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[Nota del transcriptor: la ortografía del original fue conservada,
no ha sido actualizada. Algunos errores tipográficos han sido
corregidos; la versión corregida está acompañada de una Nota del
transcriptor [NT] con la versión original.]
DESCRIPCION GEOGRAFICA
DE UN
NUEVO CAMINO
DE LA
GRAN CORDILLERA,
PARA
FACILITAR LAS COMUNICACIONES
DE
BUENOS-AIRES CON CHILE;
POR
J. SOURRYERE DE SOUILLAC,
MAESTRO DE MATEMATICAS DE LA ACADEMIA DE ARQUITECTURA NAVAL DEL
DEPARTAMENTO DEL FERROL, EN EL REINO DE GALICIA; PRIMER ASTRONOMO
DE LA TERCERA COMISION DEMARCADORA DE LIMITES, E INGENIERO
COMISIONADO POR EL GOBIERNO DE BUENOS-AIRES PARA ESTE RECONOCIMIENTO.
Primera Edicion.
BUENOS-AIRES.
IMPRENTA DEL ESTADO.
1837.
DISCURSO PRELIMINAR
AL DIARIO DE
SOURRYÈRE DE SOUILLAC.
Cuando D. Pedro de Valdivia echó los cimientos de la ciudad,
destinada á ser cabeza del nuevo reino de Chile, le señaló cien
leguas al este de su asiento, sin pararse en el obstáculo que le
oponian los Andes; y este singular pensamiento, de reunir bajo la
misma autoridad dos provincias divididas por la naturaleza, fué
realizado por D. Garcia Hurtado de Mendoza, que encargó á Pedro del
Castillo de fundar San Juan y Mendoza en los terrenos de los
Coyunchos[1], sobre la raya oriental de la jurisdiccion de Santiago.
La segunda de aquellas ciudades, en mas inmediato contacto con los
indios, nunca pudo adelantar en poblacion, á pesar de su suelo feraz,
y de un clima benigno. Estrechada por las ciénagas al norte, debia
haberse extendido hácia el sur, donde estaban sus mejores campos;
pero todos ellos invadidos por los salvages, cuya proximidad amagaba
la única comunicacion que las provincias Argentinas mantenian con las
Chilenas, por uno de los puntos mas escabrosos de la gran
Cordillera:--no porque faltasen otros, sino por la indolencia del
gobierno español en hacer explorar los pasos de los Andes; como
sucedió con el que forma el asunto del presente diario, que quedó
ignorado hasta el año de 1803, y á cuyo descubridor se le dejó morir
en la miseria.
La misma suerte cupo á D. José Sourryère de Souillac, encargado de
examinarlo. Calculando desde luego todas las ventajas que podrian
sacarse de este descubrimiento, extendió sus observaciones hasta las
costas del Pacífico, y demostró la posibilidad de abrir un canal
navegable desde San Agustin de Talca[2] hasta la boca del Maule, por
medio del Rio Claro y del Lontué: por este arbitrio, y por las
comunicaciones existentes, ó posibles, con Concepcion, Santiago y
Valparaiso, convertia en un foco principal de comercio á uno de los
puntos mas retirados del reino de Chile. En estas investigaciones
procedió con una nimiedad escrupulosa: no se contentó con representar
los rasgos mas prominentes del terreno, sino que indicó sus mas
pequeños accidentes, sin apercibirse que esta superabundancia de
detalles perjudicaba á la claridad de su narracion; resultando lo que
dice Voltaire de los maestros de baile, que echan á perder sus
cortesias por el demasiado cuidado que ponen en hacerlas. Pudo haber
atenuado este defecto, ilustrando este informe con un mapa; pero, ó
no lo hizo, ó se extravió su trabajo, habiendo salido infructuosas
todas las diligencias que hemos practicado para descubrirlo. Sin
embargo, entre tantos pormenores de ningun uso por ahora, por el
atraso en que está la topografia de estas provincias, hay algunos que
pueden contribuir á perfeccionarla. En ninguna obra impresa ó inedita,
se hallan calculadas con mas precision las distancias como en estos
itinerarios de Souillac; y cuando algun génio benéfico abra las
puertas de los Andes, como Napoleon allanó las huellas de los Alpes,
entonces se valorará todo el mérito de estas apuntaciones.
Talvez se hubiera realizado el proyecto de hacer transitable el
camino de _las Damas_[3], si este descubrimiento no se hubiese
retardado hasta el último período, y el mas borrascoso, del gobierno
peninsular. Nadie mejor que el virey Sobremonte podia apreciar su
importancia, por haberse hallado al frente de la provincia de Mendoza
cuando se trató con mas fervor de mejorar sus tránsitos. Un tal
Serra-Canals, que se titulaba "Superintendente de las obras del Rey y
del público en la provincia de Cuyo," se habia comprometido á
construir un magnífico puente sobre el Desaguadero, y á aumentar el
caudal de sus aguas, sea derivándolas del Tunuyan, sea encajonando
las de las Lagunas de Guanacache, hasta agotar algunas de ellas.
Planos tan atrevidos acobardaron al Cabildo de Mendoza, que enredó en
pleitos y reclamaciones al autor de estos proyectos. Existen quince
cuerpos de autos sobre la materia, que son un comprobante mas de los
obstáculos que opone la ignorancia á todo pensamiento noble y
provechoso[4].
Ni es este el único ejemplo del indiferentismo de aquel tiempo: otro
no menos notable ministra la historia de la misma provincia.--Cerca
de 1764 D. Francisco Javier de Olivares, vecino de Mendoza, informó á
D. Ventura de Santelices, Superintendente de la Mita de Potosí, sobre
la riqueza del mineral de Uspallata[5]. El Presidente de Chile, de
quien dependian entonces las provincias de Cuyo, dictó varias
providencias, y hasta destinó fondos para el rescate de los metales.
Su explotacion era fácil; lo único que les faltaba eran trabajadores,
que se les proporcionaron provisoriamente con negros y delincuentes.
El Rey aprobó estas medidas en sus cédulas de 12 de Marzo de 1763, y
7 de Setiembre de 1768, y cuando ya no quedaban mas obstáculos que
vencer, la fuerza de inercia que gravitaba sobre todos los actos de
la administracion colonial, disipó tan bellas esperanzas, é hizo
perder hasta el recuerdo de las minas de Uspallata.
Desatendidos los medios de prosperidad, no se pensaba tampoco en los
de conservacion. Los clamores de los habitantes de Mendoza, y las
representaciones de sus delegados, no bastaron á preservarlos de las
incursiones de los indios: librados á la única resistencia que podia
oponerles el Fuerte de San Carlos, cuya guarnicion se componia de
cincuenta blandengues, vivian en continuas zozobras, y tenian á
veces que atrincherarse en sus propios hogares.
