Entonces la dueña de la casa se dirige hacia la puerta en compañía
del dueño, si está presente, y seguido de las demás señoras en
aproximado orden de rango, las cuales pasan al comedor, yendo tras
ellas la dueña, que les ha cedido la delantera.
En pos de esta van los caballeros.
El dueño puede reunirse a los convidados bien en la sala, bien en el
mismo comedor, puesto que no se entra en él por parejas.