CAPITULO DIEZ

En el qual se escriue la guazauara que los yndios del Cenufana

dieron a los españoles, y como despues de auer llegado a la noticia

en cuya demanda yban, se boluieron a Uraba.

Quando los españoles, llegaron a la poblazon de Abiue, yban ya tan

faltos de todas las cosas, asi para su uestir como para sus cauallos,

que casi los lleuauan de diestro, por no tener herraduras que les poner,

y menos osauan caualgar en hellos por no despeallos[101] de suerte que

despues no se pudiesen menear y se les quedasen perdidos por el camino,

cosa muy perjuicial para la salud de los propios españoles, porque como

otras veces e dicho, es cierto que do quiera que los españoles entren

sin cauallos, como aya cantidad de yndios, van a muy gran peligro de ser

muertos y desvaratados, porque los yndios sienpren en la primera vista

que con los españoles tienen, se les hazercan y se juntan con ellos muy

bestialmente y sin ninguna horden, pareciendoles que son jentes

ynferiores a hellos, pero después que son lastimados con sus espadas y

atropellados con los cauallos, sin ser hellos poderosos para dagnificar

a los españoles, cobran gran temor, el qual pocas vezes pierden y les

pareze que todo el daño que an reszeuido, se lo an echo los cauallos, y

asi tienblan de uer su terrible aspeto, y asi haze mas vn solo cauallo

en vna guazauara que muchos soldados, y a esta causa, como hombres

uaquianos que sauian y por espiriencia auian entendido quanto les

ynportaua el conseruar y rreseruar los cauallos, los lleuauan

rreseruados y de diestro sin echalles cosa alguna encima, porque como la

tierra hera aspera y muy doblada y los cavallos yban descalcos o sin

herraduras, estaua claro que si les echauan carga encima que en haciendo

fuerza con las manos y pies, se les auian de gastar las uñas, y en

faltandoles estas no auian de poder caminar, y finalmente, como luego se

dira, por auer conseruado con tanto cuidado los cauallos, conseruaron

los españoles que en esta jornada yban, las uidas.

Los yndios que auitauan y tenian sus poblacones junto o comarcanas a

Abiue, como entendieron la partida de los españoles, determinaron

juntarse y enboscarse junto al camino por do auian de pasar para hazer

hen ellos algun daño. E asi para su hecho muy fauorable vna espesa o

escura niebla que aquel dia por la mañana hazia, con la qual los

españoles, priuados de poder uer la zedalada[102], se metian

descuidadamente hen ella, donde sino fuera con particular auxilio del

cielo, no pudieran escapar; pero todo lo rremedio Dios por su

misericordia, con que ya que los nuestros se yban hazercando a la

enboscada las nieblas se alzaron de golpe y descubrieron de suerte que

claramente se pudo uer la turba de los yndios que los estauan esperando,

los quales como se uieron asi[103] desnudos y desanparados del uelo que

sobre si tenian, que los auia ocultado, y que ya heran vistos y sentidos

de los españoles, comencaronse a retirar[104] hazia una montaña que

cerca tenian, y los españoles a seguilles hasta metellos y encerrallos

en el arcabuco, donde estauan mas corrouorados y fortalecidos los yndios

que los españoles.

A la segunda jornada despues de la salida de Abibe, llegaron los

soldados á vn buen sitio llano y rraso y bien proueido de comidas y de

muchas labrancas de maiz y de otras rraices y semillas que los yndios

tenian para su sustento. Determino el capitan Cessar, con acuerdo de los

mas y mejores, descansar algunos dias alli y rreformar la jente y los

cauallos, para que llegasen descansados a donde el casique Cenufana

estaua, porque segun las señales auian uisto, les parescian que no

podian dejar de tener alguna guazauara o pelea con los yndios y con

aquel varuaro que claramente les auia ynbiado a dezir que deseaua ya

uellos buenos y gordos por gustar que sauor tenian sus carnes.

Auia desde este alojamiento al pueblo deste casique cinco leguas; pero

el varuaro, desque sintio que los españoles se azercauan tanto, no

quiso esperar a que llegasen a su pueblo, si no salillos a receuir al

camino con la jente que tenia junta de toda aquella prouincia, que hera

a la menor estimacion de los que con menos pauor los consideraron, mas

de beinte mill yndios, los quales al seteno dia amanecieron puestos en

vn cerro sobre el alojamiento de los españoles, todos a punto de guerra

con sus macanas y dardos y piedra de que uenian muy preuenidos y aun

cargados de grandes mochilas de guijarros escoxidos a posta para tener

que tirar. Traian consigo sus mugeres con ollas y otros aderecos para

guisar de comer de la carne de los españoles.