Tal era el estado de las provincias fronterizas de Cuyo, cuando los
Gobiernos de Buenos Aires y Chile recibieron informes de la
existencia de caminos mas fáciles al sur de Mendoza. Mas diligentes
de lo que se habian mostrado hasta entonces, encargaron su
exploracion á los que los habian manifestado; y mientras que D. Justo
Molina bajaba por los valles de Alicó[6] y Antuco[7], y D. José
Barros, por los de Anchoa[8] y Achihuenú, D. Santiago Cerro y Zamudio
se dirigia á la ciudad de Talca por el boquete de Atuel. Con estos
preliminares se dispuso un reconocimiento mas formal de este último
paso, y la eleccion recayó en un extrangero, que habia servido con
distincion en la última demarcacion de límites. Las circunstancias no
podian ser mas á propósito: los Pehuenches, naturalmente belicosos é
indómitos, vivian en tregua con sus vecinos, y hasta se brindaron á
escoltar á los comisionados. Uno de sus caciques indicó al autor del
presente diario otro punto mas abordable, y le trató con mas
comedimiento que el Comandante de la expedición. Coartado en sus
observaciones, el que debia desempeñar el principal papel en este
reconocimiento, tuvo que someterse al capricho de un oficial
ignorante. Por poco no se desbandaron los indios, á quienes este gefe
exigia auxilios gratuitos que no estaban obligados á prestarle. En
una de estas riñas, cuyo desenlace podia comprometer el buen éxito de
la empresa, se ofreció Souillac á permanecer en cautiverio para
evitar un rompimiento. Se serenaron los ánimos, pero no dejaron de
vengarse los caciques, que desde entonces ocultaron á los Españoles
los conocimientos que solo ellos podian darles. Sin embargo logró
Souillac hacer algunas observaciones importantes: reconoció, por
ejemplo, que el cerro que Zamudio nombró _del Diamante_, situado en
la entrada del boquete del Atuel, pertenece á la cadena principal de
los Andes, y que no debe confundirse con otro aislado en las pampas,
al que Souillac llamó _Cerrito del Diamante_. Observó que el Cerro
Nevado, que se presenta á la distancia como una sola masa, está
rodeado de una cadena de pequeños cerros, que arrancan desde el
Fuerte de San Carlos, y se extienden hasta cuatro leguas mas al E del
mismo cerro. Señaló tambien dos caminos, (que él llama _reales_, para
dar á entender que son practicables) el uno que sale de la villa de
Linares, el otro de Chillan[9], y ambos con direccion á la ciudad de
Mendoza. El rio Atuel le pareció mas caudaloso que el Diamante, y el
terreno inmediato al Fuerte de San Rafael, un vergel. Este fuerte,
segun sus cálculos, que tenemos por acertados, dista 50 leguas del
rio Tunuyan por el camino de San Carlos.
El Consulado de Buenos Aires trazó el itinerario de esta expedicion,
cuyo punto de partida debia ser la Guardia de Lujan, continuando por
la de las Tunas, hasta ponerse en el camino antiguo del Rio Quinto; y
desde este parage, atravesando las tierras del cacique Chacalen,
dirigir el rumbo hácia la Guardia de Santa Catalina, que dista 25
leguas del Rio Quinto, y que conduce al Diamante: la escolta se
componia de un oficial, un sargento, un cabo y 18 blandengues. Los
demas detalles se hallan registrados en el diario, cuyo autor entró á
la villa de Lujan, _llevado en un cuero_, por haberse dislocado un
brazo en dos caidas que hizo del caballo.
Su vida fué desgraciada como su término. Nació en 1750 en la Ciotat,
pequeño puerto del Mediterraneo entre Tolon y Marsella: un lance de
honor, en que tuvo la desgracia de matar á su adversario, le obligó á
salir de sus hogares para buscar un asilo en España. Sin relaciones y
sin fortuna, en una edad en que no es fácil poseer los conocimientos
que se necesitan para destinarse á la enseñanza, consiguió ser
recibido como maestro de los aprendices delineadores en el astillero
de Esteiro; y en estas tareas adquirió tanta reputacion, que fué
llamado poco despues á ocupar la cátedra de matemática en la Académia
de arquitectura naval del Ferrol. Ignoramos los motivos que le
indugeron á pasar á América, pero nos consta que llegó á Buenos Aires
en 1773, en tiempo de la primera administracion de Vertiz, de quien
solicitó ser admitido á examen para abrir una escuela de matemáticas;
y como no sacaba de estas ocupaciones lo que necesitaba para su
subsistencia, emprendió tambien el oficio de agrimensor.
Cuando en 1781 se estableció un observatorio, para que los empleados
de la demarcacion de límites, bajo la direccion de Rubin de Celis, se
familiarizasen en el uso de los instrumentos, Souillac fué uno de los
mas asiduos, y las pruebas que dió de su capacidad le merecieron el
puesto de astrónomo de la partida que debia ligar las operaciones de
las del Paraguay y del Marañon por el lado de Santa Cruz de la
Sierra. Al pasar por Cochabamba dirigió la obra llamada _de la Pila_,
y otros trabajos arquitectónicos ejecutó en la ciudad de Potosí: pero
lo que mas le ocupó fué el reconocimiento de la provincia de
Chiquitos, del que ha dejado un diario inédito. Su último servicio
fué el viage á la Cordillera, de donde volvió para resignarse á pasar
los últimos años de su vida en la obscuridad y la miseria! Falleció
en Buenos Aires en Marzo de 1820.
En todas sus obras Souillac nos ha dado la medida de su talento:
metódico sin alcance, exacto sin penetracion, aglomeró hechos,
dejando á otros el cuidado de analizarlos. Estos espíritus pacientes
son útiles, porque desempeñan la tarea mas ingrata, y van preparando
materiales para cuando llegue la oportunidad de emplearlos. La
habilitacion del camino descrito en las siguientes páginas, será una
consecuencia del desarrollo de la poblacion en parages yermos, pero
generosamente dotados por la naturaleza: falta solo que la mano del
hombre sepa y quiera explotarlos.
*PEDRO DE ANGELIS.*
_Buenos Aires, 30 de Setiembre de 1839._
[Nota 1: O mas bien _Cuyun-ches_, "habitantes de los arenales."]
[Nota 2: _Thalca_, el trueno.]
[Nota 3: Este fué el nombre que le puso Souillac, pretendiendo
que _hasta las Señoras podian transitarlo á pié, no siendo otra cosa
que un vergel_. (Pág. 9 del Diario).]
[Nota 4: Uno de los argumentos empleados contra Serra fué, que
agotándose las lagunas, _faltaria el pescado_ á la ciudad de Mendoza!
