En el qual se escriue la guazauara que los yndios del Cenufana
dieron a los españoles, y como despues de auer llegado a la noticia
en cuya demanda yban, se boluieron a Uraba.
Quando los españoles, llegaron a la poblazon de Abiue, yban ya tan
faltos de todas las cosas, asi para su uestir como para sus cauallos,
que casi los lleuauan de diestro, por no tener herraduras que les poner,
y menos osauan caualgar en hellos por no despeallos[101] de suerte que
despues no se pudiesen menear y se les quedasen perdidos por el camino,
cosa muy perjuicial para la salud de los propios españoles, porque como
otras veces e dicho, es cierto que do quiera que los españoles entren
sin cauallos, como aya cantidad de yndios, van a muy gran peligro de ser
muertos y desvaratados, porque los yndios sienpren en la primera vista
que con los españoles tienen, se les hazercan y se juntan con ellos muy
bestialmente y sin ninguna horden, pareciendoles que son jentes
ynferiores a hellos, pero después que son lastimados con sus espadas y
atropellados con los cauallos, sin ser hellos poderosos para dagnificar
a los españoles, cobran gran temor, el qual pocas vezes pierden y les
pareze que todo el daño que an reszeuido, se lo an echo los cauallos, y
asi tienblan de uer su terrible aspeto, y asi haze mas vn solo cauallo
en vna guazauara que muchos soldados, y a esta causa, como hombres
uaquianos que sauian y por espiriencia auian entendido quanto les
ynportaua el conseruar y rreseruar los cauallos, los lleuauan
rreseruados y de diestro sin echalles cosa alguna encima, porque como la
tierra hera aspera y muy doblada y los cavallos yban descalcos o sin
herraduras, estaua claro que si les echauan carga encima que en haciendo
fuerza con las manos y pies, se les auian de gastar las uñas, y en
faltandoles estas no auian de poder caminar, y finalmente, como luego se
dira, por auer conseruado con tanto cuidado los cauallos, conseruaron
los españoles que en esta jornada yban, las uidas.
Los yndios que auitauan y tenian sus poblacones junto o comarcanas a
Abiue, como entendieron la partida de los españoles, determinaron
juntarse y enboscarse junto al camino por do auian de pasar para hazer
hen ellos algun daño. E asi para su hecho muy fauorable vna espesa o
escura niebla que aquel dia por la mañana hazia, con la qual los
españoles, priuados de poder uer la zedalada[102], se metian
descuidadamente hen ella, donde sino fuera con particular auxilio del
cielo, no pudieran escapar; pero todo lo rremedio Dios por su
misericordia, con que ya que los nuestros se yban hazercando a la
enboscada las nieblas se alzaron de golpe y descubrieron de suerte que
claramente se pudo uer la turba de los yndios que los estauan esperando,
los quales como se uieron asi[103] desnudos y desanparados del uelo que
sobre si tenian, que los auia ocultado, y que ya heran vistos y sentidos
de los españoles, comencaronse a retirar[104] hazia una montaña que
cerca tenian, y los españoles a seguilles hasta metellos y encerrallos
en el arcabuco, donde estauan mas corrouorados y fortalecidos los yndios
que los españoles.
A la segunda jornada despues de la salida de Abibe, llegaron los
soldados á vn buen sitio llano y rraso y bien proueido de comidas y de
muchas labrancas de maiz y de otras rraices y semillas que los yndios
tenian para su sustento. Determino el capitan Cessar, con acuerdo de los
mas y mejores, descansar algunos dias alli y rreformar la jente y los
cauallos, para que llegasen descansados a donde el casique Cenufana
estaua, porque segun las señales auian uisto, les parescian que no
podian dejar de tener alguna guazauara o pelea con los yndios y con
aquel varuaro que claramente les auia ynbiado a dezir que deseaua ya
uellos buenos y gordos por gustar que sauor tenian sus carnes.
Auia desde este alojamiento al pueblo deste casique cinco leguas; pero
el varuaro, desque sintio que los españoles se azercauan tanto, no
quiso esperar a que llegasen a su pueblo, si no salillos a receuir al
camino con la jente que tenia junta de toda aquella prouincia, que hera
a la menor estimacion de los que con menos pauor los consideraron, mas
de beinte mill yndios, los quales al seteno dia amanecieron puestos en
vn cerro sobre el alojamiento de los españoles, todos a punto de guerra
con sus macanas y dardos y piedra de que uenian muy preuenidos y aun
cargados de grandes mochilas de guijarros escoxidos a posta para tener
que tirar. Traian consigo sus mugeres con ollas y otros aderecos para
guisar de comer de la carne de los españoles.
