Que trata del pregon que dio Lope de Aguirre en la Burburata contra
su Magestad, apregonando guerra a fuego y a sangre.
Llegado Lope de Aguirre con sus secazes al pueblo de la Burburata, se
alojo en el lo mejor que le parecio, poniendo en su persona y
alojamiento mucha mas guardia que asta halli, y biuiendo el muy mas
rrecatado, a causa de que como estaua en Tierra Firme temiase que alguno
o algunos de sus soldados, atreuiendose a sus pies, y queriendo rredemir
el castigo que merecian con dalle a el la muerte, no tuuiesen algun
atreuimiento viendolo solo y desaconpañado y lo matasen; de lo qual
podia su merced estar seguro, porque tenia tan leales ssoldados que
osaran zertificar muchas perssonas que segun las ganas de andar a rrouar
y hazer mal todos tenian, aunque le toparan en el monte solo y
desarmado, no le dieran la muerte, antes lo sacaran a tierra de paz y lo
conservaran para tenello siempre por caueza, porque no pensauan topar
con otro capitan que tan amigo fuese de rouar, hurtar y matar como Lope
de Aguirre, y que mas desimulase y se holgase con las uellaquerias y
crueldades que sus soldados hazian y desverguencas y blasfemias que
dezian; y queriendo dar horden en su abiamiento para pasar adelante,
luego esparcio algunos de sus soldados a la rredonda del pueblo para
que buscasen algunas caualgaduras en que lleuasen la municion y los
demas aparatos de guerra, y poniendo los soldados toda la solezytud y
diligencia que pudieron en auer caualgaduras, juntaron de por alli zerca
obra de beinte y cinco o treinta bestias cauallares y las mas yeguas
zerreras e yndomitas, en la busca de las quales se enpuyaron ziertos
soldados en puyas que en algunos caminos se auian puesto de yndustria
por los uecinos, no mirando por donde yban, ciegos con la desordenada
codicia que de hazer mal y rrouar lleuauan; lo qual sauido por Lope de
Aguirre, porque pareciese que sentia mucho la desgrazia sucedida
aquellos soldados y que los amaua mucho, comenzo a henzenderse en vna
yra enfernal, diziendo muchas blasfemias contra nuestro señor Dios y
contra sus santos, y haziendo muy crueles amenazas contra los uecinos de
aquel pueblo; y porque no pareziese que no se sastifacia con aquello que
dezia, sino que deseaua ponello por la hobra, mando luego como rrey
apregonar guerra zeuil[454] y creminal, a fuego y a sangre, contra el
Rrey de Castilla y sus uasallos, metiendo a cuchillo todos quantos por
delante topasen, con pena que al soldado de los suyos que a qualquiera
prisionero que a las manos oviesse luego no lo matase, por el mesmo caso
se le quytase la uida al tal soldado, y ecetando a solos aquellos que
sin ninguna fuerza y rresistencia, de su propia boluntad, le uiniesen a
seruir y seguir.
Esta guerra se apregono con toda solenidad de tronpetas y atavales en el
pueblo de la Burburata, y desmandandose sus soldados mas a lo largo y
hazer mal como en tierra de henemigos, andauan por los hatos, cortijos y
estancias de los uecinos, buscando que rrobar y en que hazer mal y daño,
y assi en vna estancia questaua hobra de quatro leguas del pueblo,
hallaron a vn Chauez, que hera alcalde hordinario de aquel pueblo, y
luego con muy gran rregocijo lo trajeron ante su capitan, y no lo
quysieron matar a fin de ynformarse del donde estauan los demas uezinos
y donde tenian sus haziendas, y dejaron en la propia estancia a su muger
del mismo Chauez y a una hija suya que alli estaua con el[455], que era
casada con vn Don Julian de Mendoza.
Assi mesmo prendieron estos traidores soldados otro mercader que andaua
al monte, llamado Pedro Nuñez, y trajeronlo ante su capitan Lope de
Aguirre, al qual le pregunto que porque se huia, y el soldado[456] le
rrespondio que de miedo del y de su jente, y el traidor le rreplico que
le dijese que dezian del y de sus conpañeros en aquella tierra, y el
Pero Nuñez le dijo que nonada, y Aguirre le torno a persuadir que dijese
la uerdad de lo que se decia, y que no ouiese miedo ni temor alguno, que
el le daua su fee y palabra que no rreciuiria por ello mal ni daño, y
asi mesmo todos los que alli estauan se lo persuadian, diziendole que
pues su jeneral se lo mandaua, que lo dijese y no obiese miedo. El pobre
mercader, uiendose tan acosado y persuadido de todos, dijo: «dizen,
señor, que vuestra merced, y todos los que con el bienen, luteranos,
malos y crueles». El traidor se enojo de lo que el mercader le dijo, y
quytandose una zelada que en la caueza traia, le amago a tirar con ella,
diziendole: «baruaro, necio, no sois mas majadero queso», pero no le
tiro la zelada; mas después lo mato, como adelante se dira.