Guanacache es una corrupcion de _Huankua-kaccha_, que en la lengua
general del Perú, ó quichuá, significa "zancudos bravos;" especie de
animalejo muy molesto, de la familia de los mosquitos, tábanos y
gegenes, que todos juntos infestan, y hacen inhabitables aquellos
parages. Estas inmensas ciénagas, formadas por los rios de San Juan y
Mendoza en medio de las provincias de estos nombres, son muy poco
conocidas. Fueron sin embargo visitadas y descritas en 1789, de órden
del Virey de Loreto, por Amigorena, Palacios é Iguanzo, cuyo diario
publicaremos en la _Nueva série de documentos inéditos del Rio de la
Plata_.]
[Nota 5: Este mineral fué descubierto en 1638, y por los repetidos
ensayos que se practicaron en Potosí, Lima y Chile, se reconoció que
era de una calidad superior. Molina, que ha reunido varias noticias
sobre estas minas en su _Historia natural del reino de Chile_,
(Madrid, 1788, pág. 103) asegura que un cajon, es decir 50 quintales,
de la _guia_, ó veta del centro, producia mas de 200 marcos de plata
pura. El nombre de Uspallata en el idioma del Perú equivale á terreno
árido, ó ceniciento; de _uchpa_, ceniza, y _llacta_, pueblo ó parage
habitado.]
[Nota 6: _Alicó_, agua caliente, de _alim_, caliente, y _co_, agua.]
[Nota 7: _Antuco_, ó mas bien _antucún_, asoleado; de _antú_, sol.]
[Nota 8: _Ancoà_, rio seco, de _ancu_, seco, y _co_, aguas.]
[Nota 9: _Chillan_, el recado del caballo.]
DESCRIPCION GEOGRAFICA.
_Oficio del Exmo. Señor Marques de Sobremonte,_
_Virey de Buenos Aires._
"Para servir en calidad de geógrafo en la expedicion que he dispuesto
al reconocimiento del paso de la Cordillera de Chile por Talca, con
carruage, he comisionado á Vd., confiado en su exactitud, y desempeño
de la parte facultiva que se le encarga.
"Esta tentativa va á emprenderse por las relaciones de D. Josè de
Cerro Zamudio, que ha intentado asegurar la posibilidad, sirviéndome
de la ocasion del regreso de los caciques fieles Peguenches que
vinieron á esta capital.
"La escolta de 20 blandengues vá mandada por el teniente D. Estevan
Hernandez, que conduce los útiles necesarios para mover la tierra, y
un cordel de 100 varas para mensuras, y Vd. recibirá del Real
Consulado, á quien paso la órden conveniente, con cargo de devolucion,
un octante ó sextante, aguja de demarcar, estuche de matemáticas para
formar los planos, dos onzas de tinta de China, pinceles, lapiz finos
y ordinarios, una resma de papel, y podrá llevar algun jóven á mérito,
á quien se dará auxilio de caballo.
"Para la habilitacion de Vd. recibirá en la dicha Tesoreria General
dos pagas adelantadas, y en la marcha tendrá los auxilios de caballos
y demas que sea posible.
"La custodia y órden de la marcha es encargada al oficial Comandante,
la direccion ó ruta al referido Cerro Zamudio, mediante sus noticias,
y de los baqueanos que elija, y á Vd. el exámen del camino,
descripcion de terrenos, diarios, plano de los parages en que lo
halláre preciso y posible, sin riesgo de demora perjudicial; diario
en que consten las direcciones que se tomen, la calidad de los
terrenos, aguas, pastos, arroyos, rios, lagunas ó travesias, y demas
digno de notarse, con particularidad en la Cordillera, como objeto
principal de esta operacion, para acreditar la posibilidad ó
imposibilidad de su tránsito, contando con las estaciones de las
nieves y demas obstáculos, si pueden ó nó superarse para el tráfico
de ruedas; con cuyo objeto va un carreton del Parque de Artilleria, y
doy las órdenes convenientes para los auxilios precisos por las
fronteras de Córdoba, San Luis y Mendoza.
"El Comandante está prevenido de hacer el viage por las fronteras, á
fin de evitar el recelo de los indios, ó por muy inmediato á ellas,
para tener recurso en todo caso: bien que desde la de San Luis puede
tomar sin este cuidado la direccion que quiera para el boquete de la
Cordillera de Talca.
"Verificado el paso, se le encarga que procure regresar por el propio
camino, antes que las nieves lo cierran, de lo cual ha de tomar Vd.
exacta noticia, por ser uno los objetos mas importantes: pues, como
en invierno la abundancia de aquellas hacen intransitables las
cordilleras, y en verano los rios caudalosos lo dificultan, es
necesario tener esto muy presente para graduar las ventajas que pueda
ofrecer esta empresa.
"No es fácil advertir todas las ocurrencias de esta operacion, y por
lo mismo Vd., conocido el objeto de este Superior Gobierno, le
segundará con todo empeño."
Dios guarde á Vd. muchos años. Buenos Aires, 5 de Enero de 1805.
*EL MARQUES DE SOBREMONTE.*
A D. José Sourryere de Souillac.
*ADVERTENCIA.*
La primera parte de este derrotero, que comprende la descripcion del
camino desde la ciudad de Buenos Aires á la de San Agustin de Talca,
la hemos publicado en el primer tomo de nuestra Coleccion, y por lo
mismo es escusado reproducirla. Entonces no teniamos en nuestro poder
los demas papeles de Sourryere de Souillac, que nos han sido
franqueados despues por el Señor Dr. D. Manuel Obligado, á quien
tributamos públicamente nuestro agradecimiento.
