Revestido Telémaco con sus armas divinas vuela al socorro de Falanto,
derriba a Ificles, hijo de Adrasto, rechaza al enemigo victorioso y
hubiera alcanzado el triunfo más completo si una tempestad no hubiese
puesto fin a la batalla. Terminada esta, manda recoger a los heridos,
cuida de ellos, hace honrosas exequias a Hipias, y le presenta a su
hermano sus cenizas en una urna de oro.
[Ilustración]