La isla de Cuba presenta por su configuracion una estension de
quinientas veinte leguas marítimas de costas, que la hacen a la vez
vecina de Haití i Jamaica, del estremo meridional de la Florida i de la
península de Yucatan, la parte mas oriental de Méjico. Su importancia
política no consiste solamente en la estension de su territorio, en la
fertilidad admirable de su suelo i en el poder de sus establecimientos
de marina militar, sino tambien i mas principalmente en las ventajas que
ofrece la posicion jeográfica de la Habana.
La parte septentrional del mar de las Antillas, conocida con el nombre
de Golfo de Méjico, forma una cuenca circular de mas de doscientas
cincuenta leguas de diámetro, i el litoral de la isla de Cuba entre el
cabo de San Antonio i la ciudad de Matanzas, a la desembocadura del
Canal viejo, cierra este golfo al sud-este, no dejando a las corrientes
oceánicas, llamadas Gulfstream, otras entradas que un estrecho al sur
entre el cabo de San Antonio i el cabo Catoche i hácia el norte el canal
de Bahama entre Bahia Honda i los bajos de la Florida. Cerca del estremo
norte de este litoral, donde se cruzan, por decirlo así, porcion de
grandes rutas al comercio del mundo, es precisamente donde se halla el
hermoso puerto de la Habana, fortificado a la vez por la naturaleza i el
arte. Su entrada es un canal de poco mas de media milla de largo i de
cerca de doscientas toesas de ancho, que abre el paso a una gran taza en
forma de óvalo, defendida de todos los vientos i capaz por su estension
i fondo de contener mil buques, la cual comunica con las tres ensenadas
de Regla, Guazabacoa i Atáres, en cuya última se encuentran manantiales
de agua dulce. En el meridiano de la Habana es donde se reunen las aguas
del golfo, las del Canal viejo i las del canal de Bahama: la direccion
contraria de las corrientes i las ajitaciones de la atmósfera,
sumamente violentas, dan a estos lugares sobre el límite estremo de la
zona equinocial un carácter particular i una importancia notable.[56]
[56] Alexandre de Humboldt. Essai politique sur l'ile de Cuba.
Paris: 1826.
A estas circunstancias de localidad debió la Habana su preponderancia
sobre las demas poblaciones de la isla desde su traslacion de la costa
del sur al antiguo puerto llamado de Carénas, en los primeros tiempos de
la conquista. A principios del siglo xvi habia empezado ya a hacerse por
el canal de Bahama el comercio i navegacion de los españoles, i el
puerto de la Habana les brindaba una escala segura en su regreso a
España i medios fáciles de refrescar sus víveres i aguadas. Ademas, los
mares de las Antillas se vieron entónces infestados de piratas ingleses
i franceses, que hacian grande estrago en las poblaciones de la banda
oriental, i los colonos españoles empezaron a emigrar a la Habana como
punto mas distante del teatro de aquellos atentados, aunque algunas
veces probó tambien esta ciudad sus amargas consecuencias.
A estas causas del temprano desarrollo de su poblacion se agregó tambien
la ventaja que sobre la ciudad de Santiago de Cuba, capital de la isla,
ofrecia a los gobernadores para mejor llevar a cabo los proyectos de
conquista en los dos continentes de América. Cuando Hernando de Soto se
encargó del gobierno de la isla en 1538, determinó pasar a la Habana,
por serle mas conveniente aquel punto para cumplir las órdenes del rei
relativas a la conquista de la Florida; i como hubiese ocurrido el que
un corsario frances habia incendiado la ciudad poco ántes de su llegada,
ordenó su reconstruccion i que se abriesen los cimientos del castillo
que aun ecsiste con el nombre de La Fuerza.
El ejemplo de Soto fué el oríjen de que el gobierno jeneral de la isla
se trasladase insensiblemente a la Habana. El doctor Gonzalo Perez de
Angulo fué el primero que residió allí durante casi todo su gobierno, i
los demas gobernadores siguieron la misma costumbre, llevados del
concurso i comercio de las flotas que diariamente progresaba; lo cual
contribuyó a fomentar la emigracion de una gran parte de los habitantes
de la isla, quienes corrian a establecerse en el distrito de la Habana.