Estuvieron dos dias en el zerro, y al tercero, que tenian determinado de

arremeter, talaron vnos grandes maicales y labranzas que entre sus

alojamientos y de los españoles auia, y mandaron a sus mugeres que

pusiesen grandes ollas de aguas a calentar, para pelar y lauar la carne

de los españoles; y con esto tomaron las armas en las manos y comenzaron

a mouerse contra los nuestros, los quales, considerando la multitud de

baruaros que sobre si tenian, y que parecia cosa ynposible auer uitoria

de hellos, encomendaronse a Dios y caualgando en sus cauallos, los

quales auian herrado con pedazos de herraduras que para aquel menester

avian guardado, se rrepartieron en dos partes y determinaron de salir al

enquentro a los yndios, para con esta muestra de animo dar antender a

sus contrarios que heran poderosos para pelear con ellos y rresistillos.

Juan de Cespedes, con otros dos de a cauallo y algunos peones que los

siguieron, arremetieron a un esquadron que por vna loma auajo se les

uenian azercando muy despazio. El capitan Cesar y Martin Niañez en sus

cauallos, con otros nueue o diez peones, hizieron rrostro a otro

grandisimo esquadron de yndios que por otra parte se les azercaua, en el

qual uenia el casique o señor del Cenu, y arremitiendo los españoles con

los yndios por la horden que tengo dicho, comenzaron a pelear su

guazauara tan reñida y trauajossa para los españoles quanto calamitosa

para los yndios, porque los de a cauallo y los demas peones, en el punto

que zerraron con ellos, comencaron a herirlos tan cruelmente que como

hellos heran muchos y uenian muy juntos y desnudos, no auia mas de picar

o dar estocadas y pasar de largo, y como los yndios beian caher yndios

en el suelo y no beian boluer atras a los españoles, desmayauan y

perdian el coraje y esperanza que de auer uitoria traian; y asi, despues

de auer peleado buen rrato y de auer uisto el poco daño que en los

españoles, guardados por voluntad de Dios, hazian, se comencaron a

rretirar, y los españoles a seguillos asta metellos en los terminos de

sus alojamientos, con perdida de gran numero de yndios que por aquel

suelo quedaron muertos, cosa de que se admiraron y marauillaron mucho

los propios españoles, y les parecia cosa ynposible auer ellos muerto

tanta cantidad de yndios como despues de la guazauara se hallaron por

aquel suelo, en tan poco tiempo como la pelea duro. De los españoles no

murio ninguno, aunque todos los mas de los que pelearon salieron

heridos, pero no de heridas mortales ni peligrosas.

Los yndios, visto[105] que con aquella arremitida les auia ido tan mal,

quisieron prouar su fortuna con la oscuridad de la noche, y dar en el

alojamiento de los españoles. Fueron sentidos antes de llegar a donde

los españoles estauan, y salieron a hellos algunos soldados de a cauallo

y de a pie, solo hazer vna muestra y espantallos si pudiesen, porque no

les convenia de noche trauar pelea con los yndios; pero los baruaros

estauan tan admedrentados del suceso de la guazauara pasada, quen

sintiendo que los españoles salian de sus alojamientos, boluieron las

espaldas y se rretiraron tan llenos de miedo quanto sus hobras lo

mostrauan, pues nunca fueron parte las ynportunaciones de las guias y

lenguas que los españoles consigo tenian, que les animauan e

yncitauan[106] en su propio lenguaje materno a que arremetiesen con los

españoles, diciendoles los pocos que heran y como entre hellos auia

muchos de animo afeminado y muy neutrales; que arremetiesen briosamente

a hellos y los lleuarian con la facilidad que el uiento lleuaua las

pajas[107].