*El Editor.*
(_De regreso á Buenos-Aires._)
El dia 17 de Noviembre de 1805 á las nueve de la mañana, salí
de la ciudad de San Agustin de Talca, y llegué al estero de
Cahibam. 1/4
De dicho Estero llegué al arroyito de _Guilquilemo_, que
quiere decir en castellano _monte_. 3
De dicho arroyito á la estancia de Da. Ana Gaete. 1/2
De la citada estancia á la de D. Ramon Ramirez. 1/2
De la de Ramirez á la poblacion del Juez en Pelquí. 2
De la poblacion de D. Elias Roco á la de Nicolas Corbalan. 1/4
De dicha poblacion á la quebrada de Robles. 1
De dicha quebrada á la estancia de los Cerros Colorados. 1
De los Cerros Colorados al arroyo del Teatino. 1
Del arroyo del Teatino á la estancia del Culenar. 1
De la estancia del Culenar al arroyito que llaman
_de la Primera Agua_, de la cuesta del Almerillo. 1 1/4
De dicho arroyito al de Arellano. 1/4
Del arroyito de Arellano al de la Laja. 1/2
De la Laja á la cumbre de la cuesta del Almerillo. 1/4
De dicha cumbre al arroyito de Agua Fria. 1/4
Del arroyito de Agua Fria al del Almerillo. 1/2
Del arroyito del Almerillo al estero del Rio Claro. 1
Del estero de Rio Claro al arroyito del Romeral. 3/4
Del arroyito del Romeral á los Manantiales. 1/4
De los Manantiales atravesé dos veces un arroyito, y llegué
á sus nacientes, formados por un gran ojo de agua. 3/4
Del citado ojo de agua al arroyito de Moya. 1/2
Del arroyito de Moya al de la Garza. 2
Del arroyito de la Garza al Andarivel, para pasar el rio
grande de Maule, en frente de la cañada del Enemigo. 1
De dicho Andarivel, (despues de haber pasado el rio citado)
á los nacientes de dicho arroyo, que llaman del _Enemigo_,
porque así se llama la quebrada. 1
De dichos nacientes á los de Sala, que es la misma cumbre. 1/4
De dichos nacientes á los ranchos caidos de Sala. 1
De los ranchos caidos de Salas á los Pedernales. 5/4
De los Pedernales al arroyito de la Laja. 4/40
Del arroyito de la Laja á la cumbre de la Loma Grande. 1/2
De la cumbre de la Loma Grande á la isla del Carrizalito. 1/4
Del Carrizalito, ú orilla de la Loma Grande, al arroyito ó
manantial de la Negra. 3/40
De dicho manantial al arroyito del Peñasco. 4/40
De dicho arroyito al de la Subida. 3/40
_NOTA_.--Se debe tener presente que entre estos dos arroyitos,
y á una corta distancia del Rio Grande de la Puente de
Piedra de por medio, se descuelga el arroyito de la Milla.
Del arroyito de la Subida subí la Cuesta Mala hasta la
cumbre (mal camino). 20/40
De la cumbre citada al arroyito de la Cuesta Mala. 2/40
Del arroyito de la Cuesta Mala á los manantiales de los
Maitines. 3/4
De dichos manantiales á la Viñita, despues de haber pasado
dicho arroyo. 3/4
De la Viñita al arroyo de los Quillay. 1/2
De dicho arroyito se sube como media cuadra la lomita, y
al pie se halla el arroyito del Salto. 2/4
Del arroyito del Salto se sube como una cuadra, despues se
baja una lomita, y al pie está el arroyo de los Cipreses. 1/4
Del arroyo de los Cipreses, subiendo despues una cuestecita,
se halla el arroyito de las Piedras. 1/40
Del arroyito de las Piedras al del Mal Paso. 2/40
Del arroyito de Mal Paso á la orilla de una bajada. 3/40
De dicho parage bajé la cuesta, que llaman del Durazno,
hasta la orilla. 2/40
De dicha orilla hasta acabar con el mismo plan. 1/2
De dicho parage al arroyo de las Trancas. 5/40
De las Trancas subí y bajé una cuestecita mala. 2/40
De dicho parage subí una cuestecita de una lomita mala. 3/40
De dicha cumbre á su falda y orilla. 2/40
De dicha orilla (que tambien llaman _de la Primera
cuestecita del Durazno_), al arroyito del Rodau. 1/4
Del Rodau á Butacura (que significa _piedra grande_). 1/4
De Butacura al arroyito de los Molles. 1/4
Del arroyito de los Molles á la agua, del Carrizalito ó plan
de la Montaña Chica. 1/8
De dicho parage al arroyito Cullegué. 1/8
De dicho arroyito á la Puente de Piedra (Rio Grande), 1 1/4
De la Puente de Piedra á las Cortaderas. 1 1/4
De dichas Cortaderas á la angostura de los dos cerros de San
Pedro al N, y de Castillo al S (Rio Grande de por medio). 1/4
De dicho parage á la Piedra del Sargento. 2/40
------
Distancia de Talca á la Piedra citada. 30 3/4
De la Piedra citada, que tiene N el arroyito de Mallin, (Rio
Grande de la Puente de Piedra de por medio) dirigiéndome
para el E, y siguiendo la orilla del rio citado (despues
de haberlo pasado), hasta la angostura de los grandes cerros
de Castillo al S, y de las Torrecillas al N. 1
De la angostura citada á la orilla del norte del arroyito Saso. 4
_NOTA._--Cerca de la angostura se divide el Gran Rio de la
Puente de Piedra en dos brazos: el uno corre siempre á la
falda de los cerros de Castillo, y el otro se dirige á E,
para el Portezuelo de Saso, por cuya razon lleva su nombre.
De dicha orilla pasando el citado arroyito de Saso, aguas
arriba de él, hasta el otro paso que volví á atravesar. 1/3
Desde dicho paso, siguiendo siempre aguas arriba y por la
orilla del N, á los manantiales de Saso. 1
_NOTA._--Todo el cañon que forman los grandes cerros, por la
parte del N, el Fraile, el cual se divide desde el astillero
de Maule, y para el S, los de Castillo, no es mas que un
pantano muy malo; y desde dichos manantiales tiene sus
principios el arroyito de Saso, y se distingue perfectamente
la cumbre de este cerro que llaman el _Portezuelo de Saso_:
cuya distancia se sube por medio de una ladera, la cual
parece á la primera vista muy suave. La senda por donde se
debe subir (que es la que abrieron los Peguenches y los
comerciantes de la provincia de Maúle) estaba cubierta de
nieve muy gruesa, y me fué preciso pasar y abrir el camino
por encima de ella.
De los citados manantiales á la cumbre del Portezuelo de Saso,
siguiendo un camino no trillado por medio de una vereda muy
suave 1/2
_NOTA._--Este Portezuelo de Saso es la mayor elevacion que
tiene la Cordillera, y desde esta cumbre se apercibe el Cerro
grande del Campanario, al NE 10° E, y parte del terreno que
corre para las pampas de Buenos Aires, para el E y para EO;
parte del terreno del frutillar, con la Cordillera que está
del otro lado del Rio Grande de la Puente de Piedra, y el
camino trillado para la Villa de Linares. A la falda del dicho
Portezuelo de Saso, y por la parte del oriente, hay una
lagunita que lleva su nombre, la cual no estaba helada, ni
habia nieve á su contorno. Hasta esta cumbre la leña y tal
cual árboles frutales silvestres, propios de este feliz reino,
advierten que hasta la Piedra del Sargento ó muy cerca, sigue
el frutillar con abundancia; por lo que debo asegurar que,
desde la ciudad de San Agustin de Talca hasta este Portezuelo,
el camino abunda de leña, pastos y aguadas; que no tiene
tropiezo alguno, y que no solamente es para carruage,
componiendo tal cual trecho, sino que lo pueden transitar
hasta las Señoras, y á pie, no siendo otra cosa mas que un
vergel de la misma naturaleza de este reino nunca bastante
alabado. Su continuacion es la que se sigue, siempre para el
E, bajando (si se quiere decir así) la citada Cordillera.