Didicaronse al cultivo del tabaco i de la caña con el ausilio de algunos
negros que se habian introducido para reemplazar el trabajo de los
indios, i tambien a la cria caballar i de ganados en la cual hicieron
tales progresos que ya a mediados de aquel siglo proveian las
espediciones de Costa-firme i las tropas que salian a la conquista de
los dos continentes. De catorce o diez i seis mil almas que en 1580
habria quizá en la isla, la mayor parte se hallaban en la Habana i sus
inmediaciones.[57]
[57] Valdes. Hist. de la I. de Cuba.
Estos adelantos movieron la voluntad soberana de Felipe II. a dictar
algunas providencias en honor de la Habana i para la seguridad i
bienestar de sus habitantes. En 1589 fué nombrado Capitan-jeneral de la
isla el maese-de-campo Juan de Tejada con órden de residir en el
castillo de la Fuerza, viniendo de este modo a decidirse la creacion de
la capitania jeneral con residencia en aquella ciudad. Tejada llevó
consigo al injeniero Juan Bautista Antoneli para que dirijiese la
construccion de los castillos del Morro i de la Punta que le habia
recomendado el rei, i durante su permanencia en la Habana se ocupó
tambien en los trabajos de la zanja que llevó algun tiempo su nombre i
hoi se conoce con el de la Zanja real. En el gobierno de Tejada se
aumentó hasta doce el número de rejidores del Ayuntamiento de aquella
capital, se le dió a la villa el nombre de ciudad, i por armas un escudo
con una corona en la parte superior i en sus cuarteles tres castillos de
plata en campo azul i una llave de oro, alusivo todo a los castillos de
la Fuerza, el Morro i la Punta i a ser tenida la Habana por el monarca
español como la llave de las Indias.
En 1634 se creó allí un tribunal de cuentas, pocos años despues se
concluyeron en la desembocadura de los rios Chorrera i Cojímar dos
torreones que defendian aquellos puntos avanzados de la capital, i como
estos fuertes hubiesen sido costeados por los vecinos de la ciudad, el
gobernador Dn. Alvaro de Luna i Sarmiento usó de la hidalga atencion de
confiar su defensa a tres compañias de naturales del pais, siendo ésta
la primera fuerza rejimentada que se organizó en la isla.
La pérdida de Jamaica llevó a Cuba en 1656 mas de ocho mil emigrados
españoles, haciendo subir su poblacion total a cuarenta mil almas. Como
la conquista de aquella isla por los ingleses sirviese de incentivo a
los piratas para emprender nuevas escursiones contra las colonias
españolas, formándose una liga entre los de Jamaica i los franceses de
la Tortuga i el Cabo frances se renovó la antigua disposicion de los
habitantes de la isla a establecerse en el distrito de la Habana, donde
la presencia de las autoridades superiores i el número i magnitud de las
fortificaciones les brindaban proteccion i garantias de seguridad. Esta
liga llegó a hacerse tan temible, que receloso Felipe IV. de que en
alguna de las frecuentes irrupciones que hacian los piratas pudiesen
unir todas sus fuerzas protejidos por el gobernador de Jamaica e
intentar un ataque formal para apoderarse de la Habana, quiso aumentar
sus medios de defensa, i al efecto dispuso que se murallase la ciudad;
salvándola con esta i otras prudentes precauciones, de los atentados i
crímenes horribles que esperimentaron despues Santiago de Cuba, San
Juan de los Remedios i Puerto Príncipe.
El gobernador Dn. Francisco Rodriguez de Ledesma continuó en 1670 las
obras de fortificacion de la Habana i levantó una escuadrilla que
protejiera las costas de la isla; pocos años despues se estableció el
protomedicato, i aquella capital vió en la creacion de la casa de
maternidad, abrirse en 1711 los cimientos de un instituto que honra la
memoria del piadoso obispo Dn. Fray Jerónimo de Valdes. Los monarcas
españoles continuaron dispensando su proteccion a la Habana, fijándose
principalmente en la defensa de su puerto por las ventajas que ofrecia
como punto militar: en 1724 o 25 se dispuso la construccion del
magnífico arsenal que tan gran número de buques de guerra ha dado a la
marina española; la Universidad, fundada el 5 de enero de 1728, obtuvo
la real aprobacion el 3 de setiembre del mismo año;[58] durante el
gobierno de Dn. Francisco Cajigal de la Vega se ensanchó la habitacion
de la Fuerza i la bateria de la Pastora recibió algunas mejoras que
perfeccionaron su construccion; i ultimamente, la traslacion de la
estasion de la Armada de barlovento de Veracruz a la Habana en 1748
decidió de la supremacia del antiguo puerto de Carénas sobre los demas
de la América española.[59]
[58] Obras de Dn. José Antonio Saco. Nueva York.
