OTRAS CANCIONES

La mayoría de la gente era hostil a los constitucionales; un poeta y

carpintero de Alzate hizo contra Leguía estos versos, en vascuence, que

corrieron mucho:

Armada eder bat ecarridigu

Verara Fermín Leguiac

Yudu ta sastre protestantiac

Arc ere eztitu beriac

Galzaen neurriyac

Artu diyote español cazadoriac

Galzac bidian lisatu eta

Escuac trabac lotzecó

Guizon oriyec planta char dute

Madrid aldera joatecó

Adisquidiac galdu dituzte

Comisanyura goizecó.

(Un hermoso ejército nos ha traído a Vera Fermín Leguía, judíos y

sastres protestantes, que tampoco son los suyos, porque la medida de los

pantalones se la han tomado los cazadores españoles.

Alisándose los calzones en el camino, las manos para atarse las bragas,

esos hombres tienen mal aspecto, para ir hacia el lado de Madrid. Han

perdido sus amigos el día de todos los Santos.)

También corría por Vera otra canción contra los liberales, que decía

así:

Mina eta Archaya bere odolez

Ucaturican dabilzá,

escu gaistotan paratu naicic

fede santuaren guiltzá,

eztute oriyec cambiatuco

gure Jaungoicaren itzá.

(Mina y el Pastor (don Gaspar de Jáuregui) andan negando su sangre,

queriendo dejar en malas manos la llave de la Santa Fe. Tampoco esos

podrán cambiar la palabra de Nuestro Señor.)

Todas esas canciones solía cantar la hermana de la madre de Pello, la

tía Felicitas, furibunda realista; en cambio, la tía Micaela, que era

hermana de Pedro Mari, sabía otras canciones liberales como ésta, que se

refería a la expedición de Mina, y que comenzaba así:

Mina, eta Archaya,

Fermín veratarra,

Aurten etorridira

Españará,

Y cusi bear dute

Beren lurrá.

(Mina, el Pastor y Fermín el de Vera, este año vienen a España, porque

dicen que quieren ver su tierra.)

Y la tía Micaela solía cantar también una canción en honor de los

generales constitucionales, y, sobre todo, de Jáuregui, de quien decía:

Don Gaspar de Jáuregui,

Villarrealco semia

ondo gobernatzendu

(Don Gaspar de Jáuregui, hijo de Villarreal, dirige muy bien su gente.)

Y la canción tenía este estribillo:

¡Mina de mi vida,

Longa de mi amor;

Don Gaspar de Jáuregui

De mi corazón!

Todas las familias que tenían algún pariente en la expedición de Mina

fueron mal mirados después por la mayoría del pueblo. Pedro Mari Leguía,

el padre de Pello, era hombre inquieto, de poca paciencia; no quiso

esperar la eventualidad posible de un indulto, y desde Bayona fué a

Burdeos y se embarcó para Méjico, donde murió.

Entonces todos los parientes de la madre insistieron para que se casara

la viuda, y lo consiguieron. El padrastro de Pello era un baztanés, un

hombre áspero, fanático, tradicionalista. Pello, que oía en su casa

constantemente el elogio de unas ideas contrarias a las de su padre, se

iba haciendo, sin decírselo a nadie, un liberal entusiasta.

Al comenzar la guerra, todos los triunfos de los liberales los tenía

como suyos. Cuando su padrastro se entristecía, él se alegraba, y al

contrario.

Un día de a principios de Enero del año 1835, una compañía de

chapelgorris, al mando de Zuaznavar, entraba en Vera y trababa combate

con otra compañía de carlistas, matando a esta última diez y ocho

hombres y dispersando a los demás.

Mientras Zuaznavar mandaba recoger los diez y ocho fusiles y cananas de

los carlistas muertos y preparaba dos camillas para sus dos heridos, se

le acercó el alcalde de Vera.

Le preguntó Zuaznavar por los amigos, y, entre ellos, por Pedro Mari

Leguía, y el alcalde dijo cómo había muerto; y luego, señalando a Pello,

que se encontraba en la plaza, indicó:

--Ese chico es su hijo.

Zuaznavar le llamó, y Pello estuvo charlando en el grupo de

chapelgorris.

Al saberlo su padrastro no dijo nada; pero puso una cara furiosa.

La madre de Pello, que comprendía que esta hostilidad entre su marido y

su hijo no podía traer nada bueno, envió a Pello a San Juan de Luz,

donde tenían un pariente, y luego a San Sebastián, a una casa de

comercio.

Pello siguió con ansiedad las luchas de Mina y Zumalacárregui en el

Baztán, deseando que el caudillo navarro venciera al guipuzcoano, lo que

no ocurría siempre.

Pello recordaba a su padre y a su tío Fermín, a quien no volvió a ver

más.

Muchos años después, al ir a Vera, preguntó por Fermín Leguía.

Dos o tres le contaron que Fermín, al frente de los chapelgorris, había

peleado contra los carlistas y vencido, en Zugarramurdi, al cabecilla

Ibarrola, a quien había fusilado; se decía también que Fermín murió a

manos de unos asesinos, y algunos carlistas furibundos añadían que, por

sus pecados, por haber querido quemar varias veces la iglesia de Vera,

el cadáver de Fermín Leguía había sido comido por un perro.

El aprendiz de conspirador · 第 28 / 204 题