No suelen hacerse presentaciones formales en las visitas; en las
de día, no obstante, la dueña presenta mutuamente a las personas
que se encuentran en el salón, si comprende que no se conocen; esta
presentación es simplemente una formalidad que tiene por objeto
que la conversación no recaiga sobre alguno de la familia de los
presentes o sobre un punto que pueda serles desagradable.