Estuvieron dos dias en el zerro, y al tercero, que tenian determinado de
arremeter, talaron vnos grandes maicales y labranzas que entre sus
alojamientos y de los españoles auia, y mandaron a sus mugeres que
pusiesen grandes ollas de aguas a calentar, para pelar y lauar la carne
de los españoles; y con esto tomaron las armas en las manos y comenzaron
a mouerse contra los nuestros, los quales, considerando la multitud de
baruaros que sobre si tenian, y que parecia cosa ynposible auer uitoria
de hellos, encomendaronse a Dios y caualgando en sus cauallos, los
quales auian herrado con pedazos de herraduras que para aquel menester
avian guardado, se rrepartieron en dos partes y determinaron de salir al
enquentro a los yndios, para con esta muestra de animo dar antender a
sus contrarios que heran poderosos para pelear con ellos y rresistillos.
Juan de Cespedes, con otros dos de a cauallo y algunos peones que los
siguieron, arremetieron a un esquadron que por vna loma auajo se les
uenian azercando muy despazio. El capitan Cesar y Martin Niañez en sus
cauallos, con otros nueue o diez peones, hizieron rrostro a otro
grandisimo esquadron de yndios que por otra parte se les azercaua, en el
qual uenia el casique o señor del Cenu, y arremitiendo los españoles con
los yndios por la horden que tengo dicho, comenzaron a pelear su
guazauara tan reñida y trauajossa para los españoles quanto calamitosa
para los yndios, porque los de a cauallo y los demas peones, en el punto
que zerraron con ellos, comencaron a herirlos tan cruelmente que como
hellos heran muchos y uenian muy juntos y desnudos, no auia mas de picar
o dar estocadas y pasar de largo, y como los yndios beian caher yndios
en el suelo y no beian boluer atras a los españoles, desmayauan y
perdian el coraje y esperanza que de auer uitoria traian; y asi, despues
de auer peleado buen rrato y de auer uisto el poco daño que en los
españoles, guardados por voluntad de Dios, hazian, se comencaron a
rretirar, y los españoles a seguillos asta metellos en los terminos de
sus alojamientos, con perdida de gran numero de yndios que por aquel
suelo quedaron muertos, cosa de que se admiraron y marauillaron mucho
los propios españoles, y les parecia cosa ynposible auer ellos muerto
tanta cantidad de yndios como despues de la guazauara se hallaron por
aquel suelo, en tan poco tiempo como la pelea duro. De los españoles no
murio ninguno, aunque todos los mas de los que pelearon salieron
heridos, pero no de heridas mortales ni peligrosas.
Los yndios, visto[105] que con aquella arremitida les auia ido tan mal,
quisieron prouar su fortuna con la oscuridad de la noche, y dar en el
alojamiento de los españoles. Fueron sentidos antes de llegar a donde
los españoles estauan, y salieron a hellos algunos soldados de a cauallo
y de a pie, solo hazer vna muestra y espantallos si pudiesen, porque no
les convenia de noche trauar pelea con los yndios; pero los baruaros
estauan tan admedrentados del suceso de la guazauara pasada, quen
sintiendo que los españoles salian de sus alojamientos, boluieron las
espaldas y se rretiraron tan llenos de miedo quanto sus hobras lo
mostrauan, pues nunca fueron parte las ynportunaciones de las guias y
lenguas que los españoles consigo tenian, que les animauan e
yncitauan[106] en su propio lenguaje materno a que arremetiesen con los
españoles, diciendoles los pocos que heran y como entre hellos auia
muchos de animo afeminado y muy neutrales; que arremetiesen briosamente
a hellos y los lleuarian con la facilidad que el uiento lleuaua las
pajas[107].
