Servicio

Para que una comida esté bien servida, no ha de constar de más de

doce cubiertos.

En una pequeña comida que se compone de pocos platos, el uso de

lista sería harto pretencioso; pero cuando el surtido de platos es

abundante, es indispensable la lista para que el convidado pueda

consultarla al sentarse a la mesa.

Debe servirse a las señoras antes que a los caballeros.

En los grandes convites la regla es que el criado, vestido de frac

y guante blanco, sirva primero a la señora sentada a la derecha

del anfitrión, luego a la de la izquierda, y que después continúe

siguiendo el orden en que se hallan los convidados, sean señoras o

caballeros.

En las reuniones muy numerosas habrá un criado para cada lado de la

mesa, y servirán simultáneamente.

El comedor debe alumbrarse algunos minutos antes de anunciarse la

comida, para que, al entrar los comensales, la luz sea igual, cuando

se usen bujías.

La iluminación ha de ser profusa y la temperatura de unos 18°.

Las decoraciones de la mesa deben ser de una altura muy moderada: se

han desterrado ya de ellas las plantas que antiguamente la adornaban,

porque impedían ver las personas de enfrente y dificultaban la

conversación.

Las decoraciones de mesa son más bien cuestión de gusto que de

etiqueta; la abundancia y riqueza deben guardar armonía con sus

dimensiones, siendo su principal realce el surtido de vajilla y

cubiertos.

La fruta de postre se dispone ordinariamente hacia el centro de la

mesa, entre flores y cristales: otros adornan la mesa con flores y

vajillas sin poner los postres.

Por bonitas que sean unas vinagreras, nunca deben colocarse en la

mesa, sea grande o modesto el convite.

Tampoco se han de poner en los extremos de la mesa frascos sueltos de

vinagre o aceite, sino que el criado los presentará en una salvilla

a cada comensal, siempre que se requiera. En cambio, hay que poner

saleros, uno para cada dos personas.

En las comidas debe haber cuatro copas para cada comensal, colocadas

a la derecha del cubierto. Si se sirve más de cuatro clases de vino,

los criados sacan otras copas juntamente con las botellas.

Ni en las comidas familiares, ni en los grandes convites se pondrán

salvamanteles; pero sí un grueso tapiz debajo del mantel.

El anfitrión debe disponer los platos más delicados que pueda,

teniendo en cuenta que una comida ha de corresponder más bien a la

posición de los convidados que a la del que la da.

No ha de ponderar la calidad de los manjares, ni instar con

persistencia.

Si hace servir champagne en el primer servicio, también deberá

hacerlo en todos los demás.

Deberes de buena sociedad · 第 98 / 183 题