CAPITULO CATORZE

Como el Gouernador se enbarco en la isla de Garcia y fue asta

Carau, donde le salieron de paz los yndios.

Acauado el tiempo dicho se enbarco el Gouernador con su jente en las

chatas y bergantin que le auia quedado, enbarcando los cauallos que

tenia hen ellas, que serian treinta y siete, porque asta alli se le

auian muerto tres, y toda la mas gente en canoas y balssas. Comenco a

nauegar por el braco del rrio que yba a mano derecha de la isla, por

donde topo muchas yslas que el rrio hazia, las quales heran pobladas, y

los moradores se auian todos alzado con el miedo que de los españoles

tenian, por la mala uezindad que Garcia de Harze y sus conpañeros les

auian echo los dias questuuieron en la isla arriua dicha. Solamente se

hallauan en los pueblos de estas islas la comida de maiz, yuca y batatas

que tenian en el canpo senbradas, y algunas gallinas y gallos blancos

despaña y algunos papagayos y guacamayas blancos, cosa cierta vista en

pocas partes en las Indias.

Yendo desta suerte nauegando den ysla en ysla, aprouechandose de lo que

hallauan, dieron de rrepente, despues de auer nauegado algunos dias, en

vn pueblo de yndios questaua en la mano derecha del rrio, en la tierra

firme, la jente del qual asi mesmo estaua alzada por la noticia que de

la crueldad de los españoles tenian; el qual pueblo se llamaua Carari, y

asi se llamo la prouincia de Carari.

En este pueblo salieron algunos yndios por el agua a uer el armada desde

lejos, porque con el temor que tenian no se osauan llegar muy zerca.

Fue Dios seruido questando el armada en este pueblo de Carari, vino vn

casique con ciertos yndios de paz y trajo cierto pescado y otras cosas

de comer, al qual el Gouernador rreciuio muy bien y lo halago y dio

algunas cossas, como fueron quentas y huchillos[247], por uer si podia

hazelles perder el miedo y que diesen vnos a otros noticia del bien que

se les hacia, para que comunicandose con los españoles tuuiese el

Gouernador alguna claridad de la tierra, lleuando enhilada la paz el

rrio auajo.

Enuio luego el Gouernador este casique muy contento con los rrescates

dichos, el qual dio la nueua del buen tratamiento que se les hazia a sus

conpañeros, por los quales sauido comenzaron a venir de paz muchos

dellos, trayendo de las comidas que tenian, las quales les pagaua el

Gouernador a fin de tenelles propicios y contentos para el efeto dicho;

y temiendose que los soldados, como la mayor parte son atreuidos,

especialmente con yndios chontales, no les hiciesen alguna molestia o

bejacion, con que les diesen ocasion a que la paz que auian dado y el

tanto procuraua y deseaua conserualla, quebrasen y se alcasen, mando que

ningun soldado tratase ni rrescatase con los yndios, sino que los dejase

yr a donde el estaua y despues de auellos el contentado, rreparteria la

comida que trajesen entre los soldados que mas necesidad tuuiesen; el

qual lo hazia asi, aunque algunos soldados no lo tuuieron por bueno, y

no haciendo mucho caso de lo que el Gouernador auia mandado, ascendidas

rrescatauan con los yndios, vnas uezes contentandolos con dadiuas y

otras uezes quitandoles lo que traian al moginete[248]; y desta suerte

se nauego algunos dias por esta prouincia de Carari, y con toda esta

seguridad no esperauan los yndios en sus pueblos, sino poniendo en cobro

sus mugeres e hijos e hazienda, salian por el rrio en sus canoas a

rrescatar como esta dicho.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 70 / 273 题