Del Portezuelo de Saso, dejando la lagunita por la parte del N,
y bajando por una vereda igual á la de la subida, hasta los
médanos de arena, que tambien llaman _Corrales_. 3
De dichos médanos al principio de lomita de Piedra suelta. 1/4
De dicha lomita de piedrecita, y por la orilla de la laguna,
(que me aseguran que de ella nace el gran rio de Maule)
bajando siempre hasta la cabeza de la citada laguna. 1
_NOTA._--El camino real que sale de la villa de Linares, y
llega hasta la ciudad de Mendoza, pasa por la orilla de esta
laguna, y ha sido abierto por los Peguenches.
De dicha laguna, que llaman _de Maule_, bajando siempre de una
lomita á otra á la Angostura. 3/4
_NOTA._--Todo el camino andado desde el Portezuelo de Saso,
està con muchos manchones de nieve, de la altura de dos
varas, y llenos de langostas.
De la entrada de la Angostura á la boca. 1
_NOTA._--Todo este trecho era de nieve, de tres à cuatro
varas de grueso, y sin leña.
Desde la citada boca à la Laguna Ciega. 2 1/4
De la Laguna Ciega á la Puente de tierra. 3
_NOTA._--Esta puente tiene media vara de ancho y veinte de
profundidad, la cual se hizo por una casualidad natural;
porque en el contorno habia un volcan, que reventó y abrió
dicho terreno: por cuyo motivo debajo de la citada puente
corren los nacientes de un arroyito, y desde el citado parage
hasta mucho mas abajo se hallan piedras pomes muy superiores.
De dicha Puente de tierra à los toldos del cacique Colipí,
despues de haber pasado el citado arroyito. 1 1/2
_NOTA._--En estos toldos tuvimos bastantes incomodidades, por
la mala conducta del Comandante auxiliar de la tropa de los
blandengues; quien por autoridad riñiò hasta con los naturales
de estos toldos, por cuyo motivo nos negaron el paso, por
haberles pedido auxilio, que no debian sino con la paga.
Viendo yo el peligro impensado en que nos hallabamos, y no
tener quien hablase por mí, despues de las ceremonias
acostumbradas, que son las dádivas, me ofrecí por tres
diferentes veces ser cautivo de ellos, y al fin los reduje, y
nos dieron el paso libre: y à mas de esto nos dieron cuatro
carneros para los que suponian oficiales, un novillo para la
escolta, 80 caballos para toda la comitiva, _gratis_, y dos
caciques con otros dos indios, para que nos acompañasen hasta
el Fuerte de San Rafael del rio Diamante; con lo cual cesaron
nuestras inquietudes, y nos preparamos para seguir nuestra
marcha.
De los toldos del cacique Colipí, aguas abajo del arroyito del
Volcan, en que estàn dichas tolderias, hasta donde lo pasamos
con facilidad, aunque era ya grandecito. 1 1/2
De dicho arroyito del Volcan al paso del Pichimallin. 1
Del arroyito Pichimallin al arroyo grande de Carileu. 1 1/4
Del arroyo de Carileu, despues de haberlo pasado, subiendo la
cuesta de Carileu á la Sierra Valle. 5
_NOTA._--Del paso de Carileu á la Laguna Blanca puede haber
como media legua, la que me quedaba al sur: y advierto que
los arroyitos que nacen en el contorno de dicha laguna, sea
del oeste ó del norte, todos acaban en ella.
De la Sierra Valle á los toldos del cacique Pichicubilcuò. 4
De los toldos de Pichicubilcuó al corral de los Huanacos. 1
De dicho corral à la Agua Colorada, ò Cuelicó. 3/4
De Cuelicò ó Agua Colorada á la Yeseda. 3 1/2
De la Yeseda á la Sierra Colorada. 3
De la Sierra Colorada al cajon de las Cortaderas. 1
De las Cortaderas á la orilla del oeste del Rio grande de
San Pedro. 3 1/2
_NOTA._--En este parage tenia al sur el Morro, (cerro) y al
norte el Cerro del Campanario, y como los indios caciques
que nos dirigian (porque desde los toldos de Colipí me habian
quitado todo conocimiento del descubrimiento) no hubiesen
dado con el paso del rio que yo solicitaba, porque pasan
ellos por donde quieren, me vì precisado à seguir dichos
caciques que el comandante auxiliar mandaba. Y como D. José
Santiago Cerro y Zamudio me lo hubiese pintado tan mal, no
dejaba de tener alguna desconfianza, porque el rio estaba
dividido en cuatro brazos, con una corriente regular y un
caudal de agua mediano; pues solo en el tercer brazo se
desmayò la muger del blandengue Pedro Alderete: por cuyo
motivo cayó en el rio, y dos soldados del mismo cuerpo la
libertaron, y la pasaron hasta la otra orilla, de la cual se
divisaban perfectamente hasta los vertientes de los Cerros
Negros por la parte del S, y por la parte del N, el Malalvì.
Advirtiendo que dicho paso no es el que tenia elegido para mi
descubrimiento, y como no tuviese facultad, seguí como los
demas.
De dicha orilla (despues de haber pasado el rio con mucho
trabajo) al camino real que sale desde la ciudad de Chillan
hasta Mendoza. 2
De dicho camino al paso verdadero del citado rio, que siempre
es bueno porque es muy esplayado. 1/4
_NOTA._-- Este paso dista como una legua de la angostura de
dicho rio, que es adonde se debe hacer la puente para las
carretas: porque en aquel parage el rio es igual al de Maule,
con solo un brazo, y es camino real, como se ha dicho en la
nota anterior. Tambien debo advertir que, desde este parage
dejé el camino que habia señalado para dirigirme á los toldos
del Gobernador Cacique, y me dirigieron al NE, dejando al O
el Rio Grande de San Pedro, para sacar prorata de caballos,
segun el dictámen absoluto del teniente D. Estevan Hernandez.
De dicho paso à los corrales de Malalque, en donde se hizo la
grande matanza de Peguenches, y à la orilla de un arroyito
que pasamos, cuya agua estaba turbia. 2
De dichos corrales à los toldos del Cacique Gutamallí, para
esperar la caballada de prorata. 3 1/2
De dichos toldos al rio de Malalque. 2 1/4
De dicho rio, aguas abajo, hasta el paso. 1
_NOTA._--Pasado dicho rio chico, nos hallamos en las pampas de
Buenos Aires, y segun mi relox eran las dos de la tarde: con
cuya noticia toda la comitiva se alegró muchìsimo, y solo yo
me hallaba lleno de congojas por no tener las facultades
correspondientes para obedecer al Señor Virey de Buenos Aires;
porque dejaba el Cerrito Negro aislado al S, y el gran Cerro
Nevado con toda su cordillera, la cual està separada de los
Andes al SO: apartàndome tambien del reconocimiento del paso
del Rio Grande de San Pedro, que conduce desde la ciudad de
Mendoza à la Villa Rica, al Volcan, y por consiguiente à la
ciudad de los Angeles.
