Los convidados, terminada la comida y ya en el salón, entablarán
conversaciones o buscarán entretenimiento en la música; pero en los
convites de ceremonia no hay que recurrir a este último medio para
llenar los dos o tres cuartos de hora que los convidados suelen pasar
en la sala después de la comida, a menos que haya concierto o baile
después de aquella.