Las esquelas de defunción se extienden en papel satinado con orla
negra y se mandan dobladas con un solo pliegue y dentro de un sobre
con orla de luto.
Estas esquelas, que siempre son sencillas, contienen el nombre y
apellidos del difunto y los de los individuos de la familia hasta
primos hermanos, expresando íntegramente los títulos y dignidades del
primero y en abreviatura los de los demás.
Las esquelas impresas y hasta las manuscritas pueden formularse en
tercera persona, diciendo por ejemplo: «El Sr. y la Sra. N. ruegan a
D. F. etc.»
Cartas de pésame, felicitación, etc.
Cuando estas cartas están dirigidas a un pariente o amigo no hay más
que expresar el sentimiento que nos posee; pero como algunas veces
han de dirigirse a personas muy elevadas, y quizá a los soberanos, es
bueno recordar las condiciones que han de tener estas cartas.
Hay que expresar la idea con sencillez y claridad, empleando para
ello las menos palabras que sea posible, teniendo en cuenta que sería
impertinencia ocupar largamente la atención de los que la deben a muy
altos intereses.
El mayor espacio que debe ocupar el pésame o felicitación es el
centro de la primera página, encabezando y acabando esta tal como
queda dicho en la página 56 que trata de las peticiones.