COPLAS Á UNA DAMA LLAMADA ANA

Ana, amor me cautivó

Con vos, cuyo nombre tiene

Dos aes entre una ene,

Que es dos almas entre un no.

A nadie dize la ene

Que ameis, sino solo á mí,

Advirtiendo os ofrecí

Lo mejor que mi alma tiene.

Anaxarte fue entre sabios

Ilustre por homicida,

Cual los sois vos de mi vida,

Ana, con mover los labios.

Anade es una avecilla

Que nada con gran primor;

Yo, Ana, en el mar de amor

Tras vos nado, bella orilla.

Anatema es en la Iglesia

Quien de la fe está apartado;

No yo, que con fe he amado

En vos otra Diana Efesia.

Anastasia fue la esposa

De un rey que en el cielo reina,

Y desta alma, Ana, sois reina

Vos, que en todo sois hermosa.

Anania y sus consortes

Cantaron dentro de un horno;

Y vos, Ana, cual bochorno,

Me abrasais con esos nortes.

Analogia se llama

Lo que dize proporcion,

Como vuestra perficion,

Que la tiene con su fama.

Anabatistas profesan

Ser dos vezes bautizados;

Y yo duplicar cuidados

Profeso, Ana, sin que cesen.

Anacoretas imito

En lo que es llanto y silencio,

Con que, Ana, reverencio

Ese valor infinito.

Anales, cualquiera historia

Son, que algun curioso escribe,

Y cual en anales vive,

Ana, en mi vuestra memoria.

A Namur dizen ser villa

Rica, fuerte y de beldad;

Mas vos, Ana, sois ciudad

Que cualquiera ha de servilla.

Por cierto, dixo don Quixote cuando acabó de leer el estudiante las

coplas, que ellas son curiosas, y unicas á mi ver en su genero: tras

lo cual salió Sancho, como solia, diziendo: Señor estudiante, en mi

conciencia le juro que son lindisimas, si bien me parece les falta

la vida y muerte de Anas y Caifas, personas de quienes hazen copiosa

memoria todos los cuatro santos evangelios; y no fuera malo la hiziera

v. m. tambien dellos, siquiera para lisongear los muchos y honrados

decendientes que aun tienen hoy en el mundo. Pero dexando esto aparte,

¿no me haria placer de hazer otras que, como esas comiençan por Ana,

començasen por Mari-Gutierrez, la cual, con perdon de vs. ms. y á

pesar mio, es mi muger y lo será mientras Dios quisiere? Pero advierta

si determina hazerlas, en que de ninguna manera la llame reina, sino

almiranta, porque mi señor don Quixote no me parece que lleva talle

de hazerme rey en su vida; y asi de fuerça habré de parar, mal que me

pese, en almirante ó adelantado cuando su merced gane alguna insula ó

peninsula de las que me ha prometido; y á fe que si como él y yo hemos

dado por lo secular, dieramos por lo eclesiastico, que quedaramos

bien medrados desde que andamos en busca de aventuras, pues nos han

hecho á los dos más cardenales y más colorados que hay en Roma ni en

Santiago de Galicia; mas en fin, bien dizen que quien más no dexa,

morir se puede. Con este buen entretenimiento llegaron á la noche á

la posada, yendo siempre con ellos los dos estudiantes, por lo poco

que don Quixote caminaba; que no era más que cuatro ó cinco leguas

cada dia; ni aun Rocinante podia hazer mayor jornada; que no le daban

lugar para ello la flaqueça y años que tenia á cuestas. De suerte que

caminaron tres dias sin sucederles cosa de consideracion; aunque en

todos los lugares eran bien notados y reidos, particularmente en Hita,

por las cosas que don Quixote hazia con la reina Zenobia, la cual no

era poco conocida de toda aquella tierra, ni menos de los estudiantes,

que cada dia dezian á don Quixote sus virtudes; si bien era imposible

persuadirle cosa en contrario de lo que della tenia aprehendido su

quimerica y loca fantasia.

El Quijote apócrifo · 第 40 / 58 题