Si se dirigen al Papa, se encabezan con la expresión «Santísimo
Padre».
Si a un soberano o soberana, con la palabra «Señor» o «Señora».
En el cuerpo del escrito se da el tratamiento de «Vuestra Beatitud» o
«Vuestra Santidad» al Papa, y de «Vuestra Majestad» al monarca.
A un miembro de la familia real se le titula «Señor» o «Señora» en el
encabezamiento, y «Vuestra alteza» en lo sucesivo.
El tratamiento de un ministro es «Excelentísimo Señor»; el de los
cardenales «Eminentísimo Señor»; el de un cardenal príncipe «Alteza
Eminentísima», y el de un obispo «Ilustrísimo Señor», debiendo darle
además el tratamiento de Excelencia si lo tiene, en cuyo caso se
escribirá «Excelentísimo e Ilustrísimo Señor».