[59] Valdes. Hist. de la I. de Cuba.
Así que a las ventajas naturales con que la divina Providencia ha
querido favorecer a la ciudad de la Habana i a las disposiciones
acertadas de los reyes de España para protejerla contra la codicia de
las cortes rivales de Europa i las depredaciones de los piratas, debió
la capital de la isla de Cuba los progresos que en la época de la
invasion inglesa la colocaban en la lista de las primeras ciudades de
América; no solo por la escelencia de su posicion jeográfica, la
templanza de su clima, fertilidad de su suelo i seguridad de su puerto,
sino tambien por la belleza de su cacerio, la elegancia de sus edificios
públicos, la riqueza i adorno de sus templos, el número de sus
habitantes, la estension de su comercio i la importante defensa de su
guarnicion, armada naval i fortificaciones.
La ciudad está situada a los 23º 8´ 35´´ latitud norte i 84º 43´ 7´´, 5
lonjitud al oeste del meridiano de Paris,[60] en una hermosa i
pintoresca llanura al oeste de la entrada del puerto, i sus cercanias,
así como los pueblos inmediatos eran los mas ricos i mejor poblados de
la isla; el caserio ocupaba una estension de novecientas toesas de largo
i quinientas de ancho, era de un solo cuerpo, de silleria, de airosa
forma i en su conjunto de mui bella apariencia; i su poblacion se
componia de jentes las mas atentas i sociales de toda la América
española, mui dadas a imitar las costumbres i maneras francesas tanto en
sus trajes i conversacion, como en el buen gusto de su mesa i en el
adorno de sus casas. Contribuian a la hermosura de la ciudad once
iglesias i monasterios i dos grandes hospitales: las iglesias eran ricas
i magníficas, particularmente las de Recoletos, Santa Clara, San Agustin
i San Juan de Dios, cuyo interior estaba adornado con altares, lámparas
i candelabros de oro i plata de un gusto esquisito. Servia de punto de
reunion i lugar de recreo a los habaneros la plaza de Armas, rodeada
toda de casas de un frente uniforme; i la zanja real de Antoneli daba
paso a las aguas de la Chorrera para satisfacer las necesidades de la
ciudad i proveer al arsenal i la escuadra.[61] La poblacion de la Habana
i su distrito se calculaba entónces en setenta mil almas[62] i la del
resto de la isla quizá no escedia de sesenta mil.
[60] Humboldt. Essai politique.
[61] Beatson's Naval and Military Memoirs.
[62] Pezuela. Ens. histórico.
El comercio de la Habana relativamente al que hacian los españoles con
América, era ya en aquella época mui considerable i el mayor de todos
los puertos de la isla. Ademas de surtir de mercancias a los pueblos del
interior i del litoral, esportaba gran número de cueros, estimados por
su escelente calidad, i tambien azúcar, tabaco i otros efectos. El
comercio de importacion se hacia por los buques matriculados de Cádiz i
Canarias, ademas del que se toleraba a los mercantes españoles que
comerciaban con los puertos del continente hispano-americano,
particularmente los que volvian de Cartajena, Porto-bello i Veracruz
para España, i entraban en la Habana a renovar sus provisiones, hacer
aguada i gozar de la conveniencia de salir con el convoi que en el mes
de setiembre regresaba a la Península con los galeones cargados con las
riquezas del Perú i Chile, i la flota con los tesoros de Nueva España.
La aglomeracion periódica de gran número de naves mercantes i de guerra
habia introducido en la Habana la costumbre de hacer una feria, durante
la cual reinaba una gran animacion en la ciudad; pues a la vez que
facilitaba las transaciones comerciales, servia de diversion i
pasatiempo a los marinos i navegantes, que aguardaban la salida del
convoi. En esa época se publicaba una órden prohibiendo bajo pena de la
vida que ninguna persona perteneciente a la escuadra se quedase a pasar
la noche en tierra, i todos se retiraban a bordo al disparar el cañonazo
que llamaban de aviso. Las provisiones eran entónces escesivamente
caras, i tan grande la circulacion de dinero, que ademas del precio
ordinario de los jornales se pagaba a cada esclavo jornalero un esceso
de cuadro pesos al dia a los varones i dos a las hembras.
