Admira Calipso a Telémaco y sus aventuras, y no perdona medio para
retenerle en su isla y enamorarle. Sostiénele Méntor contra sus
artificios y contra Cupido que llevó Venus consigo para socorrerla.
Telémaco, sin embargo, y la ninfa Eucaris conciben una mutua pasión
que excita al principio los celos de Calipso y su enojo luego. Jura
por la Estigia que Telémaco saldrá de la isla. Va Cupido a consolarla
y obliga a sus ninfas a que mientras Méntor se llevaba a Telémaco
para embarcarle, quemasen el navío que a este fin había construido.
Alégrase interiormente Telémaco de verle arder, y conociéndolo Méntor
le precipita consigo al mar para ganar a nado otro navío que veía cerca
de la costa.
[Ilustración]