CAPITULO SSEIS

Que trata de lo que passo sobre la prision y muerte de los que

mataron a Pedro Rramiro.

Ssauido por el Gouernador este diabolico subcesso y temiendose que el

demonio no yncitase a los demas soldados a que con alguna falsa

apariencia quisiesen auiotinarse[221] con los quatro matadores, se

partio luego solo para donde estauan, y quyso yr sin conpañia porque

estaua confiado de la mucha confianza que los dos caudillos tenian en

el, como arriua se a dicho, y tanbien porque si yva con mano armada a

prendellos, se temerian del castigo y pena que merecian, y assi se

alterarian y alborotarian y podrian suceder otros scandalos y daños

mayores, por lo qual solo con este nonbre del Rrey, que con muy justo

titulo, de los buenos es amado y de los malos temido, llego donde estaua

la jente y los que auian muerto al theniente Pedro Rramiro, los quales

no tuuieron lugar de yncitar ni conbertir la demas jente a que pusiesen

las uidas por su defensa, y asi se ausentaron de alli luego que llego el

Governador, por encubrir alguna parte de su desuerguenza, lo qual,

uisto por el Gouernador, les ynbio a dezir que no hera justo que unos

honbres como hellos se hiziesen culpantes en un caso como aquel que

notoriamente auian seruido a su Magestad hen ello, y que caso que otra

cosa fuera, que vien sauian ellos la hobligacion que tenian a seruilles;

que mejor hera que paresciessen y que el los librase, que no que otro

juez viniese y los castigase.

Con estas y otras rracones y buenos comedimientos, y confiados los

caudillos, como esta dicho, de la antigua amistad y parentesco que con

Pedro de Orsua tenian, se uinieron a el. Para mas asegurallos, los enuio

que se fuesen al pueblo de Santa Cruz, y que alla se daria la mejor

horden que ser pudiese para que fuesen libres. Llegado el gouernador

Pedro de Horsua al pueblo de Santa Cruz, donde hallo los matadores

confiados de su bana esperanza, los hizo prender y poner a muy buen

rrecaudo, oyendolos muy por entero y guardandoles todos los terminos que

qualquier juez deue hazer, avnque el no estaua obligado a hello por ser

el negocio tan arduo; donde conclussas sus causas, los condeno a muerte,

y aunque las sentencias se les auia notificado, los despriuados[222]

creyeron que lo auia hecho el Gouernador por cunplir con su oficio de

juez, y que les otorgara su apelacion para la rreal Audiencia de Lima,

lo qual, asi mesmo, tuuieron entendido muchos de los que en aquel pueblo

estauan.

El Gouernador, quiriendo antes cumplir con su Rrey y señor y esecutar la

justicia en su propia sangre que dejar de hazer el deuer ni dar ocassion

a que de su persona se dijese cosa yndeuida, forcando para hello su

boluntad, y posponiendo las leyes menores de amistad a las de lealtad,

mando que luego, yncontinente les cortasen las cauezas publicamente, sin

enbargo de sus apelaciones; y asi hizieron justicia en estos matadores,

esecutando hen ellos las sentencias que auia pronunciado el gouernador

Pedro de Horsua justa y derechamente.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 62 / 273 题