Se ponen de rodillas las señoras al entrar el Papa en la galería
donde están aguardando, y no se levantan hasta que se lo indica Su
Santidad.
Al ser introducido en el salón de audiencia el postulante, en vez de
las tres reverencias que se hacen a un soberano, tres genuflexiones,
una al entrar, otra a la mitad del salón, y otra junto a Su Santidad,
quedándose arrodillado hasta terminada la audiencia, o hasta que el
Papa le invite a ponerse en pie.