Carta de Pedro de Heredia al Emperador, fechada en Cartajena á 25 de
Noviembre de 1535.
Despues de haver dicho que escrivio á S. M. con Alvaro de Torres, que
partió en el navio que llevó los 16.000 pesos (de que se hace mención en
la anterior i sospecho ser este Torres el que fue de Procurador)
prosigue:
«Lo después sucedido en la tierra es, como con estas nuevas del Perú
cargó tanta gente que nos hallamos en esta provincia de 800 hombres
arriba, e.... aunque ella sea fertil, 800 hombres de guerra no se pueden
sustentar; pues que..... en el reino de Toledo no se podrían sustentar,
quanto más en la provincia de Uraba e del Cenu, que donde se ha
descubierto el oro, que en esta provincia ha sido.--Porque mui esteril
de comidas, i en ellas los hombres no se pueden sustentar sino es á
mucha costa e trabajo: de donde sucedió tanta variedad en la gente, que
se hicieron muchos ecesos, asi entre los cristianos como en la guerra de
los Indios, sin se poder remediar ni entender unos á otros, é pusieron
las cosas en tan excesivos precios, que valia un cavallo 500 cs[97] e
aqui ordinariamente vale 80, e un negro otros 500, e un queso 50, e un
pernil otros tantos, e todas las otras cosas desta manera. E como
compravan las cosas á estos precios no huvo ninguno que no se adebdase
en mucha cantidad, de manera que quando bolvimos á esta ciudad é como
aquí tanta gente havia, e no nos podiamos sustentar, sucedió que ciertos
cavalleros que vinieron aquí de la villa de Madrid, me hicieron cierta
resistencia debajo de colores como digo, de hombres que venian con
pensamiento que cada uno havia de llevar 40 ó 50.000 pesos en llegando.
A los quales yo quise prender, é no pude, é se me salieron de la tierra
juntamente con otros, los quales fueron á la isla Española á hacer
relaciones no verdaderas, no enbargante que aqui se hizo proceso contra
ellos de la verdad, e se embio á la dicha isla Española, donde creo
proveeran lo que convenga al servicio de V. M.
»He sabido que las informaciones que en la isla Española se hicieron,
han enbiado á V. M. é..... como proveyeron Juez de residencia para aquí,
el qual veniendo por la mar quiso Dios que se perdiese el navio en que
el venia e se ahogase, de que me ha pesado: A V. M. suplico mande
proveer en ello lo que sea servido, porque la verdad, si él llegara
aquí, la tierra toda se perdiera, porque agora está en términos de
descobrirse lo bueno que hai en ella. E yo sabiendo que me enbiavan á
pedir cuenta, estava determinado de no salir desta ciudad á ningund
ca[98] fasta darla. Porque me parecia recia cosa, andar yo trabajando en
la tierra e descubriendola, e que se hiciesen cosas contra mi. E los
Cabildos de esta Ciudad é de San Sebastian de Uraba, que yo tengo
hechos, é la gente del comun de ambas partes me requirieron que fuese en
seguimiento del descubrimiento que tenia empezado, protestandome todos
los daños que á la hacienda de V. M. le viniesen por no ir:
»Porque yo tengo dos egercitos de gente la tierra dentro, de cada cient
hombres de pie i de cavallo, ques lo que al presente es menester en esta
tierra, e no más: el uno está en las provincias de Uraba, e el otro en
las provincias del Cenu..... Yo estoi de camino para ir, porque agora es
el tiempo del verano acá. La nueva que de la tierra hai es grande, si
Dios dello es servido que hallemos por donde pasar, porque por dos
partes que tenemos noticia del camino vamos acometer, i á esta cabsa
están divididos los dos egercitos, que es por donde entranbos estan.
»Sobre la provincia de Uraba havemos tenido diferencias con los de la
governación de Tierra firme, porque V. M ha sido servido de dar ciertas
cédulas á la población que conmigo está asentada. Lo que esta
Governación tiene bueno es lo del Cenu i Uraba, que siendo una cosa si
V. M. es servido de quitarlo desta Governación, despues de hacerseme á
mi sinjusticia; esta Governación no podrá estar más poblada de quando lo
quiten. Y esto dígolo, porque si V. M. fuese servido de dar lo uno, se
ha de dar todo junto, porque no hai Governación en todas estas Indias
más señalada ni más limitada que esta de un rio á otro, sin poder tener
con nadie aunque queramos en que entender, porque si no es pasando con
navios los rios, no podemos pasar allá, ni ellos acá. Las cédulas que V.
M. ha dado yo he suplicado dellas. En Santo Domingo de la isla Española
está el proceso de lo que sobrello ha pasado, porque la gente de un Cabo
é de otro hemos estado juntos. He suplicado á ese Consejo é suplico á V.
M. lo remedie.
»Los dias pasados en la [¿isla?] que á V. M. escreví con Alvaro de
Torres, escrevi como yo havia sacado cierta cantidad de oro de las
sopolturas del Cenú, ques donde me[99] Presidente é Oidores de la isla
Española, ques en mucha cantidad lo que yo he havido á mi costa é con
mis esclavos, con 30 i tantos mill castellanos de todos oros pagados los
derechos de V. M., los quales ó la mayor parte dellos yo he gastado en
su real servicio en dar socorro á la gente é prestalles dineros, é en
tres pueblos que tengo poblados en esta Governación, é en dos
vergantines que he fecho é sustento, con que he descubierto el rio del
Cenu, é pienso entrar á descubrir los otros rios, é lo que yo he sacado
parecerá por los libros de V. M. ser lo que yo os digo é no más..... Son
tantas las variedades que hai en la gente de Indias..... que los que á
V. M. servimos es menester que Dios influya gracia en nosotros para
podernos conservar; é como nosotros no seamos merecedores, no lo
permite..... Plega á Dios por los méritos de su pasión lo encamine como
todos acertemos á servir á él i á V. M. Nuestro Señor &ª.»
(_Colección Muñoz_, t. LXXX.)