Pídele Néstor a Idomeneo que les ayude contra los daunios; pero
Méntor, que quiere establecer el mejor orden en la ciudad y hacerla
agricultora, les contenta con cien nobles cretenses capitaneados por
Telémaco. Parten con efecto y empieza Méntor a realizar su proyecto por
una exacta revista de la ciudad y del puerto: infórmase de todo: hace
que Idomeneo establezca nuevas ordenanzas de policía y de comercio:
que divida el pueblo en siete clases cuya jerarquía y nacimiento se
distinga por la diversidad de los trajes, y hácele por último que
modere el lujo y las artes inútiles para que sus artesanos se dediquen
a la labranza.
[Ilustración]