EL OFICIAL DE LA BOÍNA BLANCA

MOMENTOS antes de las doce se presentó Leguía en el parador. Aviraneta,

sentado en el zaguán, contemplaba las gallinas que picaban en el

estiércol y a dos perros que retozaban, ladrando.

--Está uno dispuesto para la marcha--dijo Pello--; he concluído las

despedidas.

--¿Qué te han dicho?

--Nada. Mi tío lo ha sentido. Su familia y él me tenían afecto.

--Y a Corito, ¿la has visto?

--Sí.

--¿Qué dice?

--Dice que la voy a olvidar si me marcho por ahí.

--¿Y serás bastante granuja para eso?

--¡No! ¡Ca!

El aprendiz de conspirador · 第 100 / 204 题