Fácil es de suponer que una ciudad tan importante habia de estar bien
defendida. La entrada del puerto lo estaba por la parte del este por el
fuerte castillo del Morro, situado en una roca elevada, de forma
irregular algo semejante a un triángulo, en cuyos muros i baluartes
habia cuarenta cañones montados; por la bateria de los Doce Apóstoles,
llamada así por montar igual número de cañones de a 36, situada hácia el
interior del puerto en la parte baja de los baluartes del Morro que
miran al sud-oeste, casi al nivel del mar, i por la de la Divina Pastora
con 14 cañones a flor de agua, en un punto un poco mas elevado que la
anterior, haciendo frente a la puerta de la Punta. Hácia el oeste, en la
misma entrada del puerto i como a doscientas varas de esta puerta,
estaba el castillo de la Punta, de forma cuadrada, con cuatro baluartes
bien montados de artilleria, i en la misma direccion, ya en la ciudad,
el llamado la Fuerza con veinte i dos piezas, de igual forma i con el
mismo número de baluartes que el anterior, aunque no de construccion tan
sólida; el cual, ademas de ser la residencia ordinaria del gobernador,
servia de depósito a los caudales del rei. Entre ambos fuertes,
orillando la bahia, se estendian algunos baluartes mui bien artillados.
Las murallas corrian por la parte de tierra desde la puerta de la Punta
hasta el arsenal, revestidas de cantos labrados, con baluartes i
parapetos i un foso derrumbado por varios puntos i casi vuelto a cubrir,
particularmente detras de las puertas de la Punta i de Tierra, por donde
en caso de un sitio pudiera levantarse una trinchera i causar gran daño
a la plaza. Desde la primera a la segunda puerta mencionadas el terreno
se estiende con un ascenso suave, i en él se veian algunos jardines i
haciendas de pasto, cubiertas de innumerables palmares. Delante de la
puerta de Tierra habia un rebellin, i el cerro que desde allí se dilata
hasta el arsenal era el mas elevado de la ciudad i mas escabroso que el
del lado de la Punta. Tales eran las fortificaciones de la Habana en
aquella época, las mejores que tenia España en las Antillas i dignas de
la importancia de aquel puerto.
Pero aunque fuertes, tenian defectos de posicion que no podrian ménos de
producir grandes ventajas a cualquier enemigo que intentase apoderarse
de la plaza, pues tanto la ciudad como los fuertes estaban dominados por
muchas alturas de fácil acceso. Al este del puerto, el monte llamado la
Cabaña, donde despues se construyó el castillo que lleva su nombre,
domina en gran parte el Morro i enteramente la Punta, la Fuerza i toda
la parte nordeste de la ciudad, que como puede juzgarse por la
descripcion anterior, era la mejor fortificada. Al oeste de la poblacion
se estendia un suburbio llamado de Guadalupe, cuya iglesia estaba
situada en una eminencia a media milla de la puerta de Tierra, al mismo
nivel de ésta i mas alta que todas las demas fortificaciones en aquella
direccion: desde el lado del norte de esa eminencia podia flanquearse la
puerta de la Punta, i por el sud-este se dominaba la fábrica del
arsenal. La zanja real viene por la parte del norte a bajar al foso
cerca de la puerta de Tierra i de allí sigue hasta el arsenal, donde
hacia mover un molino de acerrar: a media milla de la iglesia
mencionada está el puente de Chavez, construido sobre un arroyo que va a
desaguar a la bahia, el cual sirve para unir el camino central de la
isla hasta Baracoa, i desde este puente al Lazareto hai solamente dos
millas con un cerro intermedio: una trinchera levantada entre estos dos
puntos cortaria la comunicacion de la Habana con el resto de la isla. De
estas observaciones se deducirá facilmente que aunque bien fortificada,
aquella ciudad no era inespugnable en los tiempos de la invasion
inglesa.[63]
[63] Beatson's Naval and Military Memoirs.