D. TELL. Tápala esa boca.

NUÑO. ¡Hija, ya te oigo y te veo!

Pero mis caducos años

Y mi desmayado esfuerzo,

¿Qué podrán contra la fuerza

De un poderoso mancebo,

Que ya presumo quién es?

_Salen_ SANCHO _y_ PELAYO, _de noche_.

SANCHO. Voces parece que siento

En el valle, hacia la casa

Del señor.

PELAYO. Habremos quedo:[120]

No mos sientan los criados.

SANCHO. Advierte que estando dentro

No te has de dormir.

PELAYO. No haré.[121]

Que ya me conoce el sueño.

SANCHO. Yo saldré cuando del alba

Pida albricias el lucero;

Mas no me las pida a mí,

Si me ha de quitar mi cielo.

PELAYO. ¿Sabes qué pareceré

Mientras estás allá dentro?

Mula de doctor, que está

Tascando a la puerta el freno.

SANCHO. Llamemos.

PELAYO. Apostaré

Que está por el agujero

De la llave Elvira atenta.

SANCHO. Llego, y llamo.

_Sale_ NUÑO.

NUÑO. Pierdo el seso.

SANCHO. ¿Quién va?

NUÑO. Un hombre.

SANCHO. ¿Es Nuño?

NUÑO. ¿Es Sancho?

SANCHO. Pues ¡tú en la calle! ¿Qué es esto?

NUÑO. ¿Qué es esto, dices?

SANCHO. Pues bien,

¿Qué ha sucedido?, que temo[122]

Algún mal.

NUÑO. Y aun el mayor;

Que alguno ya fuera menos.

SANCHO. ¿Cómo?

NUÑO. Un escuadrón de armados

Aquestas puertas rompieron,

Y se han llevado...

SANCHO. No más,

Que aquí dió fin mi deseo.

NUÑO. Reconocer con la luna

Los quise, mas no me dieron

Lugar a que los mirase,

Porque luego se cubrieron

Con mascarillas las caras,

Y no pude conocerlos.

SANCHO. ¿Para qué, Nuño? ¿Qué importa?

Criados son de don Tello,

A quien me mandaste hablar:

¡Mal haya, amén, el consejo!

En este valle hay diez casas,

Y todas diez de pecheros,

Que se juntan a esta ermita:

No ha de ser ninguno dellos.

Claro está que es el señor,

Que la ha llevado a su pueblo;

Que el no me dejar casar[123]

Es el indicio mas cierto.

Pues ¡es verdad que hallaré

Justicia fuera del cielo,

Siendo un hombre poderoso

Y el más rico deste reino!

¡Vive Dios que estoy por ir

A morir, que no sospecho

Que a otra cosa!

NUÑO. Espera, Sancho.

PELAYO. ¡Voto al soto!, que si encuentro

Sus cochinos en el prado,

Que aunque haya guarda con ellos,

Que los he de apedrear.

NUÑO. Hijo, de tu entendimiento

Procura valerte ahora.

SANCHO. Padre y señor, ¿cómo puedo?

Tú me aconsejaste el daño,

Aconséjame el remedio.

NUÑO. Vamos a hablar al señor

Mañana; que yo sospecho

Que, como fué mocedad,

Ya tendrá repentimiento.

Yo fío, Sancho, de Elvira,

Que no haya fuerza ni ruegos

Que la puedan conquistar.

SANCHO. Yo lo conozco y lo creo.

¡Ay, que me muero de amor!

¡Ay, que me abraso de celos!

¿A cuál hombre ha sucedido

Tan lastimoso suceso?

¡Que trujese yo a mi casa

El fiero león sangriento

Que mi cándida cordera

Me robara! ¿Estaba ciego?

Sí estaba; que no entran bien

Poderosos caballeros

En las casas de los pobres

Que tienen ricos empleos.[124]

Paréceme que su rostro

Lleno de aljófares veo

Por las mejillas de grana,

Su honestidad defendiendo;

Paréceme que la escucho--

¡Lastimoso pensamiento!--

Y que el tirano la dice

Mal escuchados requiebros;

Paréceme que a sus ojos

Los descogidos cabellos

Haciendo están celosías

Para no ver sus deseos.

Déjame, Nuño, matar;

Que todo el sentido pierdo.

¡Ay, que me muero de amor!

¡Ay, que me abraso de celos!

NUÑO. Tú eres, Sancho, bien nacido:

¿Qué es de tu valor?

SANCHO. Recelo

Cosas que, de imaginallas,

Loco hasta el alma me vuelvo,

Sin poderlas remediar.

Enséñame el aposento

De Elvira.

PELAYO. Yo, mi señor,

La cocina; que me muero

De hambre; que no he cenado,

Como enojados se fueron.

NUÑO. Entra, y descansa hasta el día;

Que no es bárbaro don Tello.

SANCHO. ¡Ay, que me muero de amor

Y estoy rabiando de celos!

Comedias: El remedio en la desdicha; El mejor alcalde, el rey · 第 59 / 89 题