Otro dia siguiente vinieron al alojamiento de los españoles dos yndios

con gran temor y umilldad, los ojos puestos en tierra y casi tenblando

de miedo, enbiados de su propio casique a pedir al capitan Cesar que les

dejalle lleuar los cuerpos de vn hermano del señor o casique de aquella

tierra y de un capitan, que auian sido muertos en la pelea, para

enterrallos. Otorgoselo el capitan Zesar, y preguntoles como venian tan

temerosos y amedrentados que aun los ojos no osauan alzar a mirar los

soldados: dexeron que tenian gran miedo y temor dellos por tantos yndios

como auian muerto el dia antes, y aquel que mas los auia temoricado y

espantado auia sido vn honbre que con los demas españoles se auia

hallado en la pelea sobre vn cauallo blanco y con vna espada en la mano,

al qual ni a su cauallo no lo uian alli con los que presentes estauan,

cuyas armas heran de gran rresplandor y lliustre y que en todo hera muy

diferente de los demas que peleauan de cauallo, porque los otros

lleuauan lanzas, y solo aquel peleaua con vna espada. Admirados los

españoles desto que los yndios les decian, les mostraron todos los

cauallos y soldados que en el alojamiento estauan, y claramente dixeron

no ser ninguno de hellos.

Tomaron los yndios sus cuerpos muertos y fueronse adonde su casique

estaua, con lo qual se lleuantaron los yndios del cerro[108] que tenian

puesto, y se rretiraron a sus poblazones y a otras partes, donde les

parecia que podrian estar seguros de los españoles.

Pasados seis dias despues desta guazauara, el capitan Cesar con sus

conpañeros paso adelante, en demanda de buhio del diablo de aquella

prouincia, y llegaron a un rrio grande, donde los yndios tenian echa una

puente[109] para su seruicio, de maromas y bejucos, muy ancha y muy

fuerte y de su echura muy admirable a los ojos de los que la uieron,

pero estaua desconpuesta, porque a la ora que los yndios entendieron que

los españoles pasauan adelante, desataron las maromas y sogas de la una

banda y dejaron colgar y prender la puente a la otra parte, de suerte

que les fue nezesario a los nuestros badear el rrio con sus cauallos; lo

qual hizieron con arto trauajo y rriesgo de parescer ahogados, por

lleuar mucha agua el rrio, pero por buena horden[110] que se dieron, se

les obo de hahogar vn soldado llamado Gonzalo Hernandez, natural de

Alcantara, por querer pasar a hancas de su caballo una yndia, la qual

tanbien se ahogo. Llamase este rrio del Guaca, porque en la rriuera del

estaua el pueblo del casique, sin cosa que fuese de provecho, porque

todo lo auian alzado y escondido los yndios, y el buhio o sepultura del

diablo, al qual en aquella lengua llaman guaca, y de aqui toma la

nominacion el rrio, como de cossa mas señalada y principal entre estos

baruaros.

Estuuieron en este pueblo los españoles mas de veinte y cinco dias,

rreformando y conualeciendo algunos que auian enfermado. Hallaron poco

oro para lo que esperauan hallar, porque en vn buhiyelo[111] pequeño y

en el del diablo, solamente ouieron e hallaron seis mill pesos, y con lo

que de otras sepulturas que cauaron juntaron entre todos hasta treinta

mill pesos de buen oro, con lo qual dieron la buelta a Uraba por

diferente camino del que auian lleuado y mas derecho, por el qual

solamente tardaron poco mas de beinte dias en llegar a San Seuastian de

Buenauista[112] al cauo de nueue meses que auian salido della, sin que

en todo este tiempo se oviese tenido noticia destos españoles ni de su

cuceso[113], y asi llegaron a tiempo que por tener ya perdida la

esperanza del quel capitan Zessar y estos sus conpañeros parescerian,

por tenellos por muertos, estaua el pueblo para despoblarse, y

ciertamente hellos pasaran adelante y no boluieran atras si la falta del

herrage para los cauallos no los constriñera a hello; por que la tierra

que por delante tenian los conbidaua a que uiesen y descubriesen lo que

a la uista se les oponia, que heran vnas largas y estendidas cauanas o

canpiñas, avnque de tierra doblada, que corren asta Cali y aun asta

Piru, sin auer arcabuco ni montaña de por medio, sino es entre Caramanta

y Enzerma, dondesta vn pedazo de monte, pero todo lo demas es rraso y

esconbrado de montañas que suelen ser fastidiosas y de gran pesadunbre y

aun trauajosas para los caminantes.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 35 / 273 题