hijo, ¿cómo vienes?
SANCHO. Vengo
Más contento a tu servicio.
NUÑO. ¿De qué vienes más contento?
SANCHO. Traigo un gran pesquisidor.
PELAYO. Un pesquisidor traemos
Que tiene...
SANCHO. Advierte, Pelayo...
PELAYO. Olvidéme de los dedos.
NUÑO. ¿Viene gran gente con él?
SANCHO. Dos hombres.
NUÑO. Pues yo te ruego,
Hijo, que no intentes nada,
Que será vano tu intento;
Que un poderoso en su tierra,
Con armas, gente y dinero,
O ha de torcer la justicia,
O alguna noche, durmiendo,
Matarnos en nuestra casa.
PELAYO. ¿Matar? ¡Oh, qué bueno es eso!
¿Nunca habéis jugado al triunfo?
Haced cuenta que don Tello
Ha metido la malilla;
Pues la espadilla traemos.[170]
SANCHO. Pelayo, ¿tenéis juicio?
PELAYO. Olvidéme de los dedos.
SANCHO. Lo que habéis de hacer, señor,
Es prevenir aposento,
Porque es hombre muy honrado.
PELAYO. Y tan honrado, que puedo
Decir...
SANCHO. ¡Vive Dios, villano!
PELAYO. Olvidéme de los dedos.
Que no habraré más palabra.
NUÑO. Hijo, descansa; que pienso
Que te ha de costar la vida
Tu amoroso pensamiento.
SANCHO. Antes voy a ver la torre
Donde mi Elvira se ha puesto;
Que, como el sol deja sombra,
Podrá ser que de su cuerpo
Haya quedado en la reja;
Y si, como el sol traspuesto,
No la ha dejado, yo sé
Que podrá formarla luego
Mi propia imaginación.
_Vanse._
NUÑO. ¡Qué estraño amor!
JUANA. Yo no creo
Que se haya visto en el mundo.
NUÑO. Ven acá, Pelayo.
PELAYO. Tengo
Qué decir a la cocina.
NUÑO. Ven acá, pues.
PELAYO. Luego vuelvo.
NUÑO. Ven acá.
PELAYO. ¿Qué es lo que quiere?
NUÑO. ¿Quién es este caballero
Pesquisidor que trae Sancho?
PELAYO. El pecador que traemos
Es un... ¡Dios me tenga en buenas!
Es un hombre de buen seso,
Descolorido, encendido;
Alto, pequeño de cuerpo;
La boca, por donde come;
Barbirrubio y barbinegro;
Y si no lo miré mal,
Es médico o quiere serlo,
Porque, en mandando que sangren,
Aunque sea del pescuezo...
NUÑO. ¿Hay bestia como éste, Juana?
_Sale_ BRITO.
BRITO. Señor Nuño, corre presto,
Porque a la puerta de casa
Se apean tres caballeros
De tres hermosos caballos,
Con lindos vestidos nuevos,
Botas, espuelas y plumas.
NUÑO. ¡Válgame Dios, si son ellos!
Mas ¡pesquisidor con plumas!
PELAYO. Señor, vendrán más ligeros;
Porque la recta justicia,
Cuando no atiende a cohechos,
Tan presto al concejo vuelve,
Como sale del concejo.
NUÑO. ¿Quién le ha enseñado a la bestia
Esas malicias?
PELAYO. ¿No vengo
De la corte? ¿Qué se espanta?
_Vanse_ BRITO _y_ JUANA, _y salen el_ REY _y los
caballeros de camino y_ SANCHO.
SANCHO. Puesto que os vi desde lejos,
Os conocí.
REY. Cuenta, Sancho,
Que aquí no han de conocernos.
NUÑO. Seáis, señor, bien venido.
REY. ¿Quién sois?
SANCHO. Es Nuño, mi suegro.
REY. Estéis en buen hora, Nuño.
NUÑO. Mil veces los pies os beso.
REY. Avisad los labradores
Que no digan a don Tello
Que viene pesquisidor.
NUÑO. Cerrados pienso tenerlos
Para que ninguno salga.
Pero señor, tengo miedo
Que traigáis dos hombres solos;
Que no hay en todo este reino
Más poderoso señor,
Más rico ni más soberbio.
REY. Nuño, la vara del rey
Hace el oficio del trueno,
Que avisa que viene el rayo;
Solo, como veis, pretendo
Hacer por el rey justicia.
NUÑO. En vuestra presencia veo
Tan magnánimo valor,
Que, siendo agraviado, tiemblo.
REY. La información quiero hacer.
NUÑO. Descansad, señor, primero;
Que tiempo os sobra de hacella.
REY. Nunca a mí me sobra tiempo.
¿Llegastes bueno, Pelayo?
PELAYO. Sí, señor, llegué muy bueno.
Sepa Vuesa Señoría...
REY. ¿Qué os dije?
PELAYO. Póngome el freno.
¿Viene bueno su merced?
REY. Gracias a Dios, bueno vengo.
PELAYO. A fe que he de presentalle,[171]
Si salimos con el pleito,
Un puerco de su tamaño.
SANCHO. ¡Calla, bestia!
PELAYO. Pues ¿qué? ¿Un puerco
Como yo, que soy chiquito?
REY. Llamad esa gente presto.
_Sale_ BRITO, FILENO, JUANA _y_ LEONOR.
BRITO. ¿Qué es, señor, lo que mandáis?
NUÑO. Si de los valles y cerros
Han de venir los zagales,
Esperaréis mucho tiempo.
REY. Estos bastan que hay aquí.
¿Quién sois vos?
BRITO. Yo, señor, bueno,
So Brito, un zagal del campo.[172]
PELAYO. De casado le cogieron
El principio, y ya es cabrito.[173]
REY. ¿Qué sabéis vos de don Tello
Y del suceso de Elvira?
BRITO. La noche del casamiento
La llevaron unos hombres
Que aquestas puertas rompieron.
REY. Y vos, ¿quién sois?
JUANA. Señor, Juana,
Su criada, que sirviendo
Estaba a Elvira, a quien ya
Sin honra y sin vida veo.
REY. Y ¿quién es aquel buen hombre?
PELAYO. Señor, Fileno el gaitero;
Toca de noche a las brujas
Que andan por esos barbechos,
Y una noche le llevaron,
De donde trujo el asiento
Como ruedas de salmón.
REY. Diga lo que sabe desto.
FILENO. Señor, yo vine a tañer,
Y vi que mandó don Tello
Que no entrara el señor cura.
El matrimonio deshecho,
Se llevó a su casa a Elvira,
Donde su padre y sus deudos
La han visto.
REY. ¿Y vos, labradora?
PELAYO. Esta es Antona de Cueto,
Hija de Pero Miguel
De Cueto, de quien fué agüelo
Nuño de Cueto, y su tío
Martín Cueto, morganero
Del lugar, gente muy nobre;
Tuvo dos tías que fueron
Brujas, pero ha muchos años,
Y tuvo un sobrino tuerto,
El primero que sembró
Nabos en Galicia.
REY. Bueno
Está aquesto por ahora.
Caballeros, descansemos,
Para que a la tarde vamos
A visitar a don Tello.
CONDE. Con menos información
Pudieras tener por cierto
Que no te ha engañado Sancho,
Porque la inocencia déstos
Es la prueba más bastante.
REY. Haced traer de secreto
Un clérigo y un verdugo.
_Vase el_ REY _y los caballeros_.
NUÑO. Sancho.
SANCHO. Señor.
NUÑO. Yo no entiendo
Este modo de juez:
Sin cabeza de proceso
Pide clérigo y verdugo.
SANCHO. Nuño, yo no sé su intento.
NUÑO. Con un escuadrón armado
Aun no pudiera prenderlo,
Cuanto más con dos personas.
SANCHO. Démosle a comer, que luego
Se sabrá si puede o no.
NUÑO. ¿Comerán juntos?
SANCHO. Yo creo
Que el juez comerá solo,
Y después comerán ellos.
NUÑO. Escribano y alguacil
Deben de ser.
SANCHO. Eso pienso.
_Vase._
NUÑO. Juana.
JUANA. Señor.
NUÑO. Adereza
Ropa limpia, y al momento
Matarás cuatro gallinas
Y asarás un buen torrezno.
Y pues estaba pelado,
Pon aquel pavillo nuevo
A que se ase también,
Mientras que baja Fileno
A la bodega por vino.
PELAYO. ¡Voto al sol, Nuño, que tengo
De comer hoy con el juez!
_Vase._
PELAYO. Sólo es desdicha en los reyes
Comer solos, y por eso
Tienen siempre alrededor
Los bufones y los perros.
_Vase._
_Sale_ ELVIRA, _huyendo de_ DON TELLO, _y_ FELICIANA, _deteniéndole.
Sale por una parte y entra por otra._
ELVIRA. ¡Favor, cielo soberano,
Pues en la tierra no espero
Remedio!
_Vase._