De dicho paso del rio Malalque, dirigiéndome para el N,
siguiendo las vertientes de la Cordillera por la parte del E,
hasta Pichichacay. 4
De Pichichacay al arroyito de Butachacay. 1
_NOTA._--En este parage nos paramos, porque el cacique que nos
acompañaba no quiso pasar mas adelante, diciendo que no se le
pagaba, no se le regalaba y no tenia obligacion para ello. Por
cuyo motivo descargamos, y mandamos pedir auxilio á otro
cacique.
A la tardecita, viendo que no habia esperanza de toda la remada,
y sièndome sensible el no poder reconocer el Cerro Nevado, y
el camino real antiguo ya citado, arriesgué à mi ayudante, D.
Manuel Chaves, en consorcio de mi baqueano, Santos Rodriguez,
para que pasasen á los toldos de la cacica D.ª María Josefa
Roca, y solicitasen trece caballos de silla y de carga, para
dejar cumplidas las órdenes del Virey de Buenos Aires. Y
aunque á las 11 de la mañana del dia siguiente llegasen con
un cacique los caballos que faltaban, con unas reses de
regalo para la comitiva, me ví en la precisa obligacion de
esperar à mi ayudante con la respuesta. A las 26 horas volvió
con 7 caballos, dicièndome que la cacica citada, y su hermano
no tenian mas, y que si les daba licencia, me vendrian á
saludar en el Fuerte de San Rafael del Diamante. Como la
caballada no era suficiente para mi empresa, me ví precisado
á sufrir la ley de la fuerza, contentàndome con guardar un
profundo silencio, hasta ponerlo à los pies de un tribunal
mas justo.
Del arroyito de Butuchacay al segundo brazo del rio Atuel. 3
De dicho brazo al paso verdadero del rio Atuel, y por el otro
lado. 2
De dicho paso à los Pozos Cavados, que estàn en las pampas, en
distancia de 12 leguas de los vertientes de la gran
Cordillera, y al O. 4
De dichos Pozos à la cañada. 4
De dicha cañada, atravesando las Salinas, venimos à los
_Coboeyes_, los cuales son unos cerritos que forman una
cadena con los de la Casa Pintada, que está aislada del
Cerrito del Diamante. 2
_NOTA._--Este Cerrito del Diamante no es el cerro propiamente,
como lo ha dado á entender el descubridor Zamudio: pues que
el cerro Diamante es el boquete que se forma con el de Atuel,
y en donde es antigua tradicion que hay una mina de diamantes.
De los _Coboeyes_ à los manantiales de la Laja. 3
De dichos manantiales, atravesando dichos cerritos, subimos
y bajamos con malísimo camino, hasta la mayor elevacion de
ellos, en que divisamos el gran rio Diamante. 3
_NOTA._--De este parage distinguimos la poblacion del Fuerte
de San Rafael, con todos los plantios y sembrados, que
manifestaba, otro vergel como los del reino de Chile, con
cuya vista nos entrò à todos una alegria natural que no es
posible expresar.
De dicho parage, bajando siempre hasta las márgenes y orillas
del S del gran rio Diamante. 2
------
Distancia de la ciudad de San Agustin de Talca, al Fuerte de
San Rafael, jurisdiccion de Mendoza. 115
======
_NOTA._--Con lo cual se concluyó la segunda jornada del nuevo
descubrimiento del camino real _de Sobremonte_, el cual con
toda verdad debo decir que desde la ciudad de San Agustin de
Talca en el reino de Chile, hasta la fortaleza de San Rafael
del Diamante, jurisdiccion de la ciudad de Mendoza, capital de
la provincia de Cuyo, no he hallado ni encontrado un cerrito,
de la magnitud de un grano de maiz, que pueda impedir el
carruage de cargas: (salvo los cerritos de la Casa Pintada en
el paso antiguo de Romero del rio Diamante) lo que certifico
bajo de juramento. Y para ello suplico, que el Comandante
actual del citado Fuerte de San Rafael pase al reconocimiento
de dicho camino, hasta llegar á la citada ciudad de Talca,
para demostrar que este segundo camino es infinitamente mejor
que el primero.
_Fuerte de San Rafael, 21 de Enero de 1806._
*Dr. J. SOURRYERE DE SOUILLAC.*
_Oficio al Señor Virey de Buenos Aires._
Exmo. Señor:--
Habiendo llegado à este Fuerte de San Rafael del Diamante, el dia 8
del que corre de este presente año; me veo en la obligacion de
participar á V. E., como el dia 17 de Noviembre del año pròximo
pasado de 1805, à las 9 de la mañana, salí de la ciudad de San
Agustin de Talca, para concluir el nuevo descubrimiento del camino
real de _Sobremonte_, que tanto me encantò por su belleza, y por el
mismo camino que antecedentemente habia andado, y cuyo itinerario
tuve el honor de dirigir á V. E. Lleguè el dia 25 del que corre á la
orilla S del arroyito de Mallin, que dista una media legua corta, y
al N de la Piedra del Sargento, D. Benito Santaolaya (rio grande de
la Puente de Piedra de por medio), que es á donde suspendì mi primero
descubrimiento, y como fuese ya tarde, pasè allì la noche.
El dia siguiente dì principio á mi comision, y dirigiendome al E,
pasè por el cañon que forman las torrecillas al N, y el Cerro Grande
de Castillo al S, dejando al mismo rumbo el gran rio de la Puente de
Piedra, siguiendo aguas arriba del grande arroyo de Saso, el cual es
uno de los brazos que forman el citado rio; y con felicidad lleguè al
mismo Portezuelo de Saso á la una de la tarde: y como D. Estevan
Hernandez me quisiese acompañar, me vì obligado à esperarlo con toda
la tropa, è ignoro los motivos que tuvo D. José Santiago Cerro y
Zamudio, por haberse quedado á la ciudad de Talca; pues que hacia dos
dias que habia llegado de la Concepcion de Penco. Desde dicha
elevacion se descubrieron á los vertientes [NT: vertientos] de él una
lagunita mediana que llevaba su nombre, y un grande espacio de terreno
cuyas aguas manifestaban correr por las pampas de Buenos Aires. Despues
de habernos reunido todos, bajamos desde la citada elevacion y siempre
para el E, por una ladera muy suave sin precipicio; sin que pueda
asegurar cual de las dos es la mas favorable á los caminantes, porque
la subida fuè incomprensible, y la bajada mejor del modo que està.