Otro dia siguiente vinieron al alojamiento de los españoles dos yndios
con gran temor y umilldad, los ojos puestos en tierra y casi tenblando
de miedo, enbiados de su propio casique a pedir al capitan Cesar que les
dejalle lleuar los cuerpos de vn hermano del señor o casique de aquella
tierra y de un capitan, que auian sido muertos en la pelea, para
enterrallos. Otorgoselo el capitan Zesar, y preguntoles como venian tan
temerosos y amedrentados que aun los ojos no osauan alzar a mirar los
soldados: dexeron que tenian gran miedo y temor dellos por tantos yndios
como auian muerto el dia antes, y aquel que mas los auia temoricado y
espantado auia sido vn honbre que con los demas españoles se auia
hallado en la pelea sobre vn cauallo blanco y con vna espada en la mano,
al qual ni a su cauallo no lo uian alli con los que presentes estauan,
cuyas armas heran de gran rresplandor y lliustre y que en todo hera muy
diferente de los demas que peleauan de cauallo, porque los otros
lleuauan lanzas, y solo aquel peleaua con vna espada. Admirados los
españoles desto que los yndios les decian, les mostraron todos los
cauallos y soldados que en el alojamiento estauan, y claramente dixeron
no ser ninguno de hellos.
Tomaron los yndios sus cuerpos muertos y fueronse adonde su casique
estaua, con lo qual se lleuantaron los yndios del cerro[108] que tenian
puesto, y se rretiraron a sus poblazones y a otras partes, donde les
parecia que podrian estar seguros de los españoles.
Pasados seis dias despues desta guazauara, el capitan Cesar con sus
conpañeros paso adelante, en demanda de buhio del diablo de aquella
prouincia, y llegaron a un rrio grande, donde los yndios tenian echa una
puente[109] para su seruicio, de maromas y bejucos, muy ancha y muy
fuerte y de su echura muy admirable a los ojos de los que la uieron,
pero estaua desconpuesta, porque a la ora que los yndios entendieron que
los españoles pasauan adelante, desataron las maromas y sogas de la una
banda y dejaron colgar y prender la puente a la otra parte, de suerte
que les fue nezesario a los nuestros badear el rrio con sus cauallos; lo
qual hizieron con arto trauajo y rriesgo de parescer ahogados, por
lleuar mucha agua el rrio, pero por buena horden[110] que se dieron, se
les obo de hahogar vn soldado llamado Gonzalo Hernandez, natural de
Alcantara, por querer pasar a hancas de su caballo una yndia, la qual
tanbien se ahogo. Llamase este rrio del Guaca, porque en la rriuera del
estaua el pueblo del casique, sin cosa que fuese de provecho, porque
todo lo auian alzado y escondido los yndios, y el buhio o sepultura del
diablo, al qual en aquella lengua llaman guaca, y de aqui toma la
nominacion el rrio, como de cossa mas señalada y principal entre estos
baruaros.
Estuuieron en este pueblo los españoles mas de veinte y cinco dias,
rreformando y conualeciendo algunos que auian enfermado. Hallaron poco
oro para lo que esperauan hallar, porque en vn buhiyelo[111] pequeño y
en el del diablo, solamente ouieron e hallaron seis mill pesos, y con lo
que de otras sepulturas que cauaron juntaron entre todos hasta treinta
mill pesos de buen oro, con lo qual dieron la buelta a Uraba por
diferente camino del que auian lleuado y mas derecho, por el qual
solamente tardaron poco mas de beinte dias en llegar a San Seuastian de
Buenauista[112] al cauo de nueue meses que auian salido della, sin que
en todo este tiempo se oviese tenido noticia destos españoles ni de su
cuceso[113], y asi llegaron a tiempo que por tener ya perdida la
esperanza del quel capitan Zessar y estos sus conpañeros parescerian,
por tenellos por muertos, estaua el pueblo para despoblarse, y
ciertamente hellos pasaran adelante y no boluieran atras si la falta del
herrage para los cauallos no los constriñera a hello; por que la tierra
que por delante tenian los conbidaua a que uiesen y descubriesen lo que
a la uista se les oponia, que heran vnas largas y estendidas cauanas o
canpiñas, avnque de tierra doblada, que corren asta Cali y aun asta
Piru, sin auer arcabuco ni montaña de por medio, sino es entre Caramanta
y Enzerma, dondesta vn pedazo de monte, pero todo lo demas es rraso y
esconbrado de montañas que suelen ser fastidiosas y de gran pesadunbre y
aun trauajosas para los caminantes.