FELIC. Necia estoy;
Pero soy, Tello, mujer,
Y es terrible tu porfía.
Deja que pase algún día,[127]
Que llegar, ver y vencer
No se entiende con amor,
Aunque César de amor seas.
D. TELL. ¿Es posible que tú seas
Mi hermana?
FELIC. ¡Tanto rigor
Con una pobre aldeana!
_Llaman._
ELVIRA. Señora, doleos de mi.
FELIC. Tello, si hoy no dijo sí,
Podrá decirlo mañana.
Ten paciencia, que es crueldad
Que los dos no descanséis.
Descansad, y volveréis
A la batalla.
D. TELL. ¿Es piedad
Quitarme la vida a mí?
_Llaman._
FELIC. Calla, que estás enojado.
Elvira no te ha tratado,
Tiene vergüenza de ti.
Déjala estar unos días
Contigo en conversación,
Y conmigo, que es razón.
ELVIRA. Puedan las lágrimas mías
Moveros, noble señora,
A interceder por mi honor.
_Llaman._
FELIC. Sin esto, advierte, señor,
Que debe de haber un hora[128]
Que están llamando a la puerta
Su viejo padre y su esposo,
Y que es justo y aun forzoso
Que la hallen los dos abierta;
Porque, si no entran aquí,
Dirán que tienes a Elvira.
D. TELL. Todos me mueven a ira.
Elvira, escóndete ahí,
Y entren esos dos villanos.
ELVIRA. ¡Gracias a Dios que me dejas
Descansar!
D. TELL. ¿De qué te quejas,
Si me has atado las manos?
_Escóndese_ [ELVIRA].
FELIC. ¡Hola!
CELIO. _Dentro._ Señora.
FELIC. Llamad
Esos pobres labradores.--
Trátalos bien, y no ignores
Que importa a tu calidad.
_Salen_ NUÑO _y_ SANCHO.
NUÑO. Besando el suelo de tu noble casa
(Que de besar tus pies somos indinos),[129]
Venimos a decirte lo que pasa,
Si bien con mal formados desatinos.
Sancho, señor, que con mi Elvira casa,
De quien los dos habíais de ser padrinos,
Viene a quejarse del mayor agravio
Que referirte puede humano labio.
SANCHO. Magnánimo señor, a quien las frentes[130]
Humillan estos montes coronados
De nieve, que bajando en puras fuentes,
Besan tus pies en estos verdes prados:
Por consejo de Nuño y sus parientes,
En tu valor divino confiados,
Te vine a hablar y te pedí licencia,
Y honraste mi humildad con tu presencia.
Haber estado en esta casa, creo[131]
Que obligue tu valor a la venganza
De caso tan atroz, inorme y feo,
Que la nobleza de tu nombre alcanza.
Si alguna vez amor algún deseo
Trujo la posesión a tu esperanza,
Y al tiempo de gozarla la perdieras,
Considera, señor, lo que sintieras.
Yo, sólo labrador en la campaña,
Y en el gusto del alma caballero,
Y no tan enseñado a la montaña
Que alguna vez no juegue el limpio acero,
Oyendo nueva tan feroz y estraña,
No fuí, ni pude, labrador grosero;
Sentí el honor con no haberle tocado,
Que quien dijo de sí, ya era casado.[132]
Salí a los campos, y a la luz que excede
A las estrellas, que miraba en vano,
A la luna veloz, que retrocede
Las aguas y las crece al Oceano,
"Dichosa, dije, tú, que no te puede
Quitar el sol ningún poder humano
Con subir cada noche donde subes,
Aunque vengan con máscaras las nubes."
Luego, volviendo a los desiertos prados,
Durmiendo con los álamos de Alcides[133]
Las yedras vi con lazos apretados,
Y con los verdes pámpanos las vides.
"¡Ay!, dije, ¿cómo estáis tan descuidados?
Y tú, grosero, ¿cómo no divides,
Villano labrador, estos amores,
Cortando ramas y rompiendo flores?"
Todo duerme seguro. Finalmente,
Me robaron a mi prenda amada,
Y allí me pareció que alguna fuente
Lloró también y murmuró turbada.
Llevaba yo, ¡cuán lejos de valiente!
Con rota vaina una mohosa espada;
Llegué al árbol más alto, y a reveses[134]
Y tajos igualé sus blancas mieses.[135]
No porque el árbol me robase a Elvira,
Mas porque fué tan alto y arrogante,
Que a los demás como a pequeños mira:
Tal es la fuerza de un feroz gigante.
Dicen en el lugar (pero es mentira
Siendo quien eres tú) que, ciego amante
De mi mujer, autor del robo fuiste,
Y que en tu misma casa la escondiste.
"¡Villanos, dije yo, tened respeto:
Don Tello, mi señor, es gloria y honra
De la casa de Neira, y en efeto,
Es mi padrino y quien mis bodas honra."
Con esto, tú piadoso, tú discreto,
No sufrirás la tuya y mi deshonra;
Antes harás volver, la espada en puño,[136]
A Sancho su mujer, su hija a Nuño.
D. TELL. Pésame gravemente, Sancho amigo.
De tal atrevimiento, y en mi tierra
No quedará el villano sin castigo
Que la ha robado y en su casa encierra.
Solicita tú y sabe qué enemigo,
Con loco amor, con encubierta guerra
Nos ofende a los dos con tal malicia;
Que si se sabe, yo te haré justicia.
Y a los villanos que de mí murmuran
Haré azotar por tal atrevimiento.
Idos con Dios.
SANCHO. Mis celos se aventuran.
NUÑO. Sancho, tente, por Dios.
SANCHO. Mi muerte intento.
D. TELL. Sabedme por allá los que procuran
Mi deshonor.
SANCHO. ¡Estraño pensamiento!
D. TELL. Yo no sé dónde está, porque, a sabello,
Os la diera, por vida de don Tello.
_Sale_ ELVIRA, _y pónese en medio_ DON TELLO.
ELVIRA. Sí sabe, esposo, que aquí[137]
Me tiene Tello escondida.
SANCHO. ¡Esposa, mi bien, mi vida!