Vine á dormir à la cabecera de la Laguna Grande de Maule, y muy cerca
y al N del camino que pasa por la ciudad de Chillan y conduce á la de
Mendoza: haciendo presente á S. E. que es la primera jornada en que
nos hemos visto escasos de leña, porque no habia ni arbustos desde el
Portezuelo ya citado; y tambien de pastos, motivado de los planchones
de nieve que encontrabamos de trecho à otro.
Desde dicha Laguna de Maule hasta la Ciega, que es mas pequeña, porque
la otra tiene mas de cuatro leguas de circunferencia, y no la pude
distinguir toda, el camino tiene sus cortas incomodidades, pero sin
peligro: y es mas ventajoso, porque tiene pastos y leña. Desde dicha
Laguna Ciega hasta la Puente de tierra, (donde antiguamente habia un
volcan, cuyos vestigios estàn en el dia à la vista, por la abundancia
de piedras pomes que hay en ambas orillas), el terreno tiene tambien
bastantes pastos y leña, con dos arroyitos regulares que se juntan á
corta distancia, sin tener en la citada _Puente de tierra_, mas que
media vara de ancho y tres de largo; y desde su superficie hasta el
arroyito (que los naturales llaman de la Puente de tierra),
perpendicularmente hay sobre 20 varas de profundidad. Por lo que soy
de sentir, que seria un grande beneficio que se hiciera por lo pronto
una puente de madera, porque la hay no muy lejos, y desde dicha puente
hasta los toldos del Cacique Colipí, el camino es muy bueno y muy
abundante de pastos, aguada, y con bastantes arbustos para leña.
En estos toldos nos paramos dos dias, porque hubo parlamento, è
ignoro el porque: lo cierto, es, Exmo. Señor, que me vì obligado por
tres diferentes veces à ofrecerme à dichos caciques por cautivo suyo,
en el interin que V. E. me rescataba; y si no se verificàra, que
hicieran de mí lo que gustasen: con lo cual se concluyó el citado
parlamento, y se nos diò el paso libre y la caballada de prorata:
exigiéndome que hiciera presente V. E. su lealtad, y les diese una
certificacion para el Juez real, subdelegado de Talca: lo que complì,
y nos regalaron con cuatro corderos y un novillo para la tropa, sin
que para ello esperasen recompensa alguna. Desde dicho dia se me
quitò enteramente el conocimiento del descubrimiento, y temeroso de
algun exceso, como los que habia experimentado á mi venida, sufrì la
ley de la fuerza; por cuyo motivo desde dichos toldos el
descubrimiento tiene sus imperfecciones, que se podrán salvar siempre
que se abrigue el deseo de hacerlo.
De dichos toldos hasta la orilla del O del Rio Grande de San Pedro,
no hay mas que legua larga de camino, algo àspero y de fàcil
composicion como el anterior: y con la ventaja de tener abundancia de
pastos, aguada y arbustos. Como los naturales dueños de la caballada,
dirigian el camino, y no me daban lugar [NT: daban, lugar] à poderles
hablar, porque estaban con otros, dejamos el camino de la Laguna
Blanca y su angostura (que por supuesto era mi camino) al S, y nos
dirigieron à un paso del rio citado, porque estaba dividido en cuatro
brazos: por consiguiente no tuve lugar de reconocer el verdadero,
como tambien la angostura en que se debe fabricar una puente de
piedra; porque me aseguran que en dicho parage el rio no es mas ancho
que el de Maule, y tuve el dolor de verlo de lejos, sin poderlo
distinguir, motivado de mi vejez y de la vista cansada.
De dicho Rio Grande de San Pedro hasta las vertientes de la Cordillera
Grande, ó pampas de Buenos Aires, el camino es muy bueno, y abundante
de pastos, aguas y leña; y desde la citada falda distinguí con
perfeccion el Cerrito Negro al S, y al SO el Cerro Nevado, con toda la
cadena de cerritos que tiene en ambos lados. Fuè un pesar grande para
mì el verme obligado à seguir la comitiva como si fuera un jornalero,
tirando para el N, y dejando de descubrir lo que acabo de notar; y
tambien de indagar si es verdadero ó nò el camino antiguo carretil,
que desde la ciudad de Mendoza pasaba por el Volcan, los Angeles y
Villa Rica, como asimismo inspeccionar el paso de dicho rio, que dicen
es para los carruages de la Concepcion de Penco.
De dichas vertientes hasta el terreno del cacique Millaguin, el
terreno incomoda mucho, porque es todo guadales ó arenisco: los pastos
no son buenos, y escasos, con ningun arbusto, y el agua salobre; como
á la tardecita no hubiese llegado la prorata, y desease cumplir con
mis deberes, mandé à mi ayudante, D. Manuel Chaves, en consorcio de
mi baqueano, Santos Rodriguez, á que se fueran á los toldos de la
cacica Da. Maria Josefa Roca, y que la rogasen me fletàra 13
cabalgaduras de silla y de carga, con el objeto de dejar la comitiva
y pasar yo con la mia al dicho Cerro Nevado para concluir mi
reconocimiento, y perfeccionar del modo posible el descubrimiento.
Pero me fué todo à lo contrario, porque la dicha cacica no me mandò
mas que siete caballos, y como con ellos no adelantaba cosa alguna,
me quedè con un cargero, devolví los demas, y seguí la comitiva á lo
acostumbrado.
Desde dicho parage, atravesando las Salinas, hasta los cerritos de
los Caboeyes, el terreno es todo como el antecedente, y quizàs mas
escaso, pero los dos ojos de agua en que paramos eran superiores.
Desde dicho parage subimos y bajamos dichos cerritos hasta llegar à
los manantiales de la Laja. Aunque el camino es malìsimo, con todo,
es abundante de pastos esquisitos, leñas y aguadas, y desde dichos
manantiales hasta las vertientes de los cerritos de la Casa Pintada,
si el terreno no es peor, à lo menos es igual en todo. Pero desde
dicho parage hasta la orilla del gran rio Diamante, sigue por el
mismo estilo. Con cuya descripcion concluyo con mi regreso hasta este
Fuerte, de donde pienso salir mañana ó pasado para reconocer todo el
rio Diamante, y particularmente los parages ya citados.
Desearia que V. E. enviase personas idoneas para certificar si este
camino es tal cual lo describo, transitable para carruages y mucho
mejor que el que descubriò D. José Santiago Cerro y Zamudio. Para
ello seria muy del caso que se nombrase al Señor Comandante actual
de este Fuerte; porque es indispensable, si es verdad cuanto me han
dicho, que se fabrique otro en el Cerro Nevado, para asegurar nuestro
comercio, nuestra gente y nuestras poblaciones.
_Fuerte de San Rafael del Diamante, Enero 18 de 1806._
J. SOURRYERE DE SOUILLAC.
Exmo. Señor Virey, Marques de Sobremonte.
(_Continuacion._)
DIA 27 DE ENERO DE 1806.
Salí del Fuerte de San Rafael del Diamante en solicitud del rio
y paso de Atuel, y rio abajo del Diamante, vine á dar con el
Paso del Parlamento 1
En dicho paso transité el rio, y vine á dar con el último
cerrito, ó punta de la Casa Pintada 2
De la punta de dichos cerritos, costeándolos para el SE,
llegamos á la orilla del rio Atuel, y lo pasamos 2 1/2
_NOTA._--Hallándome en la orilla del S de dicho rio, el cual se
halla dividido en dos brazos, con bastante agua, el paso bueno
aunque profundo, paré á dicha orilla, y á la falda de la cadena
de cerritos, que parece que no son mas que uno, hasta el Cerro
Nevado. Entretanto que descansaban los animales, que estaban
flacos, me hice cargo de aquel terreno, del rio, y del monte de
algarrobos que tenia en ambas orillas; y como me apartase mucho
del Cerro Nevado, suspendí dicho reconocimiento y me volví á la
pascana, y de ella seguí el mismo rio, aguas abajo, como una
legua. Tambien lo suspendí, porque no sacaba fruto alguno.
A la tardecita volví á pasar el Atuel, y caminamos aguas abajo
de dicho rio. 3 3/4
DIA 28.
Salimos de dicho parage, siempre aguas abajos y por la orilla
del N, y á las nueve nos paramos. 4 1/2
A la tardecita continuè mi marcha, y al ponerse el sol me paré. 3 1/4
DIA 29.
De mañana salimos de dicho parage, apartándonos un poco del rio,
y nos hallamos á la barranca grande del rio Diamante, y en el
real de los chañaris. 3
De dicho real de los chañaris, aguas abajo del Diamante, á la
tardecita llegamos á la Puntilla de la Junta. 4 1/4
DIA 30.
De la Puntilla citada, aguas abajo del rio Diamante, me hallé á
la confluencia y al N del rio Atuel, el cual traia mas aguas
que el Diamante. 3
De dicha confluencia, siguiendo el Diamante aguas abajo, llegué
á un montecito de chañaris. 1
_NOTA._--Desde el paso del rio Atuel hasta este parage, las
orillas de estos dos rios son muy pobladas de arbustos, y
porque habia excelente y buen pasto, me paré.
El baqueano me aseguró, que desde el real de los chañaris no
habia mas paso que el que habia registrado, y otro en la
Puntilla de la Junta.
DIA 31.
Desde la mañana registré cuanto la vista me pudo proporcionar,
y demarqué los objetos siguientes.
El Cerro Nevado al S 16° O.
La última punta de todos los cerritos de la Casa Pintada.
La boca del rio Atuel al O.
El cerrito de la Cañada del Tigre S 68° O.
_NOTA._--Camino bueno, buen pasto, aguada y leña, y sin guadales.
Del montecito de chañaris á los Corrales de la Barranca, en que
me mudé, para que mi ayudante pasase al fuerte.
FEBRERO 1.º
En este dia no pude verificar lo que habia proyectado, por lo que
mandé á mi ayudante en consorcio del baqueano y de un peon,
para que explorasen aquel campo, y me avisaran, si en la Cañada
del Salado habia agua, para poder tirar á los Médanos de los
Perros del Cerro de Varela.
DIA 8.
De los Corrales de la Barranca al Corralito del Negro. 22
De Corralito del Negro al Paso Deseado. 1/2
Del Paso Deseado á la pascana que no tiene nombre. 3 1/4
DIA 9.
De dicha pascana al corral del Comandante Teles. 5 1/4
Del corral citado al. 3
DIA 10.
De dicho parage continué mi marcha, y me paré á las oraciones,
observando que el sol se puso á O 34° S. 4 1/4
La coronilla del Cerro Nevado á O 42° S.
El Cerro Payen, ó su coronilla á O 62° S.
La cumbre del cerrito de la Cañada del Tigre á O 8° S.
El corral que la naturaleza hizo de piedra, que llaman Malal,
que en castellano quiere decir corral de los Puelches,
á O 17° S.
El medio del cerrito de la Trinchera á O 47° S.
_NOTA._--Esto cerrito es el último de los que están al rededor
del Cerro Nevado, que comienzan en frente del cerrito, que
llaman del _Sapo_, y que los naturales llaman _Abatra_.
Advirtiendo, que desde dicho parage regresé al Fuerte de San
Rafael del Diamante, por no necesitar mas conocimiento; en
donde llegué el dia 17 de Febrero de 1806. En esta jornada
descubrí la parte mas interesante del rio Diamante y del Atuel,
del Cerro Nevado y de toda la cadena de cerritos que comienzan
en el Fuerte de San Carlos, hasta cuatro leguas mas al E del
citado Cerro Nevado, punto que debo apreciar para el
descubrimiento del terreno que media desde el Fuerte de San
José hasta él, atravesando el rio de Tunuyan.
------
Distancia del Fuerte de San Rafael á este último parage. 48 1/2
------
_NOTA._--Del Paso antiguo de Romero para la Cordillera, no he
andado, porque es un camino trillado de los Peguenches y
demas naciones de aquellos parages, que tienen establecido
su comercio en Mendoza, y que diariamente corren aquellas
dilatadas pampas. Y pareciéndome este reconocimiento de
ninguna utilidad, me contenté con la noticia siguiente:
Desde el Paso antiguo de Romero al de las Salinas ya citadas,
que estan al S de los cerritos de la Casa Pintada. 6
Del Paso de las Salinas al de Aucay. 6
-------
Distancia de los vertientes del Diamante al paso citado. 12
Suma ó distancia de abajo. 48 1/2
-------
Cuya suma es la distancia que hay desde los vertientes del
gran cerro Diamante de la Cordillera al parage en que
suspendí mi reconocimiento. 60 1/2
_NOTA._--Debo advertir, que toda esta distancia es un terreno
que abunda de leña, pastos, aguadas, y muy propio para
suertes de estancias y chacras á ambas orillas del rio
Diamante: pues el Comandante de aquel fuerte de San Rafael ha
plantado en todo el dicho contorno árboles frutales de Europa,
y ninguno se ha perdido. Tambien ha sembrado trigo, mais, y
todas las semillas de huertas, que han producido perfectamente
y con abundancia; pues habiendo sembrado 70 fanegas de trigo,
á pesar de habersele apolillado, recogió 800 fanegas, despues
de haber perdido en la trilla bastante, motivado de dos dias
de aguaceros fuertes.