_Sale el_ REY _y el_ CONDE _y_ DON ENRIQUE.
REY. El cielo sabe, Conde, cuánto estimo
Las amistades de mi madre.[158]
CONDE. Estimo
Esas razones, gran señor; que en todo
Muestras valor, divino y soberano.
REY. Mi madre gravemente me ha ofendido;[159]
Mas considero que mi madre ha sido.[160]
_Salen_ SANCHO _y_ PELAYO.
PELAYO. Digo que puedes llegar.
SANCHO. Ya, Pelayo, viendo estoy
A quien toda el alma doy,
Que no tengo más que dar:
Aquel castellano sol,
Aquel piadoso Trajano,
Aquel Alcides cristiano
Y aquel César español.
PELAYO. Yo, que no entiendo de historias,[161]
De Kyries, son de marranos,
Estó mirando en sus manos
Más que tien rayas, vitorias.
Llega y a sus pies te humilla;
Besa aquella huerte mano.[162]
SANCHO. Emperador soberano,
Invicto Rey de Castilla,
Déjame besar el suelo
De tus pies, que por almohada
Han de tener a Granada
Presto, con favor del cielo,
Y por alfombra a Sevilla,
Sirviéndoles de colores
Las naves y varias flores
De su siempre hermosa orilla.
¿Conócesme?
REY. Pienso que eres
Un gallego labrador
Que aquí me pidió favor.
SANCHO. Yo soy, señor.
REY. No te alteres.
SANCHO. Señor, mucho me ha pesado
De volver tan atrevido
A darte enojos; no ha sido
Posible haberlo escusado.
Pero si yo soy villano
En la porfía, señor,
Tú serás emperador,
Tú serás César romano,
Para perdonar a quien
Pide a tu clemencia real
Justicia.
REY. Dime tu mal,
Y advierte que te oigo bien;
Porque el pobre para mi
Tiene cartas de favor.
SANCHO. La tuya, invicto señor,
A Tello en Galicia dí,
Para que, como era justo,
Me diese mi prenda amada.
Leída y no respetada,
Causóle mortal disgusto;
Y no sólo no volvió,
Señor, la prenda que digo,
Pero con nuevo castigo
El porte della me dió;
Que a mí y a este labrador
Nos trataron de tal suerte
Que fué escapar de la muerte
Dicha y milagro, señor.
Hice algunas diligencias
Por no volver a cansarte,
Pero ninguna fué parte
A mover sus resistencias.
Hablóle el cura, que allí
Tiene mucha autoridad,
Y un santo y bendito abad
Que tuvo piedad de mí,
Y en San Pelayo de Samos[163]
Reside; pero mover
Su pecho no pudo ser,
Ni todos juntos bastamos.
No me dejó que la viera,
Que aun eso me consolara;
Y así, vine a ver tu cara,
Y a que justicia me hiciera
La imagen de Dios, que en ella
Resplandece, pues la imita.
REY. Carta de mi mano escrita...
¿Mas qué debió de rompella?[164]
SANCHO. Aunque por moverte a ira
Dijera de sí algún sabio,[165]
No quiera Dios que mi agravio
Te indigne con la mentira.
Leyóla y no la rompió;
Mas miento, que fué rompella
Leella y no hacer por ella
Lo que su Rey le mandó.
En una tabla su ley
Escribió Dios: ¿no es quebrar
La tabla el no la guardar?
Así el mandato del rey.
Porque para que se crea
Que es infiel, se entiende así.
Que lo que se rompe allí,
Basta que el respeto sea.
REY. No es posible que no tengas
Buena sangre, aunque te afligen
Trabajos, y que de origen
De nobles personas vengas,
Como muestra tu buen modo
De hablar y de proceder.
Ahora bien, yo he de poner
De una vez remedio en todo.
Conde.
CONDE. Gran señor.
